Asaltaron un local de comidas en pleno Barrio Norte

Luego de robar los celulares de los empleados y la recaudación, el delincuente huyó en moto con un cómplice

03 Ago 2017
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SORPRESA. Los vecinos dijeron que en esa zona son comunes los arrebatos, pero no los atracos a los comercios. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

El local de delivery de una conocida parrillada volvió a ser blanco de los asaltantes en el centro de Barrio Norte. Como ocurrió hace menos de un mes, un hombre armado redujo al personal del local gastronómico para quitarles sus pertenencias y quedarse con la recaudación.

El hecho se produjo el martes, pasadas las 23, en la esquina de Monteagudo y Santa Fe, donde funciona una sucursal de La Leñita que vende comida para llevar. El ladrón, utilizando un arma de fuego, amenazó a dos cadetes que se encontraban parados en las puertas del negocio y les quitó sus celulares. Luego ingresó al comercio y se llevó los $ 2.800 que habían recaudado hasta ese momento. Por último, el asaltante salió corriendo del lugar hasta que se subió a una moto en la que había un cómplice esperándolo. Luego huyeron por Santa Fe, en dirección hacia el parque 9 de Julio.

“Todo fue muy rápido. Llegó este hombre les sacó todo a los chicos y escapó. En cuestión de segundos cumplió con su plan. Lo bueno es que no lastimaron a nadie y ningún vecino se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Nos llamó la atención la frialdad con la que actuó. Fue como si tuvieran todo preparado desde hace bastante tiempo”, señaló Hugo Carrizo, un “trapito” de la zona que aseguró haber visto correr de espalda al asaltante luego de perpetrar el atraco.

Antecedentes

El miércoles 13 de julio, un hombre ingresó al restaurante La Leñita, ubicada en San Juan al 600, remontó un arma y le dijo a todos los empleados -ya no había clientes- que se tiraran al suelo y se quedaran quietos. Luego, saqueó la caja registradora y escapó. El domingo siguiente a la madrugada dos asaltantes ingresaron a “Don Toribio”, en la avenida Aconquija al 900 de Yerba Buena, y tras amenazar con armas al encargado, se llevaron unos $ 35.000. Este robo fue más violento, ya que algunos empleados recibieron culatazos en la cabeza. En todos los casos, los asaltantes huyeron en moto.

Después de esa seguidilla de atracos, los empresarios del sector se reunieron con el secretario de Seguridad Paul Hofer y la plana mayor de la Policía. En ese encuentro decidieron extremar los cuidados para evitar nuevos ataques. El Estado se comprometió a intensificar la vigilancia por esos lugares. Los comerciantes, en cambio, señalaron que intensificarían el uso del dinero plástico y que no se quedarían con el total de las recaudaciones hasta el horario de cierre.

Sorpresa

En esta oportunidad el ataque se produjo en otro tipo de negocio, ya que se trata de un comercio que se dedica a vender comida que no se consume dentro del negocio y la recaudación no es tan importante como la de un restaurante. “Nos llamó la atención porque por esta zona sólo sabemos de arrebatos. Por la siesta o por la noche, andan estos desgraciados en moto haciendo lo que quieren”, indicó Mario Fuentes, portero de un edificio de la zona.

“Nos enteramos a la mañana que se había cometido un asalto. Es que el atraco fue a la noche, en el horario del partido de Atlético y el barrio está muerto. Fueron unos oportunistas, porque en la zona hay restaurantes que mueven mucha gente y en los que podrían haber conseguido más dinero”, argumentó Josefina de Heredia.

Luciana de Castro dijo que no le sorprende el asalto. “Esta es una zona muy complicada. Hay mucha gente de los barrios de la periferia que concurren a este lugar para cometer asaltos, especialmente arrebatos. Hay policías, pero siempre atacan en la zona donde no están”, dijo en una charla con LA GACETA.

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