Historia y humor como herramientas publicitarias

FARAÓN EGIPCIO. “A la ciudad de Chicago” utilizó el descubrimiento de la tumba de Tutankamón para publicitar sus nuevas coleciones en 1923, casi un año después de los trabajo de los arqueólogos. FARAÓN EGIPCIO. “A la ciudad de Chicago” utilizó el descubrimiento de la tumba de Tutankamón para publicitar sus nuevas coleciones en 1923, casi un año después de los trabajo de los arqueólogos.
01 Octubre 2016
La publicidad es una técnica que busca persuadir, con mensajes simples, al consumidor en una dirección. Las campañas publicitarias y los medios de comunicación van de la mano, ya que los primeros, montados en la masividad de los segundos, extienden su mensaje a la sociedad. En este sentido algunos hechos que a lo largo de la historia generaron conmoción o curiosidad fueron utilizados como herramienta publicitaria. Nuestras páginas también fueron los emisores de esta idea creativa.

En la historia de la publicidad se señala un papiro egipcio como el primer aviso conocido. En él, un tejedor de nombre Hapu ofrece una recompensa por un esclavo hitita que se fugó y cierra el texto con la frase “donde se tejen las más bellas telas al gusto de cada uno”.

Unos 3.000 años más tarde en algunas tapas de septiembre de 1923, el desaparecido comercio “A la ciudad de Chicago” publicitaba su colección bajo el título “Tutankhamon”, tumba que había sido descubierta y abierta hacia fines de 1922. Allí se destacaba que “Lord Carnarvon, decubriendo la tumba de este faraón, trajo como resultado una completa revolución de moda, a tal punto que Tutankhamon impera, preside y reina en los gustos y dibujos de los géneros, vestidos y adornos que se usan en la actualidad”. Agregaba que “esta moda es una de las que presenta más gusto y delicadeza, siendo sus formas pintadas y estampadas infinitamente variadas”. Con ello invitaba a sus clientes a visitar el negocio.

El 4 de noviembre de 1922, Howard Carter descubre la tumba del joven faraón de la dinastía XVIII del Nuevo Reino. Carter llama a su mecenas George Herbert, más conocido como Lord Carnarvon y ambos ingresaron a la tumba el 26 de noviembre. Luego vinieron años de trabajo, la muerte de Carnarvon en 1923 y en 1925 se reveló la momia tras retirar los tres sarcófagos que la contenían.

En órbita

Más de 40 años después, casi hacia fines de la década de 1960 otro evento de trascendencia mundial se usó como propaganda. Hablamos de la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969. Por esos días todo el mundo hablaba del hecho y algunos negocios de nuestra ciudad lo usaron como publicidad bajó la consigna “En la Luna ya conocen nuestros precios” y, debajo, los valores y productos que vendía.

Por otro lado el reloj que llevaron los astronautas a nuestro satélite natural utilizaba el evento para publicitarse. Nuestro diario siguió los preparativos, el viaje y el alunizaje del Apolo 11.

El tema fue seguido por los tucumanos con creciente atención. El cohete Saturno V impulsó la nave que llevaba en su interior a Neil Armstrong (38 años), Edwin Aldrin (39) y Michael Collins (38). Los dos primeros pusieron sus pies sobre la superficie selenita mientras que el tercero se quedó circunnavegando en el módulo de mando. El hecho es considerado uno de los momentos más significativos para la humanidad y la tecnología.

Esa circunstancia histórica fue explotada ampliamente por el mundo de la publicidad, tanto aquí en nuestra tierra como a nivel mundial, a pesar de que aún hoy hay quienes dudan que hubiera ocurrido en realidad y (teorías conspirativas mediante) la reducen a un invento de la propaganda norteamericana durante la Guerra Fría.

El humor también

El humor, los humoristas y los caricaturistas también se aprovecharon de hechos trascendentales de la historia.

El viaje de la perra Laika, primer ser viviente en orbitar la tierra, el 3 de noviembre de 1957, fue aprovechado por nuestro dibujante Andrés Villá para una crítica por alguna política en salud del gobierno de entonces.

La historia de Laika también pudo ser seguida en nuestras páginas. Los cables, provenientes de la agencia soviética Tass, daban cuenta que la perrita había sobrevivido al despegue y que desde la pequeña nave, el Sputnik 2, los científicos recibían sus signos vitales. La historia destaca que la hembra de raza mestiza, recogida de las calles de Moscú y que viajó al espacio, murió horas después al sobrecalentarse el módulo en que viajaba.

Por su parte, Sirgo mezcló el vuelo del primer satélite artificial terrestre, el Sputnik (“Satélite”, en ruso), con las peripecias de los equipos tucumanos en los torneos futbolísticos de 1957. Sus tradicionales viñetas representaban a los clubes tucumanos daban vueltas alrededor del globo terráqueo en pos del campeonato Anual de entonces. Se pueden ver al “Malevo” de San Martín, al “Pituco” de Atlético, al “Funebrero” de Central Norte y al “Guarda de trén” de Central Córdoba, que orbitan la tierra.

El artefacto soviético fue lanzado el 4 de octubre de 1957 desde el cosmódromo de Baikonur, a unos 40 kilómetros de la ciudad del mismo nombre, en la república de Kazajstán. El objeto fue construido bajo el dominio soviético: era una esfera de 58 centímetros de diámetro de 83 kilogramos, con equipamiento de radio en su interior. Sus transmisiones duraron unas tres semanas hasta que fallaron las baterías. En la Tierra era seguido su viaje alrededor del planeta en órbitas de entre 220 y 900 kilómetros de altura.

Sirgo también se aprovechó del viaje al espacio del primer hombre, el cosmonauta Yuri Gagarín –quien el 12 de abril de 1961 partió hacia las estrellas en el Vostok 1 y orbitó la tierra durante 108 minutos- para hacer humor con el ascenso de All Boys, que se coronó campeón de la B y volvió a Primera División en el fútbol tucumano.

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