La revolución digital multiplicó la producción tucumana

29 Ago 2017
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FRONTMAN DE BARRIO SUR. Rolo Marín fue el emblema de la 448.

HISTORIAS DEL ROCK | MEDIO SIGLO DE UNA PASIÓN ARGENTINA

GUSTAVO JATIB / ESPECIAL PARA LA GACETA

El fin del siglo pasado dejó sembrada una semilla fundamental para el crecimiento del rock tucumano. Los CDs “Una historia diferente” y “448” (el primero de una banda tucumana) abrieron un universo de posibilidades, demostrando que grabar no era imposible. Hasta entonces, en tres décadas de rock, se habían editado apenas un puñado de discos y cassettes (a cargo de Redd, Flux, La Banda de Rock & Roll, El Negrex y los Almirantes, La Insignia, Pipa Ogayar y Tucumán Rock). El cambio de tecnología, de cinta a digital, simplificó y abarató los procesos y motivó a los músicos a animarse a registrar sus trabajos.

La 448, además de ser pionera con su CD, fue muy influyente en la forma de producir shows, abriendo nuevos lugares para tocar y marcando el camino a otras bandas. Formada por Rolo Marín, Santiago Padilla (reemplazado por Claudio Fraszcza), Pedro Chabán (luego Juan Carlos Ahumada), Cristian Moreno (después, Carlos Cama Piccinetti) y Claudio Marín, editaron tres discos con un estilo que abarcaba trash, punk y hardcore y generaron un público que los seguía a todos lados, identificados como “el aguante”. En ese estilo musical se destacaron también Volstead y Sol Perpetuo, que grabaron en 2001 y 2002, respectivamente.

Otro símbolo en el nuevo milenio es Karma Sudaca. Nacida en 1997 en el desaparecido bar La Viena (25 de Mayo y Santiago), desarrolló casi toda su carrera a lo largo de los 2000. Integrada por Tony Molteni, José Calavera Maidana, Fabián Colo Vernieri y Adolfo Cacho Palomino, editaron seis discos, uno de los cuales, “Furia interior”, fue producido por Ricardo Mollo, líder de Divididos.

En sus 20 años de carrera tocaron en escenarios y festivales de todo el país, incluyendo un mítico concierto en la plaza Independencia ante 10.000 personas, muy lejos de aquel inicio con sólo cuatro espectadores en un pub.

También nacida a fin del siglo pasado, Tripas Calientes es una banda de rock y blues integrada por Santiago Caminos, Chechi Bazzano, Iguana Abregú y Panchi Lebón. Lanzaron tres discos con un sonido muy cuidado y una interesante carrera. En 2001 aparece Sr. Valdez, con Matías Carretero, Cachín Selis, Carlos Cazón, Gustavo Wagner y Máximo Toledo Pimentel, haciendo ska y reggae.

La “Re-Unión”

En 2002 se produce una “Re-Unión” de bandas históricas de la que participan Trícupa, Redd, Tango y Jalea, en la cual se graba un CD doble. En 2003 llega Ave César, con Gusty Halaburda, Xavier Moyano, Joseph Moyano y Tyler Yacono, que hace un recorrido muy interesante y en 2006 graban el EP “Nueva dimensión”, con John Parra en bajo y Luis D’Orieux en batería.

En 2004, Esteban Cerioni (bajista histórico de Redd) edita “De tiempos pasados”, un disco que se había grabado entre el 82 y el 83, con temas inéditos de La Pequeña Banda de Tricupa, La Piedra, Redd, Vassa y Trigémino, todos grupos en las que participó. Sorprenden los músicos invitados que aparecen en los créditos: Fito Páez, Lito Vitale, Mollo, Rubén Goldín y Tuerto Wirtz, entre otros. También aparecen los discos de Luzbel, con un estilo ska-reggae, y de Harakin, con una onda hardcore.

En 2007 se vuelve a reunir Redd conmemorando 30 años desde su nacimiento, en el teatro Santa María de Buenos Aires; de ese concierto se edita un álbum doble recién en 2013. Y vuelven Los Sabuesos con un show en la sala Orestes Caviglia y una presentación en El Árbol de Galeano dos años más tarde. En 2008 se reúnen Los Bang para celebrar un nuevo cumpleaños de su líder, Hugo Marcantonio. En 2009, la banda de metal Sacro graba su disco “Visión del apocalipsis”, y se reedita el célebre disco de Redd, “Tristes noticias del imperio”, el primero en la historia de la provincia.

Ya en esta década se editaron “Mil castigos” del ex Peces Gordos, Cachi Pajón con Luciana Estrada; “La B Nacional” de la banda pop Estación Experimental, publicado digitalmente; “Señales de septiembre”, de Los Suplentes; “Pidanoma”, tercer disco de Random, banda de metal progesivo; y “Buenos Aires”, de Los Chicles, otro exponente del pop local.

Sigue rockeando Tucumán con Rock and Lobos, comandado por Cabrito Rodríguez, que ya grabó dos discos y celebra 10 años de vida; Misión, que mantiene alta la bandera del heavy metal y también transita su décimo año; Pablo Pacífico, que además de ser la voz de Los Peces Gordos, tiene su carrera solista con una sensibilidad barrial inconfundiblemente tucumana; Los Empleados, que grabaron un ensayo y lo transformaron en el álbum “Experimentando nuevas realidades”; y la Senegal Grindcore Mafia, que ya editó un CD llamado “Hay daño en casa”. Además están Los Invisibles; Yo, Moreno; Los Veranos; Rajuh Shanti; Los Inspectores; Flores y los regalos, y decenas más.

Así transcurrieron 50 años de rock tucumano. Del vinilo al cassette, pasando por el CD, hasta las descargas digitales y las playlists de hoy en día. Desde los discos que demoraban semanas en llegar de Buenos Aires a Yaraví o a Avenida Musical, a la inmediatez actual de escuchar todo al instante en cualquier dispositivo. Pero la esencia de la música sigue ahí, sin importar el formato ni el soporte, en la pasión de cientos de músicos soñando con estadios llenos y con el rock en sus venas.

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