Tarjetas clonadas: qué encontró la Policía en la habitación del hotel donde se alojaba uno de los acusados

Allanan la pieza donde paraba uno de los dos brasileños detenidos por atacar cajeros automáticos para obtener fondos de usuarios.

10 Jul 2017
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EL SKIMMING. El objetivo de los ladrones es clonar la banda magnética cuando se coloca la tarjeta y obtener la clave con cámaras o un falso tablero.

Cada vez que se profundiza la investigación, por la cual ya están detenidas dos personas por intentar clonar tarjetas de débito, se encuentran más elementos para sospechar de que se trataría de una banda organizada que no dejaba detalles librados al azar. Los dos brasileños acusados de estas maniobras ni siquiera se alojaban en el mismo hotel y, según fuentes policiales, el hecho de que se hospedaran en establecimientos de cuatro estrellas responde a que buscaban aparentar solvencia económica y desalentar sospechas que los vincularan con maniobras criminales. En una de estas habitaciones, sin embargo, los pesquisa hallaron más elementos que podrían incriminarlos.

El primero de los acusados, de 30 años, fue atrapado en un banco de avenida Colón y General Paz; una cliente había denunciado que lo había visto cuando intentaba instalar un dispositivo en uno de los cajeros. Los especialistas confirmaron que se trata de un sistema skimming, con el que se intenta clonar tarjetas de débito. Al indagar, descubrieron que tenía un cómplice en la ciudad. Este último fue atrapado en la Terminal de Ómnibus, cuando intentaba salir de la provincia.

A pedido del fiscal de turno, Arnoldo Suasnábar, una comisión de la comisaría 3° allanó uno de los hoteles de la avenida Soldati, frente al parque 9 de Julio, donde se alojaba el segundo, de 50 años. En la habitación 409 se halló un aparato lector de tarjetas con un cable USB; elementos para la fabricación casera de cámaras; dos plaquetas y una cinta adhesiva con pegamento en ambos lados. Además, había un adhesivo indicativo con instrucciones para operar con tarjetas.

Aunque los investigadores ya saben adónde se alojaba el otro detenido -sería en la zona del ex Abasto-, aquella fue la única medida que se pidió por el momento. Es que, precisamente, a este acusado lo habían atrapado con varios elementos que lo incriminan: dinero, tarjetas clonadas, una cámara con chip y un teléfono celular. Se cree que con todo esto buscaba copiar las bandas magnéticas de los clientes y obtener sus claves. Con todo, no se descartan nuevos operativos.

Mientras tanto, en la Justicia se espera el resultado de las pericias de los celulares de los acusados, un elemento con el que se avanzará para encontrar eventuales miembros de la banda. Según fuentes del caso, se solicitó un informe a la entidad bancaria que habría sido afectada para conocer las maniobras perpetradas.

El secretario de Comercio Interior de la provincia, Francisco Nader, informó que hasta el momento no ha recibido ninguna denuncia en su cartera.

En Tucumán existe un sólo antecedente de delitos de este tipo, y ocurrió en febrero, según el jefe de la división Delitos Telemáticos de la Policía, Genaro Soria.

“En esos tiempos se comentaba mucho en la calle lo que había sucedido. Tengo al menos dos conocidas a las que les pasó lo mismo. ¿Sabe cuánta gente ni siquiera se dio cuenta de lo que les pasó, o los que fueron la banco y no les terminaron devolviendo?”, fue la palabra de una de las damnificadas en ese momento, quien prefirió el anonimato. Dentro de la investigación, una de las cuestiones que se intenta aclarar es si detrás de ese ataque ocurrido hace medio año estuvieron las mismas personas. Según las sospechas, se trata de una banda que actuaría en varias provincias, sobre todo en época de pago a los asalariados. En esta ocasión, el accionar coincide con pago de aguinaldos.

En Salta y en Córdoba existen antecedentes similares, con el condimento de que los detenidos allí también eran de nacionalidad brasileña. En la última provincia se capturó a siete personas que en un departamento tenían sistemas para clonar tarjetas y el comprobante de un giro de $ 800.000 que habían realizado hacia una cuenta de su país. En este caso, el ataque a los cajeros automáticos se dio con la variante de colocar dispositivos en puertas de bancos.

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