Cartas de lectores

10 Jul 2017

Mendoza al 800

Resulta difícil entender cómo es posible que después de varios años las autoridades de Tránsito de nuestra ciudad no adviertan la inutilidad de la disposición que establece que el sentido del tráfico en la calle Mendoza al 800 (sólo en esa cuadra) sea de Este a Oeste. Esa medida, que lleva ya varios años, lo único que ha conseguido es sorprender a algún conductor distraído, que al circular por calle Salta al 200 intente doblar hacia el Este al llegar a Mendoza, con el enorme riesgo de toparse frontalmente con quien circula según la errada norma a la que me refiero. Hoy esta situación se agrava por la inauguración del paso bajo nivel (túnel) de la calle Mendoza, lo que ha determinado un considerable aumento de la cantidad de vehículos por esta arteria. Esto significa que aumentó el congestionamiento en la calle Salta, haciendo en tránsito casi imposible en los horarios pico.

Alberto V. Dori

Salta 185

San Miguel de Tucumán


Fueros e inmunidades

Sostengo que deben existir fueros parlamentarios; pero única y exclusivamente para ejercer la función correspondiente y no para uso personal. Todo legislador o juez debe ser sujeto -como le cabe a cualquier persona- de lo que corresponde a todo ciudadano y contribuyente frente al Estado y la comunidad. ¿Por qué la ley no es justa? ¿Acaso es justo vivir en un sistema de injusticia legalizada? Los delitos cometidos contra el Estado o persona privada por parte de ciudadanos que cumplen funciones en el Estado, en cualquiera de los tres poderes, deben ser juzgados sin la necesidad de solicitar su desafuero, remoción o juicio político, según sea el caso. Y en estos casos, los delitos no deben prescribir. El proceso judicial y la aplicación del derecho penal debería ser igual para todos, sin excepción ni prerrogativas, fueros o inmunidades. El desafuero debería ser automático y el Congreso, tratar el caso en procedimiento interno, incluso si correspondiera su expulsión de la Cámara. Propongo una revisión de los valores en cuanto a igualdad ante la ley, puesto que observo que vivimos en un desequilibrio entre los derechos de las personas y los derechos de la sociedad, cuando el sentido de la responsabilidad personal se diluye respecto de los derechos inherentes a su condición de hombre público frente al hombre privado. Está claro que en nuestro país, el hombre público pertenece a esa casta beneficiada por garantías esenciales derivadas del principio de legalidad. Reconocer esta realidad, ¿no es acaso vivir aceptando la injusta legalidad que colma de prebendas y beneficios que sólo gozan aquellos elegidos por el solo hecho de haber sido votados o elegidos por voluntad de quien posee el control del poder político?

Marcelo Funes

El Salvador 1.987

Yerba Buena


Salario y pobreza

Se reunió el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil. Participaron representantes del sector empresario, de los trabajadores y del Gobierno. Tuvo como objetivo discutir un salario que cubriera el costo de la canasta familiar calculada, hoy, en $15.000. No hubo acuerdo. Se resolvió elevar el mínimo salarial que debe percibir un trabajador soltero a $ 10.000, lo que equivale a un aumento del 24%. Los montos serán actualizados en 3 tramos, $ 8.860 a partir de julio, $ 9.500 en enero (2018) y $ 10.000 en julio (2018). La burocracia sindical había pedido $ 14.060 para alcanzar el valor de la canasta básica para una familia con dos hijos, lo que equivale a un incremento del 75%. La oferta de los empleadores era un aumento del 20,3% en tres tramos: $ 8.860 en julio, $ 9.200 en enero y $ 9.700 en julio. En 2016, el salario mínimo tuvo una suba entre tramos: en junio subió a $ 6.810, en septiembre a $ 7.560 y en enero de 2017, $ 8.060. La ley de Contrato de Trabajo le asigna tres funciones al salario mínimo, vital y móvil. Es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin carga de familia por su jornada laboral. Debe asegurarle alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, esparcimiento, vacaciones, cobertura previsional y ajustarse periódicamente de acuerdo a las variaciones del costo de vida. No cumple esas funciones. Cubre las necesidades de una persona sin hijos, pero no la de un matrimonio con dos o más hijos. Si se le resta los descuentos de salud y jubilación queda en $ 8.060. Debería superar el valor de la canasta familiar de pobreza. Impacta, el nuevo monto, en trabajadores no registrados, en convenios de trabajo con ingresos aun más bajos y en planes sociales, que perciben la mitad del salario mínimo. En un docente, inicial jornada simple, un 20% más sobre el salario mínimo. Lo real, más allá de los números, es que el salario mínimo legal de $ 8.864, hasta el año que viene, representa $ 6.000 menos de lo que necesita hoy una familia para no ser pobre. La dirigencia de la CGT y de la CTA simuló enojo. Siguen respetando la tregua con Macri.

