ABUSOS. Al día siguiente de una noche de muchos brindis llegan los arrepentimientos por el dolor de cabeza.
07 Febrero 2017 Seguir en 

En Colombia le dicen “Guayabo”. En Ecuador se la conoce como “Chuchaqui”. En Guatemala le dicen “Goma”. En Chile es conocida como “Caña”. El nombre puede variar de acuerdo al país, pero lo que nunca cambia son los síntomas.
Dolor de cabeza, mareos, malestar estomacal; en algunos casos acompañado con vómitos son algunas de las señales que aparecen al otro día de una noche de excesos con las bebidas alcohólicas. Lo que, en esta parte del mundo, todos conocemos con el nombre de resaca. Padecerla es un martirio, pero lograr disminuirla también es posible.
Cada cuerpo es un mundo dicen los especialistas. “No hay que llegar al extremo de no consumir bebidas alcohólicas -dice el gastroenterólogo Juan José Domínguez-, se puede tomar bebidas alcohólicas, pero siempre en una medida justa; ahora incluso hasta para la misma diarrea, que no sea infecciosa, se recomienda una copa de vino tinto, con mucho cuerpo. No es cuestión de decir en todas las diarreas vamos a tomar una botella de vino. Si uno es medido en todas las dietas y en las bebidas también, puede tomar tranquilamente. Ya está comprobado que el vino tinto (un malbec o un cabernet sauvignon) tienen su efecto favorable, incluso hasta desde el punto de vista cardíaco, pero no es lo mismo tomar una copa de vino a tomarse dos botellas de vino o una botella de whisky”, agregó.
Domínguez es médico desde hace 35 años. “En las mujeres, una congestión pelviana puede producir trastornos de tipo menstruales o a nivel de ovulación por esa misma congestión pelviana; ya que la pelvis de por sí actúa como una gran palangana -ejemplificó Domínguez-; si una mujer está en una fiesta sentada y haciendo una gran ingesta alcohólica, toda la sangre que debe venir de los miembros inferiores queda acantonada en esa palangana que es la pelvis”, advirtió.
Desde el punto de vista alimenticio, la mayoría de los nutricionistas aseguró que no hay nada que ayude a prevenir o disminuir la resaca alcohólica que no sea la abstinencia o, cuando menos, la moderación al momento de compartir las bebidas. En la cultura popular hay algunos remedios casero, que se consideran infalibles. Sin embargo, la nutricionista Mónica Mustafá antepone sus objeciones a esa práctica habitual. “No hay nada como esperar el tiempo necesario para que los naturales procesos biológicos cumplan con su cometido”, señaló.
Dolor de cabeza, mareos, malestar estomacal; en algunos casos acompañado con vómitos son algunas de las señales que aparecen al otro día de una noche de excesos con las bebidas alcohólicas. Lo que, en esta parte del mundo, todos conocemos con el nombre de resaca. Padecerla es un martirio, pero lograr disminuirla también es posible.
Cada cuerpo es un mundo dicen los especialistas. “No hay que llegar al extremo de no consumir bebidas alcohólicas -dice el gastroenterólogo Juan José Domínguez-, se puede tomar bebidas alcohólicas, pero siempre en una medida justa; ahora incluso hasta para la misma diarrea, que no sea infecciosa, se recomienda una copa de vino tinto, con mucho cuerpo. No es cuestión de decir en todas las diarreas vamos a tomar una botella de vino. Si uno es medido en todas las dietas y en las bebidas también, puede tomar tranquilamente. Ya está comprobado que el vino tinto (un malbec o un cabernet sauvignon) tienen su efecto favorable, incluso hasta desde el punto de vista cardíaco, pero no es lo mismo tomar una copa de vino a tomarse dos botellas de vino o una botella de whisky”, agregó.
Domínguez es médico desde hace 35 años. “En las mujeres, una congestión pelviana puede producir trastornos de tipo menstruales o a nivel de ovulación por esa misma congestión pelviana; ya que la pelvis de por sí actúa como una gran palangana -ejemplificó Domínguez-; si una mujer está en una fiesta sentada y haciendo una gran ingesta alcohólica, toda la sangre que debe venir de los miembros inferiores queda acantonada en esa palangana que es la pelvis”, advirtió.
Desde el punto de vista alimenticio, la mayoría de los nutricionistas aseguró que no hay nada que ayude a prevenir o disminuir la resaca alcohólica que no sea la abstinencia o, cuando menos, la moderación al momento de compartir las bebidas. En la cultura popular hay algunos remedios casero, que se consideran infalibles. Sin embargo, la nutricionista Mónica Mustafá antepone sus objeciones a esa práctica habitual. “No hay nada como esperar el tiempo necesario para que los naturales procesos biológicos cumplan con su cometido”, señaló.







