La protesta de los pobladores de Niogasta

26 Sep 2016

Burocracia, falta de previsión, insensibilidad por las penurias del prójimo, indiferencia, serían tal vez algunas de las causas para no brindar una respuesta al reclamo de aquellos ciudadanos que han perdido varias veces sus pertenencias, como consecuencia de las inundaciones. Las últimas sucedieron en mayo pasado y afectaron sobremanera a los habitantes de Niogasta, Sud de Lazarte y Esquina.

Hace pocos días, los primeros cortaron el tránsito en la ruta N° 157 para pedir nuevamente que el gobierno reacondicionara el cauce del río Chico. En el Centro de Integración Comunitaria (CIC) de Niogasta, nueve familias permanecen todavía evacuadas desde el último anegamiento porque las aguas destruyeron sus viviendas y se llevaron sus pertenencias. Sucede que un brazo del río se desvió de su curso y atraviesa una calle del pueblo.

Los manifestantes solicitaron a las autoridades provinciales obras de reencauce, dragado y de construcción de defensa en el río Chico. También pidieron que se les adjudicara casas para los evacuados que viven en el CIC. “Estuvimos inundados cuatro meses este año. Por eso pedimos que hagan algo... queremos salvar a nuestro pueblo. Que no termine bajo las aguas como los otros parajes. La gente se tuvo que ir abandonando sus animales y propiedades. Fue muy triste. Ahora estamos amenazados nosotros... nos prometieron enviar varias máquinas para que acondicionen el río, pero llegó solo una que no podrá hacer mucho hasta que comience la época de lluvia. Al menos aquí se tienen que destinar unas tres topadoras y otra retroexcavadora”, dijeron.

El comisionado rural sostuvo que es justo el reclamo de los habitantes David Elías, comisionado comunal de la zona, dijo que el reclamo de los pobladores era justo y afirmó haber efectuado los planteos necesarios para que la provincia solucione los inconvenientes que arrastra el cauce desde hace años.

“Siguen las lluvias, hay rutas cortadas y cientos de personas continúan aisladas en el sur. La situación es crítica en Los Agudo, en La Junta y en Niogasta” se titulaba nuestra crónica del 13 de mayo pasado. En la edición del día siguiente informábamos: “en Niogasta, el desmadre del río Chico anegó un amplio tramo de la ruta 308 y afectó a una veintena de familias. En el CIC permanecen evacuadas, desde el verano pasado, unas 15 familias”. Según los moradores, en Niogasta quedaron 180 familias y se fueron unas 350 de Sud de Lazarte y Esquina. La zona quedó reducida a caseríos derruidos, abandonados, con electrodomésticos y muebles desperdigados por todos lados. Hasta el cementerio fue arrasado por las aguas del río Chico.

Desde hace décadas, se producen inundaciones en Tucumán durante el verano y excepcionalmente, en otros meses. Ello significa que en los meses de sequía deben realizarse los trabajos de defensa y encauce de ríos, así como todos aquellos que sean necesarios para evitar los desbordes con el consecuente perjuicio a los comprovincianos. ¿Razones económicas? ¿Por qué no destinar el presupuesto legislativo para “ayudas sociales” a la realización de obras? En estos tiempos en que la ciencia permite advertir cómo se comportará el clima en el futuro, parece inexplicable que no se trabaje con responsabilidad para evitar los desastres ambientales. ¿Qué ocurrirá si en el verano próximo las aguas se llevan la vida de alguien? ¿Las autoridades se harán responsables?

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