¿Mixtos o no mixtos? En la Sarmiento afirman que el cambio fue para bien

Esta tarde podría definirse si empiezan a aceptar mujeres en el Gymnasium.

03 Ago 2017
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ESCUELA SARMIENTO. Postal del patio de la institución que desde el año pasado recibe varones. ARCHIVO

Era impensable, pero sucedió. Al cabo de una larga tradición de educación exclusiva para mujeres, el año pasado ingresó a la escuela Sarmiento la primera cohorte de varones. No fue -y no es, porque continúa- un proceso de cambio sencillo, pero ahora con la segunda camada de varones los directivos y docentes están seguros de que se trató de una decisión acertada, beneficiosa para toda la comunidad educativa y para la sociedad en general.

 En la Sarmiento ni siquiera hablan de educación mixta, sino de coeducación, un concepto más abarcador que no estructura la educación según el género, sino que busca reconocer la igualdad y respetar las diferencias.

 “Nosotros estamos convencidos de que este cambio nos ayuda a no reproducir estereotipos y pautas sociales que muchas veces discriminan, que encasillan roles según el género y que, en última instancia, generan violencia. La escuela forma para la vida y la vida no está dividida en varones y mujeres. Para nosotros está siendo una experiencia muy positiva”, resaltó Belén Auad, regente de la escuela fundada en 1904.

 Claro que no se trató de una transición simple. El debate comenzó en 2015 con jornadas en las que participó toda la comunidad educativa y se escuchó la opinión de especialistas. El tema se inició cuando una familia quiso inscribir a su hijo y finalizó cuando el Consejo Asesor Interno se expidió a favor del cambio, y nadie impugnó la resolución. Había voces a favor y en contra, pero ganó la democracia.

 “Creo que lo que más temor genera es la pérdida de la identidad, es algo más emotivo que racional. Porque la identidad va más allá de si sean varones o mujeres; los valores troncales sarmientinos siguen siendo la formación de excelencia, el compromiso y la participación ciudadana, la autodisciplina, el respeto, la no violencia... eso no cambia”, ponderó la directiva, quien prefirió no opinar sobre la situación del Gymnasium.

 El cambio de hábitos es un ejecicio constante en las aulas de la Sarmiento. “Desde el modo en que los tratamos a los alumnos, el lenguaje, todo tiene que cambiar, pero para bien. Venimos de una tradición de tratarlos a todos en femenino y ahora es algo ante lo cual tenemos que estar muy atentos. Ya no podemos decir ‘siéntense como señoritas’. Toda la dinámica de la clase cambia, pero todo es para bien”, ejemplificó la docente Alicia Bianchi.

 Pequeñas grandes muestras están demostrando que la Sarmiento optó por un camino superador. “Los chicos llevan a sus casas el ejemplo de que no hay jerarquías por género y eso genera un cambio en la familia. La naturalidad con la que se vinculan los chicos es sorprendente; las limitaciones y los temores son de los adultos, no de ellos”, destacó Auad.


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