Entrenamiento cerebral

20 Ago 2017
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EL MEJOR LEGADO. El hábito de la lectura en los niños es esencial para estimular la imaginación, afirma Pozzi. Despierta en ellos ingenio, creatividad y desarrolla su atención en un mundo repleto de distracciones.

Por Daniel Pozzi - LA GACETA - Buenos Aires

La lectura es una actividad tan habitual, natural y automática que parece que hubiera evolucionado con nuestra especie. Pero esto no fue así; nuestro cerebro no fue preparado evolutivamente para leer, hemos utilizado funciones que nos sirvieron originalmente para encontrar patrones en la naturaleza. Primero se usaron signos pictográficos que fueron haciéndose más abstractos, luego los grafemas asociados a fonemas que son más prácticos, siendo lo que mayormente usamos en la actualidad.

La lectura estimula la actividad cerebral, obliga al cerebro a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria, etc. Es importante inculcarles a los niños este hábito desde una edad temprana dado que su cerebro está en pleno desarrollo. Previo al aprendizaje de la lectura se puede estimular al niño con juegos con sílabas, rimas y trabalenguas que favorezcan la relación entre los fonemas y grafemas.

El hábito de la lectura en los niños es esencial para estimular la imaginación, generando en ellos ingenio, creatividad y desarrollando su atención en un mundo repleto de distracciones. Se puede estimular al niño luego de leer un cuento a poder contarlo, dibujarlo, aportando elementos propios de su imaginación, enriqueciendo lo leído. En lo posible elegir textos que aporten valores como los cuentos clásicos, que se han transmitido culturalmente durante siglos, que nos transmiten metafóricamente enseñanzas de vida.

Ya en la etapa donde el niño puede leer por sí mismo es importante que continúe con esta práctica para el desarrollo de sus capacidades cerebrales como también con la adquisición de una buena ortografía.

En la personas mayores la lectura se ha comprobado que es una de las mejores actividades para el mantener sano al cerebro. Previene la aparición de las demencias, especialmente el alzhéimer que representa más del 60% de las mismas. Este beneficio es mayor cuando la lectura se hace en voz alta.

La lectura genera una simbiosis entre abuelos y nietos. Los primeros aumentan su reserva cognitiva protegiendo a su cerebro de enfermedades degenerativas mientras que los últimos aprenden, además de desarrollar la imaginación y la atención. Y dado que también facilita la interacción, facilita la trasmisión de conocimientos y afectos entre ambos.

© LA GACETA

Daniel Pozzi - Doctor en Neuropsiquiatría y en Ciencias Biológicas.

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