EL ÚLTIMO PASAJERO. Cirigliano sonríe después de firmar el contrato que lo vinculará con Atlético por una temporada.

La foto difundida en las redes sociales capta a Ezequiel Cirigliano tomando la camiseta de Atlético, su nueva casa. Lo irónico del destino es que el volante central debutó en Primera jugando para River, seis años atrás, contra el “Decano” en Tucumán. Nunca más lo volvió a enfrentar tras ese 0-0.
Tampoco Cirigliano logró afianzarse como el gran futuro que varios analistas habían predestinado en el “Millonario”. Pero eso es historia pasada. El presente dice que “Ciri”, de 24 años, con horas de vuelo a nivel internacional y también en el fútbol local es refuerzo del “Decano” y lo festejó de una manera especial: “Lo noté muy emocionado”, destacó un directivo del equipo de 25 de Mayo y Chile que estuvo antes, durante y después de la firma del contrato.

Quizás esta sea la última oportunidad de Cirigliano de convertirse en realidad, de dejar de ser una promesa incumplida y demostrar que en Atlético encontró el hogar que necesitaba para volar.
En River no pudo ser, porque en aquel entonces, Leonardo Astrada no le dio mucha cabida. Después llegó el descenso a la B Nacional y ahí sí Cirigliano fue una bestia. Llegó a ser el tercer capitán del plantel, además de convertirse en hombre de seleccionados juveniles, Sub 17 y Sub 20.
Y cuando su nombre comenzó a sonar para fichar entre los mejores clubes de Europa, decidió quedarse en Núñez.

El destino quiso que la jugada no le saliera del todo bien. Atlético es su chance. “Por intermedio de mi papá tuve la suerte de conocer gente del club que me abrió las puertas. Estoy muy contento”, confirmaba el ex Bari, de Italia, que llega en movimiento. “No sé cómo estaré físicamente en comparación con el resto de mis compañeros de grupo, pero venía entrenándome desde hace tres semanas con Bari”, confió, quien mañana pisará tierra firme en Tucumán y conocerá al resto de sus compañeros de escuadra.
“Me siento con muchas ganas de entrenarme”, señaló Cirigliano, que buscará dejar de peregrinar como venía haciéndolo: de River pasó a Hellas Verona (2013/14), volvió a Núñez (2014/15), luego fichó en Dallas FC (2015/16), hizo escala en Tigre (2016) y viajó a Bari, donde finalmente no terminó de resolver su incorporación. Y llegó Atlético, el oasis, su chance. “Voy a tratar de sumar, de ponerme lo mejor posible para darle algo al club”, asegura Cirigliano, que busca convertirse en una realidad.







