No dormir lo necesario puede causar la muerte

Diferentes especialistas advierten sobre la necesidad de descansar adecuadamente.

17 Marzo 2017

“Desde que Thomas Alva Edison inventó la lamparita, la humanidad está intentando contradecir 4.000 millones de años de evolución: el ciclo vigilia/sueño es fundamental para vivir”, advierte, contundente, el neumonólogo tucumano Jorge Ávila, director del Centro de Enfermedades del Sueño. “Biológicamente, el cerebro descansa a la noche; la hormona del sueño (melatonina) se segrega cuando no hay luz. Ya es mala para dormir la lamparilla clásica, pero la luz celeste de celulares, tablets y computadoras es terrible”, añade.

Cuánto sea “lo necesario” depende de cada sujeto, pero investigaciones sostienen que dormir menos de cuatro o cinco horas al día aumenta un 12 % el riesgo de muerte. Asusta un poco, ¿no?

Cuestión vital

“Dormir no es sólo el reposo del cuerpo. Es necesario que estemos dormidos para que se produzca una serie de procesos metabólicos y hormonales que le permiten al organismo funcionar las 24 horas”, explica el neumonólogo Santiago Assaf, director de Unidad de Epilepsia y Trastornos de Sueño del Hospital Avellaneda.

Hoy es el Día Mundial del Sueño, que, bajo el lema “Dormir profundamente nutre la vida” está destinado a generar conciencia sobre la gravedad de lo que ya se considera una epidemia mundial, cuyos trastornos más frecuentes son el insomnio y la apnea de sueño. Se calcula que el 80% de quienes sufren este tipo de problema no está diagnosticado.

“No me puedo dormir”

Las personas que sufren insomnio tienen dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido. Los episodios pueden aparecer y desaparecer, durar entre dos y tres semanas (a corto plazo) o ser duraderos (crónicos). “Las razones del insomnio están relacionadas con las exigencias culturales de la vida moderna y la problemática de la ansiedad”, explica el psiquiatra César Zimemerman, y el neurólogo salteño Juan Pablo Zorrilla, especializado en patología del sueño, asegura que la causa más frecuente es psicofisiológica. “Tiene que ver con los ‘pensamientos reverberantes’, que van y vienen sin cesar; la cabeza no para. El mejor tratamiento es psicológico, que ayuda a reaprender a dormir”. “El problema es que en general se medica, lo que no soluciona el problema de base”, añade.

Déficit de oxígeno

La apnea de sueño es un trastorno en el que la respiración se interrumpe, o se hace muy superficial, lo que provoca que el cerebro, al registrar el déficit de oxígeno, provoque el despertar. “En los casos más graves, se producen microdespertares cada 15 segundos -muchas veces el paciente ni se da cuanta de que se ha despertado-. Eso puede llegar a suceder 700, 800 veces por noche”, explica Ávila y destaca que todo empieza por los ronquidos. “Al principio es solamente social... ¡o enloquece al cónyuge! Pero el ronquido da cuenta de que el aire entra con dificultad. Con el tiempo, el trastorno se hace obstructivo y puede ser muy grave”, añade, y enumera: “puede generar enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, obesidad, accidentes cerebrovasculares, además de cambios de humor, trastornos cognitivos (falta de atención y de concentración) y déficit hormonal, con la consecuente disminución de la libido”.

“Y no se habla de la incidencia de esta patología en los accidentes de tránsito: el 25% está causado por gente que se duerme al volante”, agrega preocupado. La apnea es como una serpiente que se muerde la cola: “la apnea puede tener diversos orígenes, según la patología de base, pero el principal es la obesidad... Y si consideramos que un tercio de la población argentina está obesa o en vías se estarlo, los riesgos son altos”, advierte.

Y resume: “la apnea de sueño no duele, pero mata”.


