Leche de fórmula: sólo cuando lactar es realmente imposible

Denuncian que las farmacéuticas violan con frecuencia el Código Alimentario Argentino.

02 Ago 2017
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Tu leche es lo que la naturaleza inventó para tu hijo. Tiene todo lo que el bebé necesita hasta los seis meses, y no le sobra nada. Pero no siempre la sociedad lo tuvo tan claro: a fines del siglo XVIII ya existía la base de la leche de fórmula moderna. Después de la Segunda Guerra Mundial, y con la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, fue tal el avance de la industria farmacéutica que en las décadas de 1950 y 1960 la publicidad llegó a desalentar la lactancia materna.

“Se ha generado como un producto de consumo masivo algo que debiera ser un medicamento para quien verdaderamente lo necesita”, advirtió a Télam Mónica Waisman, integrante del área de Nutrición de la Dirección Nacional de Maternidad e Infancia del Ministerio de Salud de la Nación.

Revertir la historia

La paulatina conciencia de las desventajas y las contraindicaciones de la leche de fórmula, y el activismo social le hicieron frente a “la movida farmacéutica” hasta que en 1981 la OMS adoptó el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna. En la Argentina se incorporó al Código Alimentario en 2007.

El Código prohibe la publicidad de fórmulas infantiles y productos lácteos para bebés; jugos o mezclas de verduras; papillas; y leches “de seguimiento”; incluye también chupetes y mamaderas. También está prohibido que les regalen muestras a las madres o a los agentes de salud. Tampoco se permite la promoción en los servicios de salud; eso incluye exposición de productos, afiches y distribución de material promocional. Tampoco se permite el acceso de personal de fabricantes de esos productos a los servicios de salud.

Por otra parte, la información que distribuyan sobre los productos debe ajustarse a datos científicos y objetivos, y en la que se incluye en los alimentos artificiales infantiles debe explicar los beneficios de la lactancia materna, así como los costos y los peligros asociados con la alimentación artificial.

Pero no está siendo fácil: la presión de la industria farmacéutica sigue siendo muy fuerte y a cada rato el Código es violado. “En la Argentina somos víctimas de las prácticas inadecuadas de comercialización de sucedáneos de la leche materna -aseguró Waisman-. Como no existe mecanismo de sanción para quienes incumplan el Código, hoy en día la comercialización de sucedáneos no está realmente regulada”.

Pero hay algo que podés hacer: mandá un correo electrónico a la representante argentina de la Red Internacional de Grupos pro Alimentación Infantil (Ibfan, por su sigla en inglés), Patricia Barrios Skrok ([email protected]), con una foto de la violación al código y un texto haciendo la denuncia. Ibfan se encarga de hacerla pública.

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