"Tengo que hacer cada libro como si me fuera a morir"

No es habitual que un escritor sea reconocido por la crítica especializada y, al mismo tiempo, se vuelva popular. Pedro Mairal es una de esas raras excepciones. Con Una noche con Sabrina Love, su primera novela, ganó el Premio Clarín. Se vendió hasta en los puestos de diarios. Con La uruguaya, su novela más reciente, pasó más o menos lo mismo. Entre las dos historias escribió cuentos, poesía y otras dos novelas. Sin embargo, hubo ocho años en los que estuvo sin publicar. O casi. Los textos reunidos en Maniobras de evasión, editado recientemente por Emecé, resultan una especie de confesión estereofónica de esa etapa silenciosa. Y confirman que Mairal logra que las palabras tengan la vitalidad de volver el mundo cotidiano, un lugar nuevo

30 Jul 2017
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¿Qué hace un escritor cuando parece no estar escribiendo? Escribe, claro. Mairal viaja en un camión con acoplado por el interior de Argentina, pasea por Constitución con un amigo excéntrico, se aventura por los bajos fondos de Bogotá o hace listas en los aeropuertos para no entrar en pánico. Persigue una mujer, siempre. “Quiero escribir pero me sale espuma” es el texto inicial de Maniobras de evasión y refleja su inquietud. Lo interesante es que cada movimiento despeja las sombras y deja al descubierto el lado íntimo del hombre actual.

- ¿En qué medida los textos de Maniobras de evasión son una autobiografía?

- Cuando lo estábamos pensando con Leila (Guerriero) ese fue uno de los ejes. Le lleve un cúmulo de textos y ella empezó a tallar, sacó lo que sobraba y me pidió que completara algunas zonas. En esas especies de estrellas desparramadas encontró la constelación. Un tercio del libro son textos inéditos que Leila me pidió que escribiera para completar esa especie de autobiografía un poco descontrolada. Es una autobiografía involuntaria porque terminó dibujando mi vida en esos años, la manera en que me convertí en escritor. Por supuesto que nunca es totalmente autobiográfico un texto, siempre hay una construcción de personajes, un adornar la anécdota. Muchas veces la textura de lo real es inimitable, esos detalles muy difíciles de inventar. Incluso en la no ficción, armo como un Frankenstein de experiencias personales y también imaginadas.

- ¿Cómo surge esta escritura más relacionada con la no ficción?

- Esta escritura tiene que ver con mi giro hacia el periodismo. Cuando empecé a escribir para el periodismo, me di cuenta que tenía que meterles la misma pólvora, la misma energía. Me di cuenta que no eran géneros menores, la columna, las crónicas, tenían la misma importancia que los textos literarios.

- Igual que en tus novelas, el cuerpo aparece en primer plano en muchos textos.

- Está presente el cuerpo, sin duda. Sobre todo en la parte de la infancia, cuando hablo de esa pubertad tardía, me sentía muy lampiño entre todos mis compañeros peludos, había crecido más despacio. Sin duda está. Son textos muy catárticos que yo escribía e inmediatamente publicada en el blog. El libro tiene algo de saber que hay mucha exposición pero que, a la vez, tiene que estar vivo.

- En los textos, por ejemplo en Adiós, señora Ana, donde hablás de tu mamá, la experiencia parece renovar algo cotidiano.

- Me da la sensación de que hay que reproducirle al lector la experiencia vital en el lenguaje. Que la palabra tenga fuerza para mi es indispensable, sino no escribo. Me interesa mucho el extrañamiento, hacerte mirar algo familiar como si fuese desconocido o como si fuera mirarlo por primera vez. Porque te hace mirar de nuevo cosas que tenés frente a los ojos. A mí me pasó con muchos autores, terminar de leerlos y sentir que me modificaban la mirada del mundo. Eso me encanta, si yo logro hacerlo soy feliz de la vida. Ese texto en particular, es de los textos más personales.

- En el libro, al igual que en tu primera y en tu más reciente novela, aparece en el centro la búsqueda de una mujer ¿Podría decirse que esa búsqueda es el motor de tu escritura?

- Siempre hay un erotismo flotante sobrevolando todo. Un impulso de movimiento. Siempre el deseo te mete en una situación vulnerable y eso, a nivel narrativo, es muy rico. Me interesaba mostrar una especie de transformación difícil de entender para los demás, ese lugar vulnerable y sonso en que uno se mete por deseo. Uno baja la guardia o hace cosas medio idiotas. Pierde la cabeza en situaciones muy ridículas.

- En La poesía del hombre invisible mostrás cómo César Mermet escribía para Grillo della Paolera ¿En qué medida esa relación representa un ideal de amistad?

- Me gusta mucho que el texto muestre la amistad. Es difícil, la literatura, en general muestra más el amor. Son como enamoramientos las amistades, me interesaba mostrarlo. Quizá hay menos que reclamar que en el amor. No estamos acostumbrados a mostrarla como relato y es lindo cuando eso aparece.

- En ese sentido Maniobras de evasión trasmite una gran intimidad ¿En qué medida te involucraste personalmente en este libro?

