80 años del colegio Guillermina, el sueño de dos filántropos

Se inauguró el 10 de abril de 1937. El emotivo discurso de Alfredo Guzmán. Los objetivos.

EN 1937. Así se veía el edificio al momento de su puesta en marcha.    EN 1937. Así se veía el edificio al momento de su puesta en marcha.
11 Abril 2017
El nuevo establecimiento cumplirá con una elevada misión educativa, satisfaciendo, al mismo tiempo, necesidades sociales de un carácter incuestionable. Precisamente esta circunstancia, claramente determinada y noblemente sentida, fue lo que impulsó a don Alfredo Guzmán y a su señora esposa, doña Guillermina Leston de Guzmán -cuyas obras en beneficio de la colectividad son múltiples y están en la conciencia pública que las aprecia con justa estima- a donar los elementos necesarios con los que se construyó el colegio, trazándole claros postulados de bien común a cumplir. De esta manera, LA GACETA del sábado 10 de abril de 1937 anunciaba la inauguración del colegio Guillermina.

El acto realizado hace ya 80 años fue encabezado por el filántropo tucumano y su esposa, junto con el gobernador Miguel Campero, los obispos Agustín Barrére y Bernabé Piedrabuena y el subdirector de LA GACETA, Alfredo Coviello, además de miembros del gabinete, senadores y diputados provinciales y representantes de la Justicia.

“La inauguración de esta Casa llena un anhelo de mi espíritu de largo tiempo atrás acariciado con mi esposa. Acrece nuestra satisfacción el haber podido levantarlo en este barrio suburbano donde estimamos es mayor la necesidad de un establecimiento de tal índole”, resaltaba en su discurso Alfredo Guzmán. Allí hizo un pequeño detalle de las obras benéficas hechas por los representantes de la industria azucarera tucumana “tan generosa siempre y mal comprendida por no pocos de sus propios hijos”. Y cerró sus palabras: “hermanas, estáis en vuestra casa”. Monseñor Barrére recibió la donación en nombre de las hermanas misioneras de la Inmaculada Concepción. Las niñas Concepción Balsells y Blanca Sanjuan agradecieron la donación.

Las características de la construcción eran de un estilo arquitectónico moderno, con ligera tendencia al colonial. El edificio ha sido construido teniendo en cuenta las exigencias impuestas por las nuevas corrientes pedagógicas, es decir, establecimiento amplio, llenos de luz y de aire, en donde los niños encuentren un ambiente hogareño. Las aulas estaban en la planta baja en concordancia con las necesidades de la enseñanza. En el ángulo sudeste de la manzana se levanta la capilla. En la planta alta estaban los dormitorios y el comedor para las internas. Los patios eran amplios, abiertos y arreglados. El colegio abrió con 12 cursos primarios.

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