Aunque tu hijo sea prematuro, alimentarlo con tu leche es posible

La lactancia es un derecho del niño y de la madre. Aunque el bebé no pueda mamar, vos podés estimular la producción de leche.

02 Ago 2017
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SIN PERDER TIEMPO. Cuando el bebé es prematuro no suele ser puesto de inmediato al pecho, pero la mamá puede aprender a producir leche.

Estaba embarazada de 27 semanas. Un día sintió que algo no estaba bien y fue al sanatorio: tenía razón. Su vida corría peligro y hubo que hacer una cesárea de urgencia. Tanto el bebé como ella fueron a terapia intensiva; el pequeñito (literalmente: solo pesó 850 gramos al nacer) debió quedarse allí casi tres meses.

Hoy, poco más de un año después, y con Gonzalo ya gateando solo, Carolina Courel puede contar cómo hizo para alimentarlo. “Durante casi tres meses no pude ponerlo al pecho, pero desde el segundo día de vida fue recibiendo gotitas de mi leche”, rememora. Y asegura que, salvo muy pocas excepciones, cualquier mamá de prematuro va a tener leche para su bebé si le explican qué hacer.

No es un dato menor, y es importante destacarlo en estos días de la Semana de la Lactancia, cuyo lema este año es “Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflictos de interés”. (Ver “Leches de fórmula...”)

“La lactancia materna es un derecho de las madres, y es un componente fundamental del derecho de las niñas y los niños a una alimentación adecuada, y al cuidado de su salud”, destaca Unicef.

“El derecho a la lactancia materna es el N°5 del Decálogo del Prematuro”, especifica María Inés Martinini, neonatóloga de la Maternidad, y resalta la trascendencia de que la institución hospitalaria apoye a la madre, la ayude... ¡y le enseñe!

Carolina coincide con ella: “no hay que suponer que las mamás saben lo que necesitan hacer; hay que empezar desde lo más básico”, aconseja.

“También es importante que reciba contención psicológica; no es fácil enfrentarse a la angustia de no saber cómo evolucionará el bebé”, resalta Martinini.

Cómo lograrlo

Carolina había amamantado a sus dos hijos mayores. Y, por suerte, fue una paciente informada: es licenciada en Nutrición -trabaja en el Carrillo, en Yerba Buena- y especialista en lactancia materna. Por eso, a pesar de que nadie le sugirió nada en la terapia intensiva, apenas se recuperó un poco comenzó a asegurarse la leche. “Es importantísimo no perder tiempo; una vez que sacan la placenta las hormonas le indican al cuerpo que le leche debe bajar. ¡Y baja! El problema es que, si no hay succión, deja de producirse”, explica.

Como ella lo sabía, el segundo día, todavía en terapia, pidió el sacaleche y empezó con las extracciones de estimulación.

“No importa la cantidad; al principio serán algunas gotas de calostro, que son muy importantes. Lo que importa es mantener la frecuencia de la extracción, como si el bebé estuviera con uno: hay que sacar leche cada dos o tres horas”, añade, y como prueba del éxito ahí está Gonzalo: cumplió un año y sigue teteando.

“Conocí al bebé cuando ya tenía cuatro días, y recién entonces me preguntaron si tenía leche: ¡pude contestar que sí! Pero si no hubiera estado advertida, habría perdido cuatro días preciosos”, destaca. Y aclara: “hubiera sido una pena, pero no hay que angustiarse si no se pudo hacer y dejamos de producir leche; el proceso puede revertirse”. “Además de las extracciones frecuentes, son muy importantes la hidratación, la alimentación y el descanso”, añade Martinini.

“Y el contacto piel a piel; aunque no pueda mamar, el ‘cangurito’, las canciones, que le hablen... todo eso lo ayuda a evolucionar bien”, agrega Carolina.

Qué hacer con la leche

Al principio el bebé solo recibe gotitas, pero la leche es un tesoro que no hay que desperdiciar. “Deberían ser entre ocho y 12 extracciones diarias, y, claro, se junta leche. Es buenísimo, porque se puede guardar en el freezer al menos tres meses”, señala Carolina, que llegó a producir, a fuerza de estimulación, ¡más de un litro por día! “Deben usarse frascos estériles para guardarla; y hay que poner la fecha, para ir usando la más antigua”, añade.

“En la Maternidad, las mamás cuentan con el Centro de Lactancia Materna, donde pueden hacer las extracciones; allí además se fracciona la leche y se la conserva”, destaca Martinini.

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