Santa Cruz de la Sierra recibió al "Decano" con una temperatura atípica

Como una villa veraniega: 30 grados

11 Jul 2017
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EN EL PARAÍSO. El hotel ocupa seis manzanas en las que hay desde piletas hasta dos canchas de fútbol reglamentarias. la gaceta / foto de nicolás iriarte - enviado especial

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, (Nicolás Iriarte, enviado especial de LG Deportiva).- El piloto del avión anuncia el inmediato descenso de la nave sobre la ciudad de Santa Cruz, el domingo al mediodía. Entre los dirigentes que llenan una plantilla migratoria hay una duda: cómo se pronuncia Buganvillas, el hotel elegido como búnker de la delegación “Decana”.

Los dueños lo bautizaron así en homenaje a una planta trepadora, muy famosa por su floración colorida y ampulosa, presente en casi todo el complejo.

Decimos complejo y no edificio porque se trata de una edificación hecha en horizontal que ocupa seis manzanas. Además, abarca también los llamados “condominios” (countrys en nuestro país) que se ubican en la periferia de lo que es el hotel. También habrá que entender los accesos a los distintos espacios del hotel para no perderse: las pequeñas callecitas están señalizadas como si fuera una pequeña ciudad.

Pero las buganvillas no son las únicas plantas presentes: las palmeras están por todos lados y le dan un aspecto caribeño a la estadía. Mucho más con las dos enormes piletas con las que cuenta el lugar. En esa zona han sido ubicados los jugadores. Pequeños bloques de dos pisos albergan a los integrantes “Decano” que se separaron de a uno, dos y hasta de a tres.

Ricardo Zielinski está solo en su habitación, su ayudante y su PF, juntos en otra. Manuel Velárdez, también está solo. El médico Elías Forté duerme con el masajista Dante Cortéz así como Diego Erroz (manager) junto a Andrés Jemio (entrenador de arqueros). Los jugadores están separados de esta manera: Lucchetti, Bianchi y Canuto; Zampedri, Núñez y Valdez; Aliendro, Barbona y Melo; Cuello, Risso Patrón y Pizzicannella; Lapetina Castillo, Romero y Osores; por último Rodríguez, Acosta y Montiel.

Una vez que los miembros de la directiva pueden anotar en el papel el nombre del maravilloso hotel, hay que explicar los 30 grados con los que Santa Cruz reciba a los tucumanos.

Toda la delegación se pasea en shorts y musculosas, lo bien que hace. El clima, pese a ser invierno, es caluroso y algo seco. Los locales advierten que es anormal, pero están acostumbrados: “aquí suele hacer un mes de frío, nada más”, dice un taxista que tiene aire acondicionado en su auto así como la mayoría de los ambientes, tal como en Tucumán. La sorpresa es que por esta época, pese a que nunca la temperatura baja hasta los cero grados, se suelen sentir vientos del sur que enfrían la zona. Sin embargo, el fenómeno, aún no se ha hecho presente en esta época del año.

Mucho mejor para toda la delegación que aprovecha las piletas del hotel al máximo, como si fuera verano. También del resto de sus instalaciones. Al ingresar al predio, dos canchas de fútbol 11 con el césped bien regado y cortado bordean la calle principal del hotel. Allí el plantel realizará hoy el último entrenamiento antes del partido que se jugará a la noche ante Oriente Petrolero.

Después vendrá la partida y despedida del plantel de un hotel paradisíaco y de los 30 grados con los que Santa Cruz los recibió.


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