Una artista afirma que hay fascinación por los cactus

María Silva Vega dice que estas plantas simbolizan la fortaleza, y que se parecen a las personas porque tienen espinas para protegerse

EN MINIATURA. Los cuadros de Cactusmanía, en formato de postal.  la gaceta / fotos de josé nuno EN MINIATURA. Los cuadros de Cactusmanía, en formato de postal. la gaceta / fotos de josé nuno
20 Marzo 2017
La muestra Cactusmanía, inaugurada el viernes en Plaza de Almas, es el resultado de un verano entre bastidores. María Silva Vega, su autora, cuenta que aprovechó que no se fue de vacaciones para pintar cuadros aplicando lo que aprendió de arte decorativo en el taller al que asiste semanalmente hace cinco años.

Vega está en quinto año de Abogacía en la Universidad de San Pablo-T y trabaja en la legislatura como empleada de la Dirección de Asuntos Legislativos. Su lado artístico lo venía expresando solamente los sábados en el taller en el que aprende a restaurar muebles y hacer bandejas, entre otras cosas. “Siempre me llamó la atención el arte y me gustaron los colores”, comenta con timidez.

La flamante artista plástica considera que los colores cálidos y fuertes de sus obras transmiten mucha energía. “Me gusta pintar en madera y no sobre tela porque le da más cuerpo a la pintura, más fuerza”, sostiene y especifica que se identifica con el minimalismo.

Nueva moda

El elemento común a todas las obras es el cactus. “Para mí, esta planta es como la persona, que tiene espinas para proteger su alma y todo el amor que tiene” explica Vega. Desde su visión, el cactus simboliza fortaleza, ya que observa que se mantiene siempre firme ante cualquier viento o tormenta y que puede pasar cualquier cosa, pero nada lo derriba. “Además, en medio de la nada surge la belleza de sus flores”, agrega.

Para la artista, se está expandiendo una especie de “cactusmanía” en la provincia. “Están todos fascinados con el cactus, los veo por todos lados y de distintos tamaños. Incluso a nivel mundial, por lo que investigué, hay una gran fascinación”, observa entusiasmada, y confiesa que tiene más de estas plantas pintadas que en una maceta. “Tengo más en la casa de mi mamá, que en mi departamento porque es chico y solo entran en la ventana y en el balcón. Pero donde veo un cactus solito, lo llevo y lo pongo con otro”, aclara. Vega, que procura dejar un cactus en cada lugar por el que pasa, está convencida de que estos se hacen compañía mutua.

Primeros pasos

Una noche de enero que estaba sola en su departamento, unos discos de folclore transportaron a Vega al norte argentino e inspiraron su primer cuadro de un cactus. Luego, siguió pintando diferentes objetos, animales y paisajes, siempre acompañados por la planta.

En febrero, una organización porteña de muestras de arte la contactó vía Facebook para que presente una de sus pinturas (“Escarabajo con maletas”) en una exposición en el Hipódromo de Palermo a principios de marzo. Animada por esta experiencia y por el aliento de una amiga, Vega se comunicó con el dueño de Plaza de Almas para organizar Cactusmanía.

“Me pedían que consiga un artista plástico reconocido que haga la presentación de mi exposición, pero yo no sabía cómo encontrarlo porque no vengo del mundo del arte. Para mí es más fácil llamar a un legislador”, recuerda entre risas.

Después de hacer memoria, Vega advirtió que su familia tiene una pintura de Víctor Quiroga, un tucumano que triunfa en el mundo, quien la retrató cuando era niña y expuso ese cuadro en Alemania. Una vez que se comunicaron vía Facebook, Quiroga le pidió fotos de las obras de la muestra, antes de darle una respuesta. Finalmente, el artista aceptó presentarla.

Vega adelanta que recientemente la invitaron desde un hotel de Tilcara a llevar sus obras allí en julio o agosto, pero todavía no hay nada arreglado. “Me gustaría seguir llevando los cactus por todos lados”, concluye.

Cactusmanía se puede apreciar y comprar en Plaza de Almas (Maipú 791) durante los próximos 20 días.

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