Es necesario vigilar la producción de azúcar

La principal agroindustria de la provincia, que genera el mayor derrame de riqueza para toda la población, merece, conjuntamente con toda la producción sucroalcoholera nacional, que se hagan todos los esfuerzos necesarios -en conjunto- para lograr que la estabilidad empiece a ser una realidad, no breve y esporádica, sino a largo plazo.

12 Ago 2017
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›› REPORTE RURAL

El sector azucarero tucumano se encuentra atravesando la etapa media de la producción de azúcar 2017, a toda máquina, en sus 15 ingenios, produciendo azúcar y alcohol para los mercados que actualmente necesitan de esos productos.

Este es un año que, podría decirse, es bastante especial porque se viene de una campaña pasada que fue estable y muy mejorada en cuestiones de precio de azúcar, siempre tomando en cuenta la campañas anteriores que veníamos con precios totalmente de quebranto.

Esta campaña se inició con precios relativamente satisfactorios para todos en lo que respeta al mercado interno, debido al trabajo integrado que se hizo desde el mismo sector productivo, acompañado por el Estado provincial y nacional que trabajaron para lograr, a través de controles de molienda y retenciones de azúcar, tener un mercado estable y que, por ende, el precio se mantenga equilibrado y acompañado por otras variables como el precio internacional.

La campaña azucarera 2017 empezó con su pie derecho adelante en cuestiones de mercado, que permitió en general que todo el sector, industriales y cañeros, pudieran -por lo menos- tener cierta capacidad económica que posibilitó arrancar la zafra un poco más tranquilos que años anteriores.

En cuestiones netamente biológicas, se empezó la zafra con perspectivas de producción un poco más bajas a las de la campaña 2016, ya que las condiciones ambientales que se dieron durante el ciclo de crecimiento de la caña de azúcar influenciaron, de diferente manera, en su crecimiento y desarrollo. En general, se vieron afectados aquellos cañaverales que soportaron las altas temperaturas y la falta de agua durante los meses de diciembre y enero, sobre todo aquellos ubicados fuera el área pedemontana tucumana.

Teniendo en cuenta la información que suministraron los centros de investigación, se espera un poco menos de caña que el año pasado y que se produzca menos azúcar que la campaña pasada, sumado a los daños que produjeron las últimas heladas que afectaron de diversa manera a los cañaverales.

Ya se está cerca de la mitad de la zafra, los precios del mercado están estables y podrán mantenerse así, o incluso mejorar, siempre y cuando los factores que conforman la actividad azucarera cumplan con las disposiciones que surgen del Instituto de Promoción del Azúcar y el Alcohol de Tucumán (Ipaat), conducido por el sector privado y el Estado provincial y de la Mesa Sucroalcoholera, conducida por el subsecretario de Bioenergía de la Nación, Mariano Lechardoy.

Los compromisos para mantener un mercado interno equilibrado, al cumplir con exportar los excedentes y suministrar alcohol a las petroleras para la mezcla con las naftas de acuerdo a lo dispuesto por los órganos de control, son fundamentales para que la campaña continúe con normalidad y sin sobresaltos. Es seguro que lo ocurrido la campaña pasada y cómo se viene comportando la actual zafra, sirvan como ejemplo a seguir en el camino de mejorar la rentabilidad de todo el sector y, para ello, es seguro que se deberán afinar los controles que se realizan en la zafra pero, además, comenzar a pensar en fomentar el consumo de azúcar.

Controlando

En lo referente a afinar los controles, esta semana visitaron la provincia técnicos de la Subsecretaria de Control Comercial Agropecuario (Succa), para, no solo conocer los sistemas de control de molienda que actualmente maneja el Ipaat, sino también vivir en carne propia y palpar la realidad de la importancia y el potencial de la actividad azucarera tucumana.

Actualmente, el sector sucroalcoholero está pasando un momento de cierta tranquilidad debido a que el mercado fue mejorando, generando mejores expectativas y cierta estabilidad, lo que permitiría ir pensando en diferentes estrategias.

Por un lado, de control de molienda y producción para toda la producción azucarera y alcoholera argentina, que generará una estabilidad comercial definitiva y no con los vaivenes que se dieron desde siempre en la actividad azucarera, con graves crisis no solo económicos sino sociales. Y por el otro, de fomento, para dar a conocer las virtudes y los beneficios del consumo adecuado de azúcar para el ser humano. En todo esto, la actividad conjunta, incluido el Estado, tienen un rol fundamental.

En control de molienda ya se tiene el trabajo tucumano desarrollado por el Ipaat, que debe servir de pilar y de ejemplo para adecuar un control nacional, y en lo referente al fomento al consumo de azúcar, se debe informar adecuadamente cuáles son los reales beneficios que tiene el consumo de azúcar de caña cuando es realizado moderadamente y, de esta manera, buscar cómo aumentar el consumo del producto que se fabrica todos los años.

La principal agroindustria de la provincia, que genera el mayor derrame de riqueza para toda la población, merece, conjuntamente con toda la producción sucroalcoholera nacional, que se hagan todos los esfuerzos necesarios -en conjunto- para lograr que la estabilidad empiece a ser una realidad, no breve y esporádica, sino a largo plazo.

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