Roca en la Casa Rosada

De entrevistas, burocracia y estadística.

JULIO ARGENTINO ROCA. El dos veces presidente, con uniforme completo de teniente general. JULIO ARGENTINO ROCA. El dos veces presidente, con uniforme completo de teniente general.

En su libro “El general Roca, de ministro a presidente (1878-1880)”, el doctor Alberto Padilla transcribió cartas inéditas del célebre militar y estadista tucumano, fechadas en diversas épocas. Cuando Roca asume la presidencia de la Nación, en 1880, escribe a José Posse: “deben imaginarse el martirio de un presidente democrático y accesible a todo el mundo. Ya no tengo hora ni rincón a salvo donde pueda librarme un instante. Mi mayor placer es estar solo un minuto, sin edecán y sin el sobresalto de ser sorprendido por un solicitante de empleo, que es gente terrible y sin piedad, capaz de atropellar un cerco de tunas y de importunarlo, aunque encuentre la víctima agonizante”.

En otra carta al mismo destinatario, expresaba su fastidio por la burocracia. “A mí me mortifica –escribía- la lentitud de todos los procedimientos en esta Casa Rosada. De balde ando con el ejemplo y la palabra aguijoneando a todo el mundo. No tenemos prácticas ni nociones exactas de administración, y si algo sospecho yo de estas cosas, es por instinto y por hábito de orden”.

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Entre las novedades que impulsaba, estaba la estadística, y había llamado al experto Francisco Latzina para encargarse del rubro. “Mostrando constantemente y en todas las formas nuestras riquezas y facultades productoras por la clase de suelo y clima, es como hemos de atraer los capitales y establecer una corriente poderosa de inmigración. Un país que tiene la pretensión de constituirse a semejanza de las naciones más adelantadas, debe empezar por tener siempre a la vista el inventario prolijo de todos sus bienes, para saber si adelanta o atrasa, cuáles son las causas que impiden o facilitan su desarrollo, y poder medir con metros sus progresos”, escribía a Posse.

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