- La verdad que es un libro muy íntimo. Bastante entrañable, ojalá lo sea. Me expuse mucho, quedo completamente al aire. A partir de esa época me di cuenta de que tengo que hacer cada libro como si me fuera a morir después. Si siento que me estoy inmolando, entonces está bien. Ahora que lo pienso, ¡Qué gran mezcla es este libro! Es medio cubista, tiene como distintas aristas. No sé cómo será leerlo todo de un saque, para mí son diez años, mucho tiempo destilado. La gente se lleva la sensación de que me conoce después de leer el libro.

© LA GACETA

PERFIL

Pedro Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Su novela Una noche con Sabrina Love recibió el Premio Clarín de Novela en 1998 y fue llevada al cine en 2000. Publicó además las novelas El año del desierto y Salvatierra; un volumen de cuentos, Hoy temprano; y dos libros de poesía, Tigre como los pájaros y Consumidor final. Ha sido traducido y editado en Francia, Italia, España, Portugal, Polonia y Alemania. En 2007 fue incluido, por el jurado de Bogotá39, entre los mejores escritores jóvenes latinoamericanos. En 2011 condujo el programa de televisión sobre libros Impreso en Argentina. En 2013 publicó El gran surubí, una novela en sonetos, y El equilibrio, una recopilación de sus columnas. Sus artículos y crónicas están publicados en Maniobras de evasión (Editorial Universidad Diego Portales). En 2016 publicó la novela La uruguaya.


Quiero escribir, 
pero me sale espuma *
Por Pedro Mairal
¿Pero qué es este escepticismo profundo con respecto a la literatura, a mi literatura digamos mejor? ¿Por qué quiero escribir pero me sale espuma? ¿Por qué tampoco escribo más poesía? Hace ya unos años entregué mi escritura al zumbido de la banda ancha. Textos cortos, respuesta inmediata, amigos, amigas, cachondeo. Los blogs me sirvieron para atomizarme, ocultarme en seudónimos, escribir como gente que no soy yo, como personas que llevo dentro, voces o quizá fuerzas verbales. Disfruté mucho de eso, de la libertad de zafar de mí mismo. Después los seudónimos se fueron revelando y arruinando, a veces porque alguien revelaba que era yo, a veces porque se notaba. Incluso por amor propio yo mismo me ocupé de confesar que era el autor de algunos textos. Llevo cinco años escribiendo en internet, trabajando no sé si para mí, o para Google o para Blogger.com. Y eso me cambió el paradigma de la comunicación de la escritura, la idea de lector, la idea de mí mismo como autor. Ahora me cuesta pensar en libros en papel, textos míos en formato libro, impresos. No tengo problemas con lo ya escrito para ese formato, pero sí me está costando pensar en nuevos libros. Estoy tratando de ver si hay un libro en todo lo que escribí estos cinco años, un libro que se llame «La novela que no estoy escribiendo», pero no sé todavía, no sé qué es lo que mantiene unida en papel toda esa masa de textos. Sé que en los blogs se mantenía unida por la red de redes, por el blog mismo, por la banda ancha, que de alguna manera vincula, asocia y justifica los textos. Pero en papel ya es más dudoso. A los libros que se originaron en blogs, cuando los abro en la librería, me parece que les falta un switch para encenderlos, son como blogs apagados. 
* Fragmento de Maniobras 
de evasión (Emecé).

Quiero escribir, pero me sale espuma *

Por Pedro Mairal

¿Pero qué es este escepticismo profundo con respecto a la literatura, a mi literatura digamos mejor? ¿Por qué quiero escribir pero me sale espuma? ¿Por qué tampoco escribo más poesía? Hace ya unos años entregué mi escritura al zumbido de la banda ancha. Textos cortos, respuesta inmediata, amigos, amigas, cachondeo. Los blogs me sirvieron para atomizarme, ocultarme en seudónimos, escribir como gente que no soy yo, como personas que llevo dentro, voces o quizá fuerzas verbales. Disfruté mucho de eso, de la libertad de zafar de mí mismo. Después los seudónimos se fueron revelando y arruinando, a veces porque alguien revelaba que era yo, a veces porque se notaba. Incluso por amor propio yo mismo me ocupé de confesar que era el autor de algunos textos. Llevo cinco años escribiendo en internet, trabajando no sé si para mí, o para Google o para Blogger.com. Y eso me cambió el paradigma de la comunicación de la escritura, la idea de lector, la idea de mí mismo como autor. Ahora me cuesta pensar en libros en papel, textos míos en formato libro, impresos. No tengo problemas con lo ya escrito para ese formato, pero sí me está costando pensar en nuevos libros. Estoy tratando de ver si hay un libro en todo lo que escribí estos cinco años, un libro que se llame «La novela que no estoy escribiendo», pero no sé todavía, no sé qué es lo que mantiene unida en papel toda esa masa de textos. Sé que en los blogs se mantenía unida por la red de redes, por el blog mismo, por la banda ancha, que de alguna manera vincula, asocia y justifica los textos. Pero en papel ya es más dudoso. A los libros que se originaron en blogs, cuando los abro en la librería, me parece que les falta un switch para encenderlos, son como blogs apagados. 


* Fragmento de Maniobras de evasión (Emecé).

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