Desde hace ya varios años, tiene una triste y cotidiana presencia en nuestra ciudad –centro y barrios- el delito del arrebato. Las víctimas son sobre todo las mujeres. De repente, un hombre desconocido (y últimamente también mujeres) se acerca a las caminantes en la calle, les quita con violencia la cartera, y sale corriendo. Por lo general, se dirige a trepar en el asiento trasero del motociclista cómplice, que lo aguarda pocos metros más allá, y se alejan luego a toda velocidad.
Está de más decir que, en la casi totalidad de los casos, jamás se recupera lo que la víctima perdió en el atraco: dinero, teléfono celular, tarjeta de crédito y una serie de documentación personal de la que le costará fastidioso trabajo obtener duplicados. Si tenía llaves de su domicilio en la cartera, estará obligada también a cambiar de inmediato la cerradura. A lo que decimos puede agregarse que, en no pocas oportunidades, el tirón propinado por el delincuente las arroja al suelo, produciéndoles lesiones que, en una persona de cierta edad, pueden tener mucha importancia y muchas derivaciones.
Vistas así las cosas, resulta francamente positiva una novedad sobre la que informamos recientemente en estas páginas. El Gobierno de la Provincia ha dispuesto crear una unidad destinada específicamente a operar sobre los arrebatos. Se llama “Grupo de Operaciones Móviles” (GOM), y sus integrantes estarán dotados de importantes medios de movilidad para actuar con velocidad y con esperada eficacia.
La Policía adquirirá 50 camionetas y unas 100 motocicletas. De ellas, una porción serán de alta cilindrada, y destinadas para las operaciones de la nueva unidad. La compra de vehículos, por el importante monto de 50 millones de pesos, incluirá también 40 bicicletas y 5 camionetas para trasladar al cuerpo de Infantería y el Grupo Cero.
Las motocicletas de alta cilindrada, destacó el ministro de Gobierno en declaraciones de prensa, “serán utilizadas para perseguir fundamentalmente a los arrebatadores”. La nueva unidad “será un grupo de acción rápida, con personal capacitado para actuar en este tipo de casos”, destacó. Montado sobre ellas irán dos efectivos, un conductor y un acompañante.
Según el funcionario, la Policía Federal –que capacitará al personal del GOM- tiene experiencia sobre los resultados que este recurso tiene, a la hora de luchar con mayor eficacia sobre los casos de arrebatos callejeros. Bien está que la preocupación oficial ponga su enfoque en este candente tema. El arrebato está tan extraordinariamente difundido en nuestras calles, que es muy raro que alguna persona no lo haya sufrido, y a veces le ha ocurrido en varias oportunidades.
Por cierto que la acción para erradicarlo tiene que estar complementada por una actitud alerta y vigilante de los policías de a pie, en el sentido de detectar las actitudes sospechosas y advertir rápidamente sobre ellas a los miembros del Grupo de Operaciones Móviles. Además, la confección de estrategias de vigilancia a partir de datos sobre zonas, horas y ocurrencia de delitos. No estará de más que los agentes presten especial atención a esos motociclistas detenidos junto a la vereda, con el motor en marcha y como esperando a alguien. Muchas veces están aguardando, justamente, al arrebatador que llegue con su botín y monte en el vehículo. Acercarse a ellos e interrogarlos sobre el motivo de su presencia, acaso pueda frustrar más de un arrebato.
Está de más decir que, en la casi totalidad de los casos, jamás se recupera lo que la víctima perdió en el atraco: dinero, teléfono celular, tarjeta de crédito y una serie de documentación personal de la que le costará fastidioso trabajo obtener duplicados. Si tenía llaves de su domicilio en la cartera, estará obligada también a cambiar de inmediato la cerradura. A lo que decimos puede agregarse que, en no pocas oportunidades, el tirón propinado por el delincuente las arroja al suelo, produciéndoles lesiones que, en una persona de cierta edad, pueden tener mucha importancia y muchas derivaciones.
Vistas así las cosas, resulta francamente positiva una novedad sobre la que informamos recientemente en estas páginas. El Gobierno de la Provincia ha dispuesto crear una unidad destinada específicamente a operar sobre los arrebatos. Se llama “Grupo de Operaciones Móviles” (GOM), y sus integrantes estarán dotados de importantes medios de movilidad para actuar con velocidad y con esperada eficacia.
La Policía adquirirá 50 camionetas y unas 100 motocicletas. De ellas, una porción serán de alta cilindrada, y destinadas para las operaciones de la nueva unidad. La compra de vehículos, por el importante monto de 50 millones de pesos, incluirá también 40 bicicletas y 5 camionetas para trasladar al cuerpo de Infantería y el Grupo Cero.
Las motocicletas de alta cilindrada, destacó el ministro de Gobierno en declaraciones de prensa, “serán utilizadas para perseguir fundamentalmente a los arrebatadores”. La nueva unidad “será un grupo de acción rápida, con personal capacitado para actuar en este tipo de casos”, destacó. Montado sobre ellas irán dos efectivos, un conductor y un acompañante.
Según el funcionario, la Policía Federal –que capacitará al personal del GOM- tiene experiencia sobre los resultados que este recurso tiene, a la hora de luchar con mayor eficacia sobre los casos de arrebatos callejeros. Bien está que la preocupación oficial ponga su enfoque en este candente tema. El arrebato está tan extraordinariamente difundido en nuestras calles, que es muy raro que alguna persona no lo haya sufrido, y a veces le ha ocurrido en varias oportunidades.
Por cierto que la acción para erradicarlo tiene que estar complementada por una actitud alerta y vigilante de los policías de a pie, en el sentido de detectar las actitudes sospechosas y advertir rápidamente sobre ellas a los miembros del Grupo de Operaciones Móviles. Además, la confección de estrategias de vigilancia a partir de datos sobre zonas, horas y ocurrencia de delitos. No estará de más que los agentes presten especial atención a esos motociclistas detenidos junto a la vereda, con el motor en marcha y como esperando a alguien. Muchas veces están aguardando, justamente, al arrebatador que llegue con su botín y monte en el vehículo. Acercarse a ellos e interrogarlos sobre el motivo de su presencia, acaso pueda frustrar más de un arrebato.








