El 70% del presupuesto del Padilla va para accidentados

Por mes, el hospital destina más de $ 3 millones y medio en este tema; los hospitales públicos atendieron a 19.000 accidentados este año.

26 Dic 2016
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SE MOSTRARON PREOCUPADAS. Las doctoras Lucía Cebe y Olga Fernández. la gaceta / fotos de FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

“Nos duele pensar que los jóvenes se están muriendo o quedan discapacitados por situaciones que son totalmente prevenibles”, se alarmó Olga Fernández, la directora del hospital Padilla, ante la cantidad de accidentes que reciben a diario en la guardia. Solamente en ese centro médico, durante octubre y noviembre se recibieron 500 casos, cuando la media de los meses anteriores era de 300. De hecho, solamente el domingo 18 de diciembre hubo 54 heridos. Tanto Fernández como la subsecretaria de Estado del ministerio de Salud, Lucía Cebe señalaron que este incremento responde a la ingesta de alcohol en los meses de más calor.

“Les queremos pedir que cuiden de sus vidas, que si consumen alcohol no manejen. El uso de celular ha incrementado los accidentes tanto de peatones como de motos. Si manejan o cruzan una calle, no hablen por teléfono ni manden mensajes, esto distrae”, rogó Cebe.

Las dos especialistas, también plantearon la situación de que un accidente no sólo daña a las personas que resultan heridas. “No hablamos solo de los 19.000 accidentados que atendió el sector público este año, sino también de sus familias. Nadie debe mirar para el costado”, advirtió la funcionaria del ministerio.

Según ella, ese número es mayor al de otros años por varias razones: “el incremento del parque automotor; que la gente sale a manejar sin la responsabilidad y los conocimientos necesarios; y que es común ver familias enteras en dos ruedas. Si alguien los toca, caen cinco personas”. Luego recordó que está prohibido que un menor de 12 años se suba a una motocicleta.

El costo

Los motociclistas -en especial, pero también los automovilistas y peatones- no sólo deben pensar en ellos mismos y sus familias, según las funcionarias, sino también en lo que implica para el sistema atender las consecuencias de los siniestros viales. “Un accidentado grave está 30 días en terapia intensiva y esas camas son codiciadas. Hay muchos pacientes que tienen enfermedades que no fueron provocadas por imprudencia, como un tumor en el cerebro, y que a veces no pueden ser operados porque no hay lugar allí. Y nos preocupa el costo para el sistema. El 70% del fondo del funcionamiento del hospital Padilla se gasta en atender a víctimas de accidentes. Podríamos invertir muchísimo más en salud y brindar un mejor servicio en otras áreas si se tuviera más consciencia y se utilizara más el casco”, fustigó Fernández.

Ambas advirtieron que las consecuencias de tener un siniestro en una moto sin llevar casco pueden ser catastróficas: desde secuelas permanentes, como quedar sin poder mover algunas partes del cuerpo hasta la reducción de la capacidad intelectual, hasta la muerte.

“Hemos decidido salir del hospital y trabajar desde el año que viene con los municipios dando charlas y generando conciencia porque todos tenemos que colaborar con este tema. Desde el conductor y el acompañante que deben usar el casco hasta el inspector que debe hacerlo cumplir. Es más, las estaciones de servicio no deberían vender combustible a quienes no lo lleven o no tengan puesto el cinturón de seguridad”, propuso la directora del Padilla.

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