En “la otra Yerba Buena” no hay pavimento y el tanque de agua nunca fue habilitado

El pueblo, ubicado en Simoca, cuenta con unos 2.000 habitantes que siguen extrayendo el agua gracias a las antiguas bombas.

29 Ago 2017

Es un pueblo olvidado del poder político. Así lo afirman sus propios habitantes. Dolidos y con resignación aceptan la dura realidad de ser ignorados. “Aquí no sabemos lo que es el pavimento”, dice Olga Muruaga, una vecina nacida en el pueblo. “Mire usted -agrega, mientras señala a su alrededor-, aquí no hay una sola calle asfaltada; a nadie le importa si podemos o no andar por estos caminos de tierra”.

En Tucumán hay una Yerba Buena que muy pocos conocen. El pueblo está ubicado al sur, en el departamento Simoca, cerca de la ruta 157, y lleva el mismo nombre de la ciudad que está pegada al pie del cerro San Javier. Claro que la otra Yerba Buena es distinta. Mucho más pequeña. No es municipio; se trata de una comuna rural. No tiene plaza donde los chicos puedan jugar. Cuenta con una iglesia que reúne a los fieles católicos los fines de semana. Y no mucho más.

En este pueblo sobra la caña de azúcar. Las plantaciones se extienden hacia los cuatro vientos. Es común ver a los lugareños que van de un lado a otro cargando un machete. “Siempre hay que tener uno a mano, porque la necesidad de pelar caña puede aparecer en cualquier momento”, explica Manuel Antonio Ruesjas.

María Cristina Fernádez tiene 38 años y es madre de dos varones. En toda Yerba Buena no hay ni un solo CAPS. Por es,o cuando hay una emergencia están obligados a trasladarse a localidades vecinas. “Uno de mis hijos tiene una discapacidad y si le pasa algo tengo que llevarlo hasta el hospital de Simoca”, afirma.

Ella reniega de la dirigencia política. “Mire ese tanque de agua: nunca lo terminaron, ni siquiera han llegado a inaugurarlo”, resalta, mientras señala una torre metálica que sostiene un tanque a unos 10 metros de altura.

Al lado del depósito todavía está el cartel metálico de la obra, colocado en 2013. “Ejecución de Perforación. Programa: Más Cerca. Plazo de Ejecución: 60 días. Monto de Obra: $ 389.643. Contratista: Perforaciones y Servicios. Resolución: 143/13. Presidencia de la Nación”.

La obra quedó sin habilitarse. Por esa razón, los pobladores siguen bebiendo agua de pozo, que deben extraen por medio de las antiguas bombas.

Mientras tanto, los caminos levantan una nube de tierra seca al paso de los carros que van repletos de caña rumbo al ingenio. A las 12 salen los chicos de la escuela 266 “Carmen Mender de Almaraz” (nivel primario) para darles lugar a los estudiantes del secundario, que empezarán a llegar a las 13.30 al mismo edificio de paredes blancas en la que puede leerse el nombre del pueblo.

Cada 21 de mayo los vecinos se reúnen en la capilla de San Eugenio para celebrar la misa en honor a su santo patrono. Desde la ruta 157 puede verse la iglesia, que es una pequeña construcción con paredes pintadas de color amarillo y rosa, rodeada por un amplio espacio verde. “Para las fiestas patronales se hace una gran celebración y, ese mismo día, los chicos hacen la comunión o la confirmación”, explica Doña Olga, mientras espera a su hijo a punto de salir de la escuela.

Angélica Chávez trabaja como personal auxiliar en la escuela 266 desde hace 34 años. Todos los días sube al ómnibus desde su casa en Monteros para llegar a cumplir con su trabajo. El boleto cuesta $ 12 de ida. En la parada también espera Daniela Costilla, estudiante de Magisterio. La joven va a Monteros para cursar el primer año de la carrera docente. “La prioridad es el agua potable -dice la futura maestra-; aquí la gente usa una bomba para extraer agua de pozo”.

Sin mantenimiento

De pie en la puerta de su casa, Ruesjas mira la calle de tierra, piensa un instante y lanza una queja. “Por esta calle pasan la máquina cuando se acercan las elecciones, después no aparecen más”, afirma.

La otra Yerba Buena tiene apenas 2.000 habitantes, según las estimaciones de los propios lugareños. La mayoría todavía recuerda a Rodolfo Correa, que fue delegado comunal hace más de una década.

