Música y cuadros para estimular a los chicos

La música, así como el arte, son herramientas fundamentales en la educación de los niños desde la edad más temprana. Los estimula y les permite adquirir habilidades en la comunicación y en la vinculación con el mundo que los rodea. La buena noticia es que hay iniciativas comerciales que ayudan.

02 Ago 2017
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Víctor Barrionuevo, de 32 años, es uno de los tantos y tantos tucumanos amante del rock y un fanático de bandas como U2, Pink Floyd, Coldplay. Así que cuando hace dos meses y medio nació su primer hijo, Luca (llamado así en homenaje a Luca Prodan, el legendario líder de Sumo), en Víctor aparecieron dos expectativas muy fuertes -además, claro, de que su hijo sea una personita sana y feliz-: que sea hincha de San Martín y que escuche la misma música que le gusta a él (y que comparte con su mujer).

Lo primero se refleja en el cochecito, en los escarpines y hasta en los baberos, todos con el escudo y los colores del equipo de La Ciudadela. Y para lo segundo cuenta con una interesante iniciativa comercial, “Babies go”, que es una colección de CD con versiones para niños de las principales bandas de rock nacional e internacional, y de solistas destacados de todo el mundo.

En esa colección se puede encontrar desde Bob Marley hasta Shakira, desde Los Beatles hasta Bon Jovi, Desde Soda Stéreo hasta Los Piojos. La variedad es muy grande. Se consiguen en algunas librerías locales y en disquerías de Buenos Aires a las que se accede por Mercado Libre. También se pueden encontrar en YouTube.

“No sé si hay otro género musical que influya tanto en la gente como el rock”, reflexiona Víctor, y admite: “sé que Luca va a elegir su propio estilo, yo puedo influenciar en él pero no imponerle; yo nada más quiero mostrarle lo que considero buena música, y él elegirá después”.

La mamá de Luca, Sol Zerrizuela, asiente, y cuenta que ya lo hacen escuchar esos discos. “La música lo tranquiliza, lo ayuda a dormir”, resalta. Esto, claro, no es extraño. “La música es un lenguaje artístico cuyos elementos están presentes -y generando experiencia- desde la etapa prenatal”, afirma Mariana Stambole, directora de coros (dirige los coros de Medicina de la UNT y de Niños de la Municipalidad capitalina).

Y a continuación explica: “la música estimula capacidades cognitivas como la atención, la memoria, la concentración y procesos complejos como el de abstracción. Es un modo de disfrute y de expresión. Influye en el funcionamiento cerebral activando áreas que son compatibles con tareas no musicales (por ejemplo, la comprensión de la música utiliza las mismas funciones que la comprensión del lenguaje). Se conecta con las emociones. Estimula el movimiento, y a través de este, los sentidos, el equilibrio y el desarrollo muscular. Colabora con el desarrollo de las capacidades perceptivas. Genera un amplio espectro de conductas -no siempre explícitas- Es una gran mediadora en la comunicación humana”.

Qué hacerlos escuchar

Stambole considera que, en el caso de los bebés, en esos primeros meses de vida habría que estar atentos a las respuestas del pequeño frente a la música que le hacemos escuchar. “Algunas frecuencias superan el umbral de saturación de sus receptores y les producen molestias -advierte-. Hay que cuidarles los oídos de la exposición a altos decibeles, que por cierto, tanto en chicos como en adultos pueden causar lesiones en las estructuras sensibles y producir una progresiva pérdida auditiva”, añade.

Desde ese punto de vista, podría ser mejor hacerles escuchar estas versiones adaptadas de cantantes y bandas famosos. Pero sobre esto no opina Stambole: “no las escuché y prefiero no decir nada porque creo que estoy desactualizada”.

No obstante dice que recuerda con mucho afecto la Marcha Turca de Beethoven utilizada por El Chavo del 8: “insisto con la calidad, y en este caso, con generar la posibilidad de que escuchen la versión y el original”.

Mauro Conde, docente de música del nivel inicial e integrante de la banda Kaufequin, que hace música para niños y que estuvo recientemente en Tucumán, no cree que la música infantil deba sonar de una determinada manera.

“Había una idea de que los discos para chicos deben ser puro tecladitos. Para mí, Los Beatles para niños son Los Beatles; considero que no es necesario hacer una adaptación”, afirma.

“No sabría cómo encasillar que esta música es para adultos y esta otra, para niños. Incluso los chicos tienen menos influencias que los adultos, tienen menos preconceptos”, agrega. Con lo que sí está de acuerdo es con cierto material didáctico para niños hecho sobre la base de música clásica. “Pero no se trata de adaptaciones, sino que es un recurso didáctico musical. Y hay cosas brillantes. Está pensado para dejar algo pedagógico”, aclara.

En tanto, en su casa, Víctor sigue reflexionando: “yo sé que eso de la influencia es algo relativo; mi papá siempre escuchó tango y folclore y yo salí rockero. Pero para mí, estas bandas, Pink Floyd, U2... son todo, han pasado décadas y siguen vigentes.”

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