Parecía que “Topito” se había escondido bajo la tierra. Al menos eso creían en el barrio Juan XXIII (“La Bombilla”), donde no aparecía desde hacía varios días. Así fue hasta que los policías que investigaban el asesinato de Lucas Nahuel Pérez, recibieron un dato clave: el presunto homicida estaba “aguantando” en el barrio 11 de Marzo.
Pérez falleció el lunes por la madrugada como consecuencia de una grave herida en uno de sus ojos, que había sufrido horas antes. Su agresor, identificado con el sobrenombre de “Topito”, de 36 años, lo habría atacado con un destornillador.
El hecho de sangre se registró el domingo 12 de febrero en inmediaciones de calle Alberti al 1.500, en “La Bombilla”.
Según se pudo establecer, Pérez se encontraba bebiendo con un grupo de conocidos cuando por causas que se tratan de establecer, el agresor lo atacó con un destornillador. Pérez fue traslado de urgencia hasta el hospital Padilla, donde quedó internado hasta que falleció poco después.
En principio, la causa fue caratulada como lesiones con arma blanca y la denuncia fue radicada en la seccional 2ª. Pero tras la muerte de Pérez, tomó intervención la División Homicidios y Delitos Complejos.
Los pesquisas comenzaron a trabajar en el caso y mediante tareas de inteligencia determinaron que el asesino de Pérez era un sujeto de la zona, apodado “Topito”. Finalmente, los pesquisas lograron atraparlo en la noche del miércoles en inmediaciones de las calles Matienzo y Granaderos de San Martín.
Por la tarde el acusado se presentó en la oficina del fiscal de turno, Washington Navarro Dávila. Según se pudo saber, se negó a declarar y en las próximas horas se elevaría un pedido de detención en su contra.