Rumbo a una batalla final despiadada y brutal

Tercera entrega de la saga de “El planeta de los simios”, con Woody Harrelson como un brutal militar que quiere exterminar a sus rivales.

03 Ago 2017
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LIDERAZGO. Detrás de la firme mirada de César se esconde la interpretación de Andy Serkis como el jefe del ejército de simios, que quiere sobrevivir.

ESTRENOS DE CINE

› EL PLANETA DE LOS SIMIOS: LA GUERRA
DIRECCIÓN: Matt Reeves. AÑO: 2017.
GÉNERO: acción y aventuras. ORIGEN: EEUU. 
CON: Andy Serkis, Woody Harrelson, Judy Greer, Steve Zahn, Karin Konoval y Amiah Miller.
DURACIÓN: 140 minutos.
CALIFICACIÓN: apta para mayores de 13 años.
› EL PLANETA DE LOS SIMIOS: LA GUERRA
DIRECCIÓN:
Matt Reeves. AÑO: 2017.
GÉNERO: acción y aventuras. ORIGEN: EEUU. CON: Andy Serkis, Woody Harrelson, Judy Greer, Steve Zahn, Karin Konoval y Amiah Miller. DURACIÓN: 140 minutos. CALIFICACIÓN: apta para mayores de 13 años.

“Por la libertad. Por la familia. Por el planeta” son las consignas que aparecen en los afiches de “El planeta de los simios: la guerra”. Es la tercera propuesta de la exitosa saga que retoma la idea central del clásico del cine de acción de la década del 70: una tierra dominada por los monos y donde los hombres deben luchar para recuperar el control.

“Debes irte antes de que empiece la guerra” es la advertencia que lanza César en los tráilers del filme que dirige Matt Reeves, el mismo de “El planeta de los simios: Confrontación”, “Déjame entrar” y “Cloverfield”, donde ya demostró sus dotes para el suspenso y la acción, y de la próxima “Batman”. Ahora suma también su firma al guión, que coescribe con Mark Bomback.

Y esa batalla anunciada será brutal entre los ejércitos que lidera el simio más poderoso del grupo y un ejército humano conducido por un militar despiadado (interpretado por Woody Harrelson), a quien lo desvela la venganza. La devastación de sus tropas en los primeros enfrentamientos empuja a César (interpretado por Andy Serkis) a luchar con instintos primitivos en una puja final que determinará que posiblemente sólo una especie quede en la Tierra.

Reeves plantea una estética que intercala el cine bélico clásico, el de las grandes batallas desplegadas por ejércitos frente a frente, con otros elementos que acercan su narración a referencias de los combates en Vietnam, en espacios donde la vegetación oculta a los enemigos y los peligros se multiplican para todos, aunque en un ambiente nevado. La eficiencia de su pulso de director y los avances notables en la tecnología de animación digital se combinan en un filme que ha recibido anticipatorios elogios de los especialistas y preguntas sobre los roces con la realidad, como la construcción de un muro en la ficción, justo en tiempos de la presidencia de Donald Trump y su cruzada fronteriza contra México.

El cruce de caminos entre animales que se humanizan y humanos que se bestializan está anidado en el propósito central de Reeves. “Nos ponemos del lado de los simios en la película, les tenemos empatía”, afirmó en declaraciones a la prensa, donde señaló que las acciones extremas que decide el siniestro militar que compone Harrelson se podían justificar en el contexto de creer que una especie está en peligro real de ser extinguida. “Quise poner un espejo frente a nosotros y mostrar nuestro comportamiento”, afirmó. “Él hace lo que cree que tiene que hacer para salvar la humanidad -aportó Harrelson, por su parte-. Hace cosas inhumanas pero no es completamente malo”.

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