“Don Rodolfo había gestionado muchas cosas para el pueblo; por él se hizo un CAPS en Macio, a unos cinco kilómetros de la escuela, pero hace como seis años que eso está abandonado”, explica Ruesjas.


el refugio 
uNa obra en etapa de construcción
La comuna rural de Yerba Buena fue gobernada durante 12 años por el delegado “Pepe” Almaraz. Desde 2015, la administración pasó a manos de Fanny Antoni, que es la esposa de Almaraz. Una de las obras que comenzaron es la construcción de un refugio para los pasajeros que esperan el ómnibus al costado de la ruta.
 
arbolado 
viejos ejemplares al costado de la ruta
La ruta provincial 349 es un extenso camino de tierra seca. Está rodeado de ejemplares añejos de árboles que, en verano, regalan una importante sombra para aliviar las altas temperaturas. En los alrededores hay cultivos de caña de azúcar. Es común ver las maquinarias dispersas por el pueblo. 
 
obras pendientes
la prioridad es que mejoren los caminos
Angélica Chávez, Olga Muruaga y Daniela Costilla conversan a la vera de la ruta 349. Mientras esperan el ómnibus, explican que la prioridad es que se mejoren los caminos. “Cuando llueve es intransitable”, coinciden. En la foto, una vecina recorre a paso lento una de las polvorientas calles del pueblo.
 
en abandono
Los vecinos, sin atención de la salud 
Es una construcción de con paredes de ladrillos y techos de zinc. Está rodeada por fincas de zapallo y cañas de azúcar. A la distancia parece una casa abandonada. Es el CAPS que se construyó y quedó descuidado y con el paso del tiempo, terminó en desuso. Al costado del CAPS hay una torre de hierro que sirve para sostener un tanque de agua, pero no tiene el tanque. Esa edificación fue una vieja gestión del ex delegado comunal Rodolfo Correa. Los vecinos calculan que, por lo menos, hace seis años que el CAPS está abandonado. 
 
golondrinas
trabajar en la cosecha de manzana 
Encontrar empleo en Yerba Buena, Simoca, es una odisea para los jóvenes. Si no trabajan en la comuna rural, la mayoría se dedica al cultivo. De mayo a octubre trabajan en la caña de azúcar. Después emigran a la Patagonia como obreros golondrinas para trabajar en la cosecha de la manzana, en Río Negro. Regresan en diciembre para las fiestas de fin de año y vuelven al sur desde enero hasta abril. “A la juventud no le queda otra que buscar trabajo lejos de acá”, dice Manuel Ruesjas.

> El refugio 

Una obra en etapa de construcción
La comuna rural de Yerba Buena fue gobernada durante 12 años por el delegado “Pepe” Almaraz. Desde 2015, la administración pasó a manos de Fanny Antoni, que es la esposa de Almaraz. Una de las obras que comenzaron es la construcción de un refugio para los pasajeros que esperan el ómnibus al costado de la ruta. arbolado 
viejos ejemplares al costado de la ruta
La ruta provincial 349 es un extenso camino de tierra seca. Está rodeado de ejemplares añejos de árboles que, en verano, regalan una importante sombra para aliviar las altas temperaturas. En los alrededores hay cultivos de caña de azúcar. Es común ver las maquinarias dispersas por el pueblo.

> Obras pendientes
La prioridad es que mejoren los caminos

Angélica Chávez, Olga Muruaga y Daniela Costilla conversan a la vera de la ruta 349. Mientras esperan el ómnibus, explican que la prioridad es que se mejoren los caminos. “Cuando llueve es intransitable”, coinciden. En la foto, una vecina recorre a paso lento una de las polvorientas calles del pueblo.

> En abandono
Los vecinos, sin atención de la salud 
Es una construcción de con paredes de ladrillos y techos de zinc. Está rodeada por fincas de zapallo y cañas de azúcar. A la distancia parece una casa abandonada. Es el CAPS que se construyó y quedó descuidado y con el paso del tiempo, terminó en desuso. Al costado del CAPS hay una torre de hierro que sirve para sostener un tanque de agua, pero no tiene el tanque. Esa edificación fue una vieja gestión del ex delegado comunal Rodolfo Correa. Los vecinos calculan que, por lo menos, hace seis años que el CAPS está abandonado. 

> Golondrinas
Trabajar en la cosecha de manzana 
Encontrar empleo en Yerba Buena, Simoca, es una odisea para los jóvenes. Si no trabajan en la comuna rural, la mayoría se dedica al cultivo. De mayo a octubre trabajan en la caña de azúcar. Después emigran a la Patagonia como obreros golondrinas para trabajar en la cosecha de la manzana, en Río Negro. Regresan en diciembre para las fiestas de fin de año y vuelven al sur desde enero hasta abril. “A la juventud no le queda otra que buscar trabajo lejos de acá”, dice Manuel Ruesjas.

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