A un año de su implementación, el sistema de envíos puerta a puerta sigue sin entusiasmar

La CAME sostuvo que régimen no tuvo el tan temido crecimiento exponencial porque no fue masivamente usado por los argentinos. Según los empresarios del sector, no existe riesgo para la industria nacional porque los productos que se adquieren en el exterior no tienen competencia en el mercado local.

20 Ago 2017
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LENTITUD. Uno de los problemas es la demora: una compra tarda en llegar hasta 30 días por el correo oficial. foto de archivo

El sistema de envíos puerta a puerta vinculado con la compra de productos del exterior a través del comercio electrónico fue modificado hace un año, el 26 de agosto del 2016, contemplando la variante oficial realizada a través del Correo Argentino o la privada, a través de couriers. Ahora, un año después, el cambio no parece haber causado la tan temida explosión en materia de importaciones que iba a afectar a la industria nacional a través de las adquisiciones de los particulares.

El vocero de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME), Vicente Lourenzo, sostuvo que “para nada se cumplió nuestro pronóstico” sobre el impacto que iba a ocasionar el sistema de envíos puerta a puerta en la Argentina. Y señaló: “el régimen existe pero no fue masivamente usado por los argentinos como se esperaba. En este sentido, nos alegra habernos equivocado”.

El vaticinio

El año pasado la CAME había manifestado su preocupación ante el regreso del servicio puerta a puerta para las compras al exterior, ya que temía que fuera perjudicial tanto para la industria nacional como para el comercio local, sobre todo si se tiene en cuenta que, en una amplia gama de productos, se pueden conseguir precios hasta 67% más económicos que los que ofrece el mercado local con los productos fabricados en el país.

La entidad había indicado que ropa, juguetes, marroquinería, artefactos de iluminación, y vajilla de cocina iban a ser algunos de los rubros más afectados, donde el consumidor local puede comprar ‘made in China’ por internet el mismo producto, con diferencias de precios de entre 62% y el 67%.

Ahora, en diálogo con Télam, Lourenzo consideró que los distintos trámites que debe efectuar el comprador para realizar una compra, que incluye una declaración jurada y pago de flete, pueden llegar a desalentar la expansión de ese tipo de compras.

El sistema

El nuevo régimen vigente desde agosto del año pasado estableció que sólo los envíos por correo privado (courier) tenían un límite de cinco operaciones por año por cada usuario de US$ 1000 cada una, de no más de 50 kilos y se exige clave fiscal tipo 3, en tanto que las operaciones que se hacen por Correo Argentino no tienen límite en cantidad de envíos, siempre que no valgan más de US$ 200 y no pesen más de dos kilos. De lo contrario, hay que retirarlos en la Aduana.

A su turno, el titular de la PyME Fast Track, Néstor Santana, consideró que el servicio de envíos puerta a puerta a través del Correo Argentino registró “demoras considerables” y una compra demandó un promedio de 30 días de entrega, incluyendo los trámites administrativos ante la AFIP.

“En comparación el servicio privado es más ágil, aunque más oneroso, porque el flete que se paga es más elevado que en el servicio oficial. De todas maneras, el producto comprado demora en ser entregado entre 48 y 72 horas. Una compra a los EEUU puede demorar 48 horas y una a Asia, 72 horas”, calculó.

Demanda en alza

Según Santana, todo depende de la ansiedad que tenga el comprador en recibir el producto, ya que los que decidieron gastar menos tuvieron una demora excesiva en las entregas y los que usan servicios privados de las 15 PyME nacionales o las 4 multinacionales que operan en el país (UPS, DHL, FedEx y TNT) reciben los despachos de manera más ágil. “En general la demanda viene creciendo de a poco pero no tuvo un incremento explosivo. Se trata de bienes de uso que no se encuentran en el mercado local como zapatillas, teléfonos, computadoras, repuestos para autos y motos. Todo depende del perfil del comprador que adquiere afuera lo que no encuentra en el mercado local”, explicó.

Dijo que también se compran electrodomésticos puntuales, marcas de calidad que no se encuentran en el país, equipos de deportes y entrenamiento de alto rendimiento, bicicletas y skates; y aclaró que las compras no deben tener finalidad comercial. “No creo que existan riesgos para la industria nacional porque los productos adquiridos no tienen sustitutos en el mercado local”, consideró.

Justamente el mes pasado la AFIP, que tiene un sistema ilimitado de compras, puso un tope anual de 12 adquisiciones, pero ante las quejas de los consumidores a las 24 horas reactivó el sistema habitual.

Las personas que realizan muchas compras se presume que siguen una finalidad comercial por lo que deben inscribirse como importadores en el Registro Especial Aduanero.

Santana describió que el perfil del usuario del puerta a puerta de su empresa son clientes corporativos, no eventuales, aunque se atienden consultas de particulares. “El 90% de nuestros servicios son corporativos y el 10% eventuales particulares”, calculó.

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