Cecilia Zabala: “voy encontrando y sigo buscando mi lenguaje”

La guitarrista y compositora regresa a Tucumán para presentar su último disco, “El color del silencio”, y rendirle un nuevo homenaje a Violeta Parra

26 Ago 2017
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MÁS ALLÁ DE LOS LÍMITES. Cecilia Zabala investiga nuevas formas de presentar un espectáculo musical.

ACTÚA HOY

• A las 22 en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265).

Cecilia Zabala regresa a Tucumán tras casi dos años; ni desarmará la valija para luego ir a Chile y, después, recorrer Europa con sus temas y lanzar con un sello alemán su última producción: “El color del silencio”.

Entre sus dedos se deslizan tímidamente las notas y de su voz profunda salen las letras que hablan de lo que la rodea. Hoy se podrá disfrutar su talento en el Virla, cuando presente su disco más reciente y le realice un homenaje a Violeta Parra, protagonista de una producción anterior.

“Me debía volver a Tucumán para presentar este espectáculo, que ya recorrió buena parte del país y algo del exterior. Es un material compuesto por 14 temas de mi autoría, luego de ‘Fronteras’, el disco que hice con Philippe Baden Powell y que llevé allá en 2015. Este proyecto es más bien instrumental, donde la voz está usada como un viento más que para cantar un texto”, le dice a LA GACETA.

- En tu último CD, tus temas hablan del azul, del gris, del amarillo ¿Qué color tiene el silencio?

- Hace poco caí en cuenta que es violeta, como el nombre de la gran Violeta Parra, a quien dedico la segunda parte de mi presentación, porque este año es el centenario de su nacimiento y una excusa maravillosa para celebrar su música, su trabajo, su poesía y su obra visual. Bien podría titular el recital “Violeta: el color del silencio”.

- Te está llevando de viaje...

- Estuve presentando este disco desde el año pasado, incluso en una gira larga por Estados Unidos y por Europa. A fin de año vuelvo a Alemania, porque lo editan allá.

- ¿Sobre qué géneros estás trabajando en este producto?

- Siempre hay elementos del folclore, porque es parte de mi lenguaje, pero tiene influencias de otras músicas. Hay un huayno; una baguala con caja y voz, nada más; alguno que tiene más colores y pequeños sabores; y un choro que compuse inspirada en los paisajes del Brasil, entre otros. Es lo que soy yo hoy, hay elementos que fui recogiendo de otras experiencias, como atravesar y dejarme atravesar por la obra de la Parra más las músicas de este nuevo disco.

- ¿Esta presentación excede lo musical?

- Con mi manager, Alejandro Jueguen, armamos una puesta con un set de videos que se proyecta sobre cada una de las canciones en vivo en cada tema. Me acompaña en el recital, que logra un concepto de espectáculo antes que una sucesión de canciones con palabras en el medio.

- En 2014 estuviste con Fernando Noy con el disco “Violeta”. ¿Qué significó esa experiencia?

- Fue muy fuerte, me marcó en muchísimos aspectos. Con la cabeza de músico tenés un modo de funcionar en escena y el desafío de Fernando fue romperlo constantemente. Me metí a explorar otros espacios, como la puesta en escena, el vestuario, los movimientos, el recitado y las formas de comunicar desde lo corporal, no sólo de cantar una canción y contar una historia. Lo seguí investigando en estos años y me inspira mucho. Es un lugar en el que me siento muy cómoda desarrollándolo.

- ¿Qué se viene a futuro?

- Hay muchos planes para adelante, que se desprenden de lo que va sucediendo y tendrá su propio tiempo de maduración para salir a la luz. Hoy estoy metida en un vértigo de presentaciones como la del Virla, donde voy a disfrutar de compartir el escenario con Lucho Hoyos.

- ¿Tenés un lenguaje propio?

- Lo voy encontrando y lo sigo buscando. Para considerarlo propio no debe tener una característica muy fuera de lo común. Es muy personal; a veces es propio lo que también es de otros. El tema es el modo y el momento del encuentro. En “El color...” volví al diálogo entre la guitarra y la voz, donde por momentos parece que las cuerdas cantan y la voz suena. Hay muchas entrelíneas que se dicen y es el hallazgo más personal que tuve. Uno busca y pregunta mucho y de pronto te das cuenta de que es algo que hacías en la adolescencia sin registrarlo. “Violeta” es un disco totalmente instrumental, en el que ni siquiera me atreví a realizar un arreglo, algo que sí me animo a hacer en el homenaje en vivo. Mezclo una anticueca con una décima en la que canto, y compuse algo sobre otra de sus temas.

- Estás convocada a Chile para participar del encuentro internacional “Haciendo música desde la condición de género”. ¿Las mujeres artistas tiene su espacio ya ganado?

- Cada vez hay más mujeres que son exquisitas intérpretes y compositoras. Tal vez no sea tan fácil que se las conozca y necesiten más acompañamiento del medio artístico. A Chile iremos con Carmen Baliero. Es importante pensar en la cuestión de género y estoy orgullosa de representar a la mujer, que puede ir más allá de los límites socialmente establecidos y es una lucha que se refleja en mis letras, como en “Las lleva el viento”: “No me mires a los ojos si estás mintiendo./ No susurres al oído si no es verdad./ Las palabras se diluyen, las lleva el viento./ Ya no pienses que te creo, no te oigo más”.


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