“Nicolás Avellaneda: sus rostros, su gente y su tiempo” es el título de la exposición, ilustrada con numerosas fotografías, que ofrecerá hoy a las 20, en el Centro Cultural “Alberto Rougés” (Laprida 31) el doctor Carlos Páez de la Torre (h). Está organizada por la Junta de Estudios Históricos de Tucumán.
A través de un estudio de las imágenes que documentan la fisonomía del ilustre estadista tucumano y registran su entorno, la disertación propone una vista panorámica de esa existencia de tanta significación para el país. Como se sabe, Avellaneda, nacido en 1836 e hijo del “mártir de Metán”, estudió en Córdoba y se inició como periodista en su Tucumán natal. Pasó luego a Buenos Aires. Allí sería diputado provincial, ministro de Gobierno de Adolfo Alsina, ministro de Instrucción Pública de la presidencia Sarmiento, y luego presidente de la Nación de 1874 a 1880.

A pesar de la crisis económica y de las dos revoluciones que debió sofocar, durante su mandato trajo el ferrocarril a Tucumán y solucionó la candente cuestión de la Capital de la República. Senador nacional luego y rector de la Universidad de Buenos Aires, la enfermedad lo obligó a viajar a Europa, de donde regresó desahuciado para morir en el barco, en 1885.