Pedro Pablo Verasaluse

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Departamento propio

Llama la atención el título “Los estafados por una empresa constructora recibieron apoyo del Poder Ejecutivo”. Se entiende que el tema es político. Estas estafas vienen de hace años. No era conveniente en ese entonces pero sí lo es hoy que ganó otra línea política y hay que desprestigiarla como sea. Muchas veces LA GACETA publicó las quejas por edificios sin certificado Final de Obra, o que se abonaron impuestos a la Municipalidad que “nunca pagó” la constructora inmobiliaria. Se acudía a Catastro pero era como caminar por un sendero sin luz. Por ende, los perjudicados optaron por el silencio. Tanto interés político nos conmueve y, si de verdad desean hacer justicia, no demoren en visitar el edificio de avenida Avellaneda 431 -entregado a sus compradores careciendo del famoso certificado Final de Obra-. Tras haber comprado en inversión de pozo, se encuentran con sorpresas que dificultan habitarlo. No se puede escriturar, tal como sucede con otros edificios de la zona céntrica que padecen esta calamidad desde hace más de 20 años sin que Catastro lo advirtiera. Actualmente no se sabe si habrá peligro de “derrumbe” ya que todos los pisos se inundan y los techos se desploman. Tal vez les interese a estos políticos que buscan votos lavar su conciencia.

Alejandra Pérez Ortega

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Sociedad en crisis

Los procesos de consolidación democrática están llenos de dificultades, incertidumbres y complejidades, sobre todo si se piensa que la transición democrática tuvo lugar en medio de una profunda crisis social, económica y financiera a considerar los años del 70 al 80 como una década perdida. Desde esos tiempos los esquemas no sólo empobrecieron, sino que están corroyendo diferentes esferas de la sociedad. La Sociedad Aguas del Tucumán tiene denuncias en cantidad de los vecinos por problemas con la red de agua y de cloacas. Hace más de dos años se detectaron 450 pérdidas de líquidos malolientes. Organizaciones de vecinos exigen la renuncia del titular de la SAT por considerarlo “ineficiente”; se ven barrios completos sin agua, vecinos que deben esperar durante horas para poder obtener un balde para saciar sus necesidades, y el responsable de la empresa es un hombre que no ve, no sabe o no quiere cumplir con sus tareas. Es una muestra de una “sociedad en crisis”, como también es el Poder Judicial. El ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Germán Garavano, desde que asumió ha escuchado versiones sobre los problemas que afrontan los Tribunales locales de boca del Colegio de Abogados de Tucumán, de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) y del ministro público fiscal Edmundo Jiménez, quien diagnosticó que el Poder Judicial está sumido en una crisis general y estructural. En el ámbito político, la corrupción ha favorecido el crecimiento de la inestabilidad institucional y el persistente desgaste de las relaciones entre individuos y el Estado. La pérdida de legitimidad política, la inseguridad, la ineficiencia burocrática, son algunos de los problemas que contribuyen a una sociedad en crisis. Desde la óptica social, la corrupción se ha instalado como factor determinante de los escenarios de extrema pobreza, que desde hace décadas no bajar del 30% en el país. Para la teoría política la corrupción no es un tópico nuevo. Desde la antigua Grecia, pasando por el renacimiento y la modernidad, el desvío de las formas de gobierno en su objetivo del bien común, era considerado como un claro indicio de corrupción. Ya en la modernidad, y con la distinción entre lo público y lo privado, el pensamiento político en torno a la corrupción se centró en aquellas acciones individuales que utilizaban en provecho propio los bienes públicos. Esta realidad nos muestra que la corrupción se vale de existencia de monopolios, la evasión impositiva, la licitación de grandes obras civiles y la privatización de empresas estatales, a fin de nutrirse con recursos en la función pública. Nuestro país es pródigo en ejemplos de corrupción, con quiebras fraudulentas de empresas o vaciamiento de las mismas. También ciertos partidos políticos, sindicatos e Instituciones deportivas han sido utilizados como propiedad privada por sus dirigentes, llevándolos al colapso, sin importarles el desgaste que le provocan al núcleo de la sociedad.

Julio Argentino Gómez

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Buscando un mundo mejor

Los que creen defender la liberalidad no quieren soltar la manija y se valoran como salvadores, aunque las fortunas más grandes del planeta las manejen solo seis de ellos en la opresión de nuestro mundo, explotado y con hambre. Aunque la vida humana debería ser lo más importante para todos, no se la valora; y aunque la realidad nos muestre que la violencia de estas injusticias genera muertes inocentes. Muchas veces se advirtió sobre esta violencia en nuestra sociedad que entró en una profunda crisis. Y una hipócrita mirada social alcanza altos niveles en muchos de los que se creen buenas personas. Pero por suerte, y a veces calladamente, se empieza a escuchar crecientemente la exigencia de un mundo mejor en el cual podamos convivir entre todos. Solamente comenzando a revertir concretamente la violencia de toda discriminación, aunque sean muchas las cargas que se han ido acumulando, se podrá aliviar su negativo peso. El comenzar a tratar a los demás como se quiere ser tratado parece estar más próximo.

Javier Astigarraga

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