Los vecinos que se preocupan por recuperar la vereda para vencer el miedo

La desconfianza, el encierro y el aislamiento, las reacciones sociales que se vieron en los últimos años, contribuyeron de alguna manera a la inseguridad. En barrio Sur los vecinos se organizaron para volver a “adueñarse” de la calle. Pusieron alarmas comunitarias y armaron un grupo de WhatsApp para cuidarse. La importancia de volver a tejer vínculos en las vecindades.

A LA CALLE NUEVAMENTE. Pedro, Rubén y María Beatríz lamentan haber perdido la costumbre de matear en la vereda y ahora quieren recuperarla. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO. A LA CALLE NUEVAMENTE. Pedro, Rubén y María Beatríz lamentan haber perdido la costumbre de matear en la vereda y ahora quieren recuperarla. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO.
17 Julio 2016

Andar en bici. Subirse a los patines. Armar un “picadito”. Jugar a la escondida. Rubén Prette tiene algunas reminiscencias de lo que es disfrutar de la calle cuando cae el sol en pleno verano o durante las siestas invernales en Tucumán, mientras los grandes conversan entre mates y bollos. También lo vivió con sus hijos, cuando eran chicos. Pero esto ocurrió hace más de 20 años. Hoy salir a la vereda a “pasar el rato” no se le cruza por la cabeza a él. Ni tampoco a muchos de los vecinos del pasaje Grimau y Gálvez al 700, entre Bolívar y Rondeau al 1.000 en el barrio Sur de la capital.

La inseguridad les robó ese espacio público. Pero ellos están decididos a recuperarlo. Además de Rubén, que hace 43 años vive en la zona, otros vecinos se pusieron al frente del proyecto, entre los que se cuentan Pedro Katz y María Beatriz Piro Margariños. Hoy en esta alianza vecinal hay cerca de 80 integrantes.

De esta cuadra de árboles pequeños, de casas sencillas y de edificios medianos, a Pedro algo le preocupaba mucho: “no conocía a nadie, salvo a dos o tres vecinos. Y eso que vivo aquí desde el año 98. Cada uno hacía lo suyo”.

Los robos fueron en aumento y no había un alma en la calle. Eso los llevó a organizarse. Lo primero que hicieron fueron reuniones. Ahí surgió la idea de poner una alarma comunitaria que consta de una sirena -que compraron los vecinos y la ubicaron en el centro de la cuadra- y llaveros individuales con el que puede activarse la alarma, ante la presencia de movimientos raros o de una situación de peligro. En esos casos, los vecinos salen a ayudar. “Apenas suena la sirena, salimos y los ladrones se van”, cuenta Katz.

El paso dos fue sumarse a un sistema de protección mutua basado en la información instantánea. Crearon un grupo de Whatsapp. Allí se pasan todo tipo de datos: si se ven cosas raras, si alguien necesita ayuda, si el basurero ya pasó, si hubo un corte de luz, etcétera.

De a poco fueron añadiendo cada vez más ideas. “Llamamos a un especialista en arbolado urbano porque veíamos que los naranjos tapaban mucho la iluminación y él nos aconsejó cómo podar racionalmente los ejemplares”, resalta Katz.

Los vecinos fueron entendiendo que para torcer el destino de esa cuadra había que comprometerse, quererse, empaparse de solidaridad. “Había que volver a recuperar las calles. Los delincuentes prefieren el anonimato, las veredas vacías”, sostiene Pedro. Por ello, fueron apareciendo las propuestas culturales. Primero invitaron al pianista Oscar Buriek, que realizó un concierto didáctico. Con autorización municipal, cortaron la calle y sacaron las sillas para disfrutar del espectáculo. El segundo evento fue hace tres meses, cuando Lucho Hoyos les brindó un recital en plena vereda.

“Tenemos que ir, de a poco, sacándonos esa costumbre de llegar a casa y encerrarnos. Nos falta mucho, pero hay avances. Se está generando un vínculo muy importante entre nosotros”, analiza.

La tendencia de armar grupos vecinales de Whatsapp se multiplica en los barrios tucumanos. Según datos policiales, hay vecindarios que, a través de este medio, están organizados y preparados para vigilar. “Todo suma. La seguridad la hacemos todos, no sólo la Policía. Cuando se ilumina una calle o se desmaleza un terreno eso es importantísimo”. opina René Alberto Soria, director de la guardia urbana. Y agrega: “el aislamiento y la indiferencia entre vecinos no resultaron buenos para nadie. Hoy vemos cómo la revalorización del vínculo vecinal y la organización comunitaria son herramientas imprescindibles contra el miedo”.