> DATOS INDISPENSABLES

MORIR DE SUEÑO, LITERALMENTE
Según el presidente de la Sociedad Española de Sueño, Joaquín Terán Santos, no se puede vivir más de seis días durmiendo menos de cuatro horas. “Dormir bien es un derecho que suele estar violentado. El tiempo de sueño se suele atacar, hipotecar y reducir para hacer otras tareas, como por ejemplo trabajar o realizar actividades ociosas, pero al día siguiente se produce un impacto en la salud cardiometabólica y neurocognitiva”, añade. 
Experimentos
El neumonólogo tucumano Jorge Ávila contó que ratas de laboratorio sometidas a ausencia de sueño e iluminación las 24 horas murieron a los 15 días, por infecciones y hemorragias.
Diagnóstico de un trastorno
Las dos especialidades de cabecera para este tipo de patologías son la Neumonología y la Neurología. Cuando un paciente refiere problemas para dormir -informa el neumonólogo Santiago Assaf- se realiza una entrevista clínica y un estudio llamado Polisomnografía, que evalúa al paciente mientras duerme, a través de sensores. Permite determinar si el paciente duerme, cuánto y cómo: si el sueño es profundo o no, si ronca o no; o si hace pausas respiratorias (apneas).
causas de la apnea de sueñoAdemás de la obesidad, pueden provocarla algunos trastornos genéticos, como el síndrome de Down (por la morfología de las vías respiratorias) o las hipertofias de amígdalas y adenoides, que suelen tener solución quirúrgica. 
¿qué es un CPAP?Cuando la obstrucción que causa la  apnea de sueño no se puede tratar quirúrgicamente, se trata con un CPAP: un dispositivo mecánico que bombea aire bajo presión dentro de la vía respiratoria, manteniendo la tráquea abierta durante el sueño.
Tratamiento integralDado que los trastornos de sueño pueden ser muy variados, y por ello también sus causas, el tratamiento suele ser también particular y centrado en cada paciente. “Lo ideal es un abordaje en equipo; además del neurólogo y el neumonólogo pueden hacer falta nutricionista, psicólogo, kinesiólogo...”, afirma el neurólogo Juan Pablo Zorrilla. 

 Morir de sueño, literalmente  
Según el presidente de la Sociedad Española de Sueño, Joaquín Terán Santos, no se puede vivir más de seis días durmiendo menos de cuatro horas. “Dormir bien es un derecho que suele estar violentado. El tiempo de sueño se suele atacar, hipotecar y reducir para hacer otras tareas, como por ejemplo trabajar o realizar actividades ociosas, pero al día siguiente se produce un impacto en la salud cardiometabólica y neurocognitiva”, añade.

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 Experimentos
El neumonólogo tucumano Jorge Ávila contó que ratas de laboratorio sometidas a ausencia de sueño e iluminación las 24 horas murieron a los 15 días, por infecciones y hemorragias.

 Diagnóstico de un trastorno
Las dos especialidades de cabecera para este tipo de patologías son la Neumonología y la Neurología. Cuando un paciente refiere problemas para dormir -informa el neumonólogo Santiago Assaf- se realiza una entrevista clínica y un estudio llamado Polisomnografía, que evalúa al paciente mientras duerme, a través de sensores. Permite determinar si el paciente duerme, cuánto y cómo: si el sueño es profundo o no, si ronca o no; o si hace pausas respiratorias (apneas).

 Causas de la apnea de sueño                                                                                      Además de la obesidad, pueden provocarla algunos trastornos genéticos, como el síndrome de Down (por la morfología de las vías respiratorias) o las hipertofias de amígdalas y adenoides, que suelen tener solución quirúrgica. 

 ¿Qué es un CPAP?                                                                                                           Cuando la obstrucción que causa la  apnea de sueño no se puede tratar quirúrgicamente, se trata con un CPAP: un dispositivo mecánico que bombea aire bajo presión dentro de la vía respiratoria, manteniendo la tráquea abierta durante el sueño.

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 Tratamiento integral                                                                                                    Dado que los trastornos de sueño pueden ser muy variados, y por ello también sus causas, el tratamiento suele ser también particular y centrado en cada paciente. “Lo ideal es un abordaje en equipo; además del neurólogo y el neumonólogo pueden hacer falta nutricionista, psicólogo, kinesiólogo...”, afirma el neurólogo Juan Pablo Zorrilla.


> Para aprender a dormir

  Usá la cama solo para dormir. No comas allí, ni veas TV, ni chatees con el celular.

  Procurá tener horarios regulares para irte a dormir.

  Desarrollá rituales (música suave, ducha tibia) que condicionen el despertar de la somnolencia.

  Cená liviano y temprano. Evitá el alcohol: primero da sueño pero, como efecto rebote, te despertará. 

  Después de las 18 evitá café, té, chocolate y bebidas cola. 

  Hacé actividad física, pero sólo hasta la siesta. A la tarde/noche produce adrenalina, y te despierta.

  Si hacés una siesta, que no dure más de 15 o 20 minutos.

  Tu habitación debe estar oscura, tranquila y a temperatura confortable. 

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