De la abundancia a la importación de petróleo estadounidense

CARACAS PARALIZADA. Una huelga de transporte, por el precio del combustible, agravó la crisis venezolana. REUTERS.-
CARACAS PARALIZADA. Una huelga de transporte, por el precio del combustible, agravó la crisis venezolana. REUTERS.-
25 Septiembre 2016

Nicholas Casey y Clifford Krauss / The New York Times

EL FURRIAL, Venezuela.- Un pozo petrolero estuvo paralizado durante varias semanas debido a que faltaba una sola pieza del equipo. Otro fue atacado por pandillas armadas que se apoderaron de todo lo que pudieron cargar. Muchos trabajadores petroleros dicen que les pagan tan poco que comen a duras penas y tienen que vigilarse entre sí por si se desmayan mientras están en las alturas de los pozos.

Estos son sólo algunos escarnios que soporta la industria petrolera de Venezuela, cuyos vastos ingresos alimentaron en otra época la revolución de inspiración socialista del país, financiando todo desde vivienda hasta educación y que ahora está girando en una espiral descontrolada. Sumándole insulto al agravio, el gobierno venezolano ha sido obligado a recurrir a su némesis, Estados Unidos, en busca de ayuda. “Ustedes lo llaman el imperio y aún así le están comprando su petróleo”, aseguró Luis Centeno, uno de los líderes sindicales de los trabajadores petroleros”.

El deterioro de la industria petrolera quizá sea el capítulo más urgente y doloroso de la crisis económica de Venezuela. El petróleo representa la mitad de los ingresos del gobierno venezolano, lo que el ex Presidente Hugo Chávez llamó alguna vez un “instrumento del desarrollo nacional”. La paraestatal petrolera vertió sus ganancias, más de 250.000 millones de dólares en total de 2001 a 2015, en los programas sociales del país, incluyendo importaciones alimentarias.

Sin embargo, esos ingresos se han evaporado con malos manejos y la caída de los precios mundiales del crudo durante los últimos dos años. Actualmente, incluso embarques subsidiados de petróleo provenientes de Venezuela hacia su vital aliado, Cuba, están siendo eliminados gradualmente, según sostienen ejecutivos petroleros que operan en Venezuela, obligando a La Habana a mirar hacia Rusia en busca de petróleo barato.

Para el Presidente Nicolás Maduro -como antes para Chávez, que murió en 2013- la riqueza petrolífera de Venezuela ha sido esencial para la identidad y soberanía de la Nación, la fuerza financiera detrás de sus ambiciones regionales y su iracundo desafío hacia Estados Unidos.

Norteamérica siempre ha sido un mercado descomunal para el petróleo venezolano. Sin embargo, debido a que la paraestatal del petróleo venezolano anda dando tumbos, efectivamente fue obligada a empezar a importar petróleo de ese mismo país del Norte. Previamente en el año, Estados Unidos empezó a embarcar más de 50.000 barriles al día del crudo ligero, que Venezuela necesita para preparar su propio hidrocarburo para exportación, uniéndose al puñado de proveedores que se ha vuelto vital para mantener a flote a la industria.

Pero incluso esa línea vital es tenue. La empresa paraestatal de Venezuela, PDVSA, está teniendo dificultades para pagar el petróleo extranjero. Algunos buques esperan en puerto hasta dos semanas para que les paguen, marchándose a veces debido a la falta de pago, reconoció un ejecutivo petrolero que solicitó el anonimato para evitar represalias del gobierno.

La crisis profunda

Estos problemas son solo algunas de las razones por las cuales la producción de petróleo venezolano se ha desplomado a 2,4 millones de barriles al día, lo cual significa un descenso de 350.000 barriles respecto de hace un año. Eso casi equivale a un millón de barriles por debajo de su nivel en 1998, cuando Chávez tomó el poder.

Hoy Venezuela es golpeada brutalmente por la escasez de alimentos como maíz y arroz, los cuales importaba con facilidad en otra época usando las vastas ganancias de la paraestatal en divisa extranjera. Medicamentos esenciales como antibióticos prácticamente han desparecido. Se prevé que la economía registre una contracción del 10% para finales del año y ya ha registrado una inflación de tres dígitos. Tan solo el precio del pan se ha duplicado mes a mes, actualmente cuesta alrededor de 50 centavos de dólar por pieza de medio kilo, cuando muchos obreros petroleros están ganando menos de un dólar diario debido a la inflación. “Prácticamente estamos trabajando gratis”, dijo Pedro Velásquez, uno de los supervisores de un yacimiento petrolífero ubicado en el poblado de Punta de Mata.

Actualmente, todo dinero que el gobierno puede reunir para la improvisación de reparaciones con retazos en sus yacimientos petrolíferos y plantas de procesamiento se está agotando. Con la empresa paraestatal del petróleo paralizada por deudas, dos tercios de sus exportaciones se destinan al pago de prestamistas chinos y otros. La paraestatal se está quedando sin recursos para pagarles a técnicos internacionales, o incluso a su propia gente.

“El deterioro se está acelerando, y eso seguirá ocurriendo”, dijo Lisa Viscidi, experta en energía latinoamericana por el Diálogo Interamericano, instituto de investigación localizado en Washington. “Las condiciones están empeorando cada vez más; cada vez hay menos dinero para invertir”.

El mercado global

La condición de la empresa paraestatal del petróleo en Venezuela tiene a corredores de petróleo internacionales preocupados de que su colapso pudiera sacudir a un mercado global que, por lo demás, ya tiene exceso de oferta. Ellos notan que cuando el altercado laboral casi detuvo toda la producción en Venezuela durante varias semanas al final de 2002 y comienzos de 2003, los precios mundiales subieron más de 30 %, marcando la primera en una serie de crisis internacionales que indicaron el comienzo de una década de precios del petróleo en ascenso.

Venezuela representa un porcentaje menor del mercado internacional del petróleo en estos días, pero sus exportaciones siguen representando casi el 2% de la producción mundial. Eso significa que un serio descenso en exportaciones venezolanas, particularmente si van acompañadas de una crisis en Nigeria o Irak, pudieran apretar el mercado en la medida suficiente para hacer que los precios aumenten de nuevo. “Una caída en Venezuela sería un acelerador para los precios del petróleo; sería un choque total”, dijo Helima Croft, la jefa de estrategia de mercancías por el Real Banco de Canadá. “Este país está implosionando literalmente. Justo ahora. No hay otro producto petrolero que esté cayendo tan rápida o dramáticamente como Venezuela”, agregó.
  

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