Una escuela y latines

Propósitos de Gutiérrez después de Caseros

25 Jul 2017 Por Carlos Páez de la Torre H
1

BENIGNO VALLEJO. El abogado que se haría cargo del Aula de Latinidad, retratado en una miniatura de Ignacio Baz.

No se ignora que en 1852, después de su triunfo sobre Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros, el general Justo José de Urquiza convocó a los gobernadores a reunirse en San Nicolás de los Arroyos. Con ese rumbo partió, a comienzos de marzo, el de Tucumán, general Celedonio Gutiérrez.

Desde Córdoba, el 16, Gutiérrez escribía a su delegado (quien luego lo derrocaría), Manuel Alejandro Espinosa. “Acabo de llegar a este lugar sin haber tenido la menor novedad, sólo sí habiendo experimentado yo y mi comitiva las molestias consiguientes al mal camino que hemos recorrido ya; pero éstas y aun otras mayores incomodidades serán para mí muy llevaderas, si en cambio se consiguiese el gran objeto nacional que se ha propuesto el general Urquiza, al convocar a los Gobiernos de los pueblos de la Confederación”.

Nos interesa su misiva del 15 de mayo. “Se me olvidó prevenir a usted a mi salida, que hice invitación a un inglés residente en Santiago, para colocarlo de Maestro de Escuela en la Capital (de Tucumán). Sí se ha presentado este señor a hacerse cargo de la enseñanza primaria, debe no perder tiempo en abrirse la escuela que hoy es tan reclamada por la necesidad pública; como igualmente el Aula de Latinidad, para cuyo objeto está convenido con el doctor (Benigno) Vallejo que debe dirigirla”.

Agregaba que “el Maestro de que le hablo debe ganar $ 50 mensuales, con la expresa condición de enseñar cuando menos, Lectura, Escritura, Aritmética en sus diferentes ramos y Doctrina Cristiana; y el director de Latinidad, $ 400 anuales”. Ambas misivas fueron publicadas en 1956 por Alberto Padilla en “El general Celedonio Gutiérrez y la política en la Confederación”.

Comentarios