Sopas: las pioneras de la historia gourmet

HIjas de la domesticación del fuego, pueden, según qué ingredientes elijamos, ser un verdadero manjar y sostener toda una comida.

12 Jul 2017

Con el frío ya instalado en nuestra tierra, no hay que olvidarse de la sabiduría de las abuelas: “¡cuidado con los cambios de temperatura!”, sentenciaban.

Claro que a la hora de entrar en calor uno puede abrigarse en el placard... o en la cocina (cosa que ellas también tenían muy claro). Y de entre los alimentos para combatir el frío, las sopas son las estrellas; estrellas casi tan antiguas como la domesticación del fuego.

La primera receta

“Siempre defendí que la primera receta de cocina tuvo que ser la sopa, aunque su elaboración no sea precisamente igual a como la concebimos hoy”, afirma Carlos Azcoytia, director de la revista digital historiacocina.com.

Sucede que, como nuestros ancestros no habían desarrollado todavía la alfarería -menos aún sabían fundir metales- lo que hacían, según las evidencias halladas en las cuevas de Les Eyzies, en el suroeste de Francia, era colocar agua y alimentos en huecos naturales de las rocas, y luego incorporar en ellos piedras previamente calentadas en el fuego para lograr la cocción.

Hallazgo culinario

Azcoytia sostiene que debe de haber sido sorprendente para los hombres del Paleolítico haber descubierto lo que obtenían al sumergir carne o verduras en agua puesta a hervir: “cuando probaron ese nuevo líquido descubrieron que tenía el sabor de lo que en él se había cocinado: habían descubierto la sopa”, añade.

Mucha agua (y caldo) ha pasado bajo el puente desde entonces, pero nada hay tan reconfortante hoy -como entonces- que un buen plato de sopa. Por eso, hoy queremos proponerte exquisitas fuentes de calor interior.

> Sopa de tomate

Dorar en aceite de oliva 1 cebolla grande y 1 diente de ajo picados; agregar 1 zanahoria rallada, 1 cucharada de harina, revolver y añadir 1 puñado de perejil picado, 500 g de puré de tomate, 1 cucharadita de pimentón dulce, sal y pimienta. Añadir 2 cubitos de caldo de verdura, 1 taza de agua y 1 de leche. Revolver bien y dejar hasta que las verduras estén cocidas. Agregar 2 cucharadas de queso crema y 1 cucharadita de albahaca fresca picada. Dejar entibiar y procesar. Antes de llevar a la mesa, tostar pan y cortarlo en cubitos. Servir en platos hondos, “regar” con un hilo de crema, colocar los trocitos de pan y espolvorear con el verdeo picado o con tomillo fresco.

>Sopa cremosa de calabaza al curry con garbanzos y espinacas

Picar bien una cebolla de verdeo, dos dientes de ajo y un trocito de jengibre previamente pelado. Trocear un tomate mediano en cubos y reservar. Calentar un poco de aceite en una olla y rehogar la cebolla unos minutos. Añadir los ajos y el jengibre; remover bien. Agregar el tomate troceado y las especias: 1 cucharada de mezcla de curry, 1 cucharadita de cúrcuma, 1 cucharadita de comino, 1 cucharadita de coriandro molido, 1/4 cucharadita de pimentón, 1 pizca de cayena, sal y pimienta negra. Cuando el tomate casi esté deshecho, incorporar dos tazas medianas de puré de calabaza y remover bien para que se integre. Cubrir con 250 ml de caldo, llevar a ebullición, bajar el fuego y dejar cocer unos 10 minutos. Mientras tanto, escurrir bien el contenido de una lata de garbanzos. Incorporarlos a la cazuela y dejar cocinar a fuego suave unos 15 minutos más. Por último, añadir 100 gramos de hojas de espinaca ligeramente troceadas y el jugo de un limón. Dejar cocer un par de minutos más, apagar el fuego y dejar reposar un poco antes de servir, sin que se enfríe. A último momento, añadir una cucharada de yogur natural y espolvorear con cilantro picado.

> Sopa de quinoa y pollo

Poner 60 g de quinoa (no te asustes, va a alcanzar; la quinoa triplica su volumen) en un colador y lavar bien bajo el chorro de agua para eliminar la saponina que contiene y que puede ser tóxica. No dejar en remojo más de unos minutos, pues la saponina se depositaría en la superficie. Aparte, rehogar en aceite de oliva una cebolla en rodajas finas, dos zanahorias picadas y dos tallos de apio, también picados. Cocinar cinco minutos y agregar la quinoa y un litro de un buen caldo de pollo. Luego sumar 150 gramos de pechuga de pollo cortada en tiras finitas y una taza colmada de “arbolitos” de brócoli. Cocinar unos ocho minutos, sacar del fuego, dejar reposar un ratito y servir.

> Sopa de pescado y camarones

Saltear en aceite de oliva dos cebollas medianas y un diente de ajo picados, añadir cinco cucharadas soperas de puré de tomates y una hoja de laurel, y dejar cocinar unos minutos. Añadir una copa de vino blanco seco y dejar evaporar. Agregar un litro de caldo de pescado (preparalo usando trozos de pescado y las cabezas de los camarones, más tus verduras favoritas: puerro, apio, perejil... ) y dejar hervir unos minutos. Sumar por último la merluza cortada en trozos de un par de centímetros de lado y los camarones (pueden reemplazarse por mejillones o por almejas, en cuyo caso la cocción se extenderá hasta que se abran las valvas) y una cucharada de pimentón dulce (puede reemplazarse por ají si te gusta picante). Quitar la hoja de laurel de la cacerola y servir la sopa bien caliente. Si la querés más sustanciosa, se le puede agregar arroz, fideos o trocitos de papa. Deberás tener cuidado en este caso con los tiempos de cocción, pero saldrá riquísima. 

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