Personal Fest: entre emociones, selfies y mucha música - LA GACETA Tucumán

Personal Fest: entre emociones, selfies y mucha música

Entre el sábado y ayer, en el GEBA se mezclaron el pasado musical argentino y el presente millenial

24 Oct 2016
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LA GACETA / MARTIN SOTO

(De nuestro enviado especial, Martín Soto).- Bailaba relajada y suelta. Dejaba llevar sus pies al ritmo de los sintetizadores bañados de pop de Meteoros. De musculosa violeta y camisa rosa atada en la cintura, movía la cadera y los hombros como si estuviera en el living de su casa, como si nadie la viera. Pero el sol de la tarde permitía seguir cada uno de sus pasos y decodificar el placer que sentía con la oscilación de su cuerpo. Un garabato de colores que adornaba su pómulo derecho y una cabellera larga, roja, la hacían aún más visible. La pista de baile fue el piso flotante blanco. Y a pesar de quedar “expuesta” -porque a esa hora el público era escaso- ella no detuvo su marcha hasta que Ale Sergi y compañía dejaron de tocar. Disfrutó del momento a su manera, y de eso se trata el Personal Fest.

El sol pegaba en los ojos cuando la música comenzó a estremecer las instalaciones de GEBA. Las primeras bandas se distribuían en los tres escenarios montados en un predio enorme. Abajo, el público que comenzaba a llegar -todos con lentes oscuros- era heterogéneo, pero se dividía principalmente en dos manadas: los fieles seguidores y los que buscaban diversión. Los primeros se apostaron junto a las vallas para hacer el “aguante” a grupos como Vetamadre, Octafonic, Breakbot, Lucas Martí y Richard Coleman, que tocaron música de remeras negras cuando aún era hora para mates. Los otros -amigos, familia y parejas-, dejaron los sonidos para después y aprovecharon los puestos de entretenimiento dispuestos en el fondo del predio para entregarse a alguna experiencia “memorable”. Largas filas se armaron desde temprano para acceder a los juegos de realidad virtual, karaoke y tiro al blanco con pelotas. Es que además de ser gratuito y divertido, se podían ganar premios como gorras, colgantes o caramañolas. Por supuesto, una selfie acompañó cada logro.

Las bandas pasaban, el sol caía y cada uno seguía en la suya. Niños corriendo o andando en monopatín; selfies en el pasto; malabaristas y mimos con zancos interactuando con los más simpáticos; selfies con un show de fondo; artistas creando coloridos murales junto a la calle principal; selfies, fotos y más selfies por todos lados. Los celulares no subieron al escenario pero fueron grandes protagonistas de la primera noche del Personal Fest. Y es a lo que apostaron los organizadores, ya que lanzaron una aplicación del festival con el line up y distintos entretenimientos.

A la hora de la comida, los vencedores de la tarde fueron los algodones dulces y las pochoclos. Ya de noche, mientras Jamie Cullum, Willow Smith y Richard Ashcroft sacudían al público, las hamburguesas, las papas fritas y los panchos eran tendencia entre la multitud. Claro, después de las selfies, que se mantenían en la cima a pesar de la oscuridad (y con “aguante” gracias a los dos puestos de recarga de baterías que hay en el predio). La multitud se aglutinó frente al escenario principal y a las 22.10 Andrés Calamaro y su banda comenzaron con “Alta suciedad” un emotivo show con homenajes a Miguel Abuelo -con Los Abuelos de la Nada presentes- y a Gustavo Cerati y a su “De música ligera”. En el medio, hizo un amplio repaso que estuvo cargado de hits, llevando a la euforia a los fanáticos y haciendo bailar a todos. La luz ya no era intensa como a la tarde y había 22.000 personas sobre el piso flotante blanco. Pero en medio del gentío, en algún rincón, la pelirroja de musculosa violeta seguramente seguía bailando. Relajada y suelta, como en el living de su casa.

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