En Tucumán resurge con fuerza la pasión por los discos de vinilos

Se celebra el día internacional del formato más longevo utilizado en la actualidad para escuchar música, y al que muchos fanáticos se volcaron últimamente. Lo viejo y lo nuevo.

12 Ago 2016
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ORDENADOS. Gallucci, como muchos, guarda sus discos alfabéticamente. FOTO MATÍAS QUINATANA

Pasaron 139 años de aquel día en el que un loquito inventor, el glorioso Thomas Alva Edison, decidió crear algo que cambiaría la vida de muchos: el fonógrafo. Fue un 12 de agosto de 1877. En su honor, en esta fecha se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Disco de Vinilo (Vinyl Record Day).

La idea de la celebración surgió en California, en 2002, donde decidieron rendirle un homenaje al inventor y cada participante rescató sus viejos discos para compartir su música, y en donde durante horas sonó de todo: Elvis PresleyThe Beatles, música country, jazz, blues… 

Es cierto que la llegada al mundo del compact disc (CD), en 1979, puso en jaque al viejo y aparatoso disco de vinilo. Y más aún cuando en 1995 apareció el MP3, algo más cómodo y dúctil para muchos. La amenaza fue que dejaría en el olvido todo lo conocido hasta el momento. Pero las profecías fallaron, y el surco que gira desde hace más de 100 años debajo del brazo mecánico que sostiene la púa sigue dando vueltas. Y hoy más que nunca. Pues en la última década el vinilo revivió con fuerza en todo el mundo, y en Tucumán no es la excepción. 


Muchos son los nostálgicos que decidieron darse el gusto de escuchar música en ese formato, algo inigualable según los expertos. Y entre ellos está uno de los más reconocidos DJ de la provincia, Augusto Gallucci. Su casa es como el santo grial para los fanáticos de los vinilos. Apenas uno entra a una de sus piezas, en ese cuarto mágico se encuentra con joyas que muchos desearían tener en su colección: BowieBjörk, Led Zeppelin, por nombrar algunos. 

Pero no sólo lo viejo se escucha allí; también está lo nuevo y lo futurístico, como el disco de la banda sonora de Star Wars, el despertar de la Fuerza. Y este vinilo tiene algo que ningún otro formato puede ofrecernos: muestra un holograma al girar. 

Gallucci es uno de los pocos que tiene ese disco en esta provincia. "Gracias a internet, sigo todos los lanzamientos de vinilos. Me enteré que la película lanzaba una edición especial doble y con hologramas, que se reflejan mientras gira el disco; eso lo hace llamativo. Le conté a un amigo, Alberto Germanó, hizo los trámites y me lo consiguió", dice el DJ, mientras se prepara para abril tan apreciada joya ante LA GACETA. 


Claro, el amor por los discos nació de algún lado. Gallucci recuerda, emocionado, cómo comenzó todo. "Uno lo hereda por lo que ve de chiquito. Me acuerdo que mi viejo tenía un combinado grande y siempre que llegaba a casa yo lo observaba cómo agarraba un disco, lo ponía y hacía toda la historia, que fue lo que me llevó a este fanatismo. A él le gustaban los tangos y los boleros. Al margen de encantarte los vinilos te tiene que gustar mucho la música, y eso viene de generación en generación en mi familia", dice. 

Como cada uno de los amantes de los discos, Augusto también tiene su ritual. "A mí me llama la atención que estemos en el 2016 y el vinilo le sigue compitiendo a los formatos actuales; muchos dicen que es incómodo, que no lo podés llevar. Pero para mí es único. No tan solo por el sonido, sino por la historia que lleva a escucharlo: tenés que tener un lugar tranquilo, una mesa firme, una púa que esté en buenas condiciones, el hecho del tiempo que lleva a uno  abrirlo, sobre todo si es nuevo, colocarlo y que la bandeja esté funcionando bien; es todo un tema; no es como ahora que ponés play y ya estás escuchando algo", aclara. 

Sobre la movida que se generó en los último tiempos en Tucumán, donde muchas personas se volcaron a esta magia perdida hace algunos años, Gallucci dice: "en esta provincia es impresionante cómo la gente está escuchando discos. Resurgió hace poco y no creo que sea una moda; es un poco de nostalgia. Me acuerdo cuando era chico e iba a las disquerías y le decías al vendedor 'quiero escuchar tal cosa', él te hacía entrar a una cabina, que era parecida a las de teléfono, y te ponía el disco. Vos, en algún momento sacabas la cabeza y le pedías que lo de vuelta. Hoy ver nuevamente las tapas de los vinilos, con el arte que significan cada una de ellas, en las vidrieras de varios locales de música es algo increíble. Significa muchísimo", cuenta. 


Desde hace unos años Gallucci, junto a un amigo, creó en la red social Facebook un grupo llamado "Vinilos Tucumán", el cual cuenta hasta ahora con más de 1.400 miembros. Allí los seguidores postean fotos de las tapas de sus discos y pegan los links de YouTube con la canción del álbum, siempre en formato de vinilo. 

El grupo realizado en la red social se suma también a "El Club del Vinilo Tucumán", creado por un grupo de amigos, que se reúne un día determinado de la semana para escuchar (buena) música en el formato que poco a poco va resurgiendo de nuevo.

Es así: el formato del disco de vinilo ha revolucionado el mundo de la música, por lo que hoy, al igual que ayer, vuelve a ser tendencia. Elemento vintage por excelencia, cada día gana más espacio a los CD's en las estanterías de las tiendas de música. Gracias a sus amantes y a los nuevos curiosos, el disco de larga duración volvió a pegar fuerte. Y en Tucumán, más que nunca, gira con muchas ganas.


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