El combate contra el consumo de tabaco

LA  GACETA
Por LA GACETA 31 Agosto 2016
Hasta hace unos lustros, su presencia no era motivo de discordia. Todo lo contrario. Reinaba en las fiestas, en los asados, en los bares, en las universidades, los hogares... De pronto, se le vino la noche. De ser un compinche pasó a ser un enemigo. Esa fachada de bonachón se derrumbó y dejó ver su verdadero rostro, el de la destrucción lenta e imperceptible. El cigarrillo comenzó a ser combatido con tenacidad. Las miradas de la medicina y el final aciago de una buena parte de sus cultores lo condenaron. “El tabaco te ayuda a perder peso: primero un pulmón y luego otro”, decía el personaje de una revista.

En nuestra provincia entró en vigencia a comienzos de agosto la nueva ley provincial N° 8.894 (complementaria de la ley antitabáquica N° 7.575) que establece que solamente se podrá fumar en la calle y en las casas. Se prohíbe la comercialización de cigarrillos por menudeo y a menores de 18 años e impide que se pueda fumar en fiestas privadas, aquellas en las que se cobre entradas o se vendan bebidas alcohólicas. Según una funcionaria del Programa Provincial de Lucha Antitabáquica, en 2004, más del 37% de la población tucumana fumaba y 10 años después ese porcentaje se redujo a 22%. “Sin embargo, cuesta disminuir la iniciación de los menores. La mayor preocupación que tenemos ahora son los chicos. Empiezan a fumar desde los 10 hasta los 14 años. Lamentablemente no tenemos una norma que prohíba la publicidad de las tabacaleras, que en muchos casos va dirigida a esta franja etaria”, dijo.

De acuerdo con las últimas encuestas nacionales, un 24,1% de los mayores de 13 años fuma. Las chicas lo hacen más que los varones: ellas representan el 25,4% de los fumadores; ellos, el 22,7%. Un estudio realizado en Tucumán que incluyó estudiantes de la secundaria, mostró esa tendencia nacional: el 35% de las chicas fuma contra el 29,7% de los varones, según el informe publicado en 2015 por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico. El 20% de los alumnos comenzó a fumar antes de los 14 años, el 37% lo hizo entre los 15 y 16 y el resto, después de los 17 años. Una comparación con la misma encuesta efectuada en 2011 reveló que hay un 5% menos de adolescentes fumando.

La nicotina es altamente adictiva y su experimentación durante la niñez y la adolescencia puede llevar fácilmente a toda una vida de dependencia al tabaco. El humo del cigarrillo contiene más de 4.000 productos químicos, entre los que se incluyen alrededor de 250 tóxicos, de los cuales al menos 70 son cancerígenos.

Es sumamente positivo que haya leyes que se ocupen de cuidar la salud de los ciudadanos -de los que fuman y los que no lo hacen- y más importante es aún, que se las aplique y sean acatadas. Pero la prohibición sólo contribuye a combatir una parte del problema. La realidad muestra que un 20% de los alumnos comenzó a fumar antes de los 14 años; ello indica que hay que poner énfasis en la educación. En la adolescencia, toda prohibición es un incentivo para los chicos a transgredirla. Si desde la escuela primaria se incorporaran hábitos de vida sana y se conociera el daño que ocasionan las adicciones, tal vez se reduciría notablemente la cantidad fumadores adolescentes. Sería interesante tomar conciencia de que cada vez que se enciende un cigarrillo, se está diciendo que no merece la pena vivir la vida.

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