La adversidad pone a prueba la resiliencia de Cardenales, que espera volver fortalecido

A “Nales” le hubiese alcanzado con ganar dos de sus seis partidos, pero sólo cosechó un triunfo.

07 Jul 2017
1

REINICIO. Nicolás Ortolani le quita influencia a la mala suerte y reconoce la responsabilidad del equipo en un golpe que, aunque duro, puede ser necesario. la gaceta / foto de archivo

En psicología, suele utilizarse el término “resiliencia” para referirse a la capacidad de sobreponerse a situaciones adversas o emocionalmente difíciles de sobrellevar, como la que actualmente le toca vivir al primer equipo de Cardenales.

Haber quedado fuera de la Zona Campeonato del Regional “Ángel Guastella” y por consiguiente de la lucha por el título de forma tan prematura fue un golpe muy duro para el “Purpurado”, aunque no del todo sorpresivo. La derrota a manos de Santiago Lawn Tennis en un partido que tenía controlado hasta el final del primer tiempo y que sentenció su suerte para el resto del año no fue sino el último eslabón de una cadena de desaciertos.

La transición de jugadores y de estilo de juego, tuvo como consecuencia inmediata una baja en el nivel que, sumada a errores puntuales en momentos determinantes, desembocaron en la caída a la Promoción.

¿Hasta qué punto influyó la mala suerte en este combo? Nicolás Ortolani entiende que no tuvo nada que ver. “Yeta no hubo. Si le ganábamos a Jockey de Salta o a Santiago Lawn Tennis entrábamos. No fue ese el problema. La realidad es que sólo ganamos un partido, cometimos muchísimos errores individuales y grupales”, se hace cargo el medio scrum.

“Fue un golpe muy duro quedar afuera, no pensamos que pasaría, pero creo que nos lo merecíamos por cómo veníamos. De todas maneras, esto nos sirvió para unirnos más. Tenemos que estar unidos para sacar esto adelante”, rescata Ortolani.

En las malas mucho más

En efecto, a “Nales” le hubiese alcanzado con ganar dos de sus seis partidos, pero sólo cosechó un triunfo. Ahora, transita una etapa difícil desde lo psicológico, pero que puede resultar en el lavaje de cabeza y de espíritu que necesitaba. Incluso la bonanza produce acostumbramiento, y es necesario tropezar para volver a apreciar debidamente el caminar erguido.

“Al golpe lo sentimos mucho durante esa semana, pero después empezamos a mejorar. Nos metimos en la cabeza que algún día tenía que pasar esto. Un equipo no puede estar siempre arriba o siempre abajo. Esto que nos tocó vivir fue duro, pero está sirviendo para unir al grupo y sentir algo que no sentíamos hace mucho tiempo”, valora Adrián Ghazarian.

Las crisis admiten una lectura positiva, desde que representan un desafío a la fortaleza de un grupo. Son una pregunta difícil, que exige una respuesta mejor. “Creo que ahora empezamos a valorar mejor lo que es el club, lo que es el compañerismo, el esfuerzo, el sacrificio. Hace mucho que no lo veía tan unido al club, en lo deportivo y en lo social”, asegura el centro. Y agrega: “sí, es difícil, pero nos tenía que tocar. Ya estamos con la cabeza puesta en lo que sigue y en volver el año que viene a estar peleando arriba. Se han sumado muchos chicos nuevos que tienen mucho para dar, así que ojalá así sea”.

En Esta Nota

Cardenales Rugby Club
Comentarios