Cuando los vecinos logran “registrarse” e intercambiar teléfonos siempre surgen naturalmente muchas cosas en el grupo: desde saludos de cumpleaños, juntadas en la plaza o mateadas en la vereda. “Si está bien administrado, es un recurso muy valioso”, añade Soria.

“De repente, me sabía los nombres de todos los que vivían aquí. Nos empezamos a saludar los vecinos. Fue increíble recuperar esas cosas con las que uno se crió y que se habían perdido”, sostiene Piro Margariños. “Ojalá nuestra experiencia se pueda contagiar y multiplicar a cada barrio. Todos tenemos que volver a salir a la calle cada tarde, con el mate en mano, y que los chicos puedan jugar otra vez allí”, propone Katz.

Ya lo dijo el pedagogo italiano Francesco Tonucci en distintas conferencias que dio en nuestra país en los últimos años, cuando pidió “confiar en los niños”. “Cuando ellos vuelvan a las calles, a los espacios públicos, entonces esas zonas serán seguras”, sostuvo. El experto opina que recuperar la vereda es una responsabilidad social de todos: “las personas debemos ayudar a salir de esta condición de miedo que nos paraliza. La calle es segura si es un lugar de encuentro social, si es una calle vivida y participada”.

"Dejemos de quedarnos adentro mirando la televisión y salgamos de nuevo"

“La propuesta es simple: si salimos a la calle, como en los viejos tiempos, todos, podemos recuperarla. Dejemos de quedarnos adentro mirando televisión y salgamos de nuevo. Abramos la puerta y sentémonos en la vereda”. La frase es de Agostina González, una joven porteña que armó un grupo de Facebook para recuperar una vieja costumbre de barrio: salir a la tarde a la acera para tomar mate con los vecinos y ver jugar a los niños.

Bajo la consiga “Volvamos a la calle!”, el primer llamado -realizado en febrero de este año- tuvo gran éxito: casi 25.000 personas en todo el país se sumaron a la iniciativa.

¿Por qué es importante recuperar la calle?, le consultamos al sociólogo Daniel Salazar Romero. “La desconfianza, el encierro y el aislamiento, reacciones sociales que se vieron en los últimos años y que más que nada fueron un mecanismo de defensa, terminaron por contribuir a que en los lugares públicos como calles y plazas pudieran moverse más fácilmente los que cometen delitos. Por eso hay que recuperar estos espacios, revalorizarlos, sacarlos del deterioro. Es un trabajo conjunto que deberá hacer la sociedad y también el Estado”, opinó el experto, y celebró que estas iniciativas puedan arrancar en las redes sociales o en grupos de Whatsapp.

Fernando Hevia, miembro del Observatorio de Políticas Públicas en Seguridad Ciudadana y Prevención de la Violencia (que funciona en la Facultad de Derecho de la UNT), sostuvo que todo tejido social se fortalece cuando los vecinos entran en confianza y se apoderan de los espacios públicos. Pero sostuvo que esto no es solo responsabilidad de la población ni puede obtenerse mágicamente por las redes sociales.

“Se necesita la participación del Estado; todo lo que este pueda hacer contra la decadencia urbana: desde erradicar basurales e iluminar una zona hasta promover acciones contra la desigualdad y acompañar a aquellos jóvenes que están en riesgo”, señaló.

“En la recuperación de la calle deben aplicarse programas basados en el empoderamiento de los vecinos. Esto es fundamental en los planes de prevención del delito, que no suele tenerse en cuenta. Las políticas de seguridad generalmente fallan porque están más bien orientadas a la respuesta rápida frente a la llamada de emergencia. Por ello, el foco está puesto en perfeccionar la flota policial o en patrullajes supraterritoriales, pero no en cuestiones de fondo. No todo pasa por la Policía. Tienen que intervenir todos los brazos del Estado, hacer un relevamiento más profundo de qué es lo que necesita tal o cual población o barrio y diseñar los planes preventivos en base a eso”, reflexionó Hevia.

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Emblematica
La silla de Roberto Arlt
En sus Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt le da un espacio especial a la “Silla en la vereda”, como un emblema de las noches de verano. Habla de la costumbre de las familias “estancadas en las puertas de sus casas”. Así la describe: “Silla cordial de la puerta de calle, de la vereda; silla de amistad, silla donde se consolida un prestigio de urbanidad ciudadana; silla que se le ofrece al propietario de al lado; silla que se ofrece al joven que es candidato para ennoviar; silla que la nena sonriendo y con modales de dueña de casa ofrece, para demostrar que es muy señorita; silla donde la noche de verano se estanca con una voluptuosa linuya, en una charla agradable, mientras estrila la d´enfrente o murmura la de la esquina. Silla donde se eterniza el cansancio del verano; silla que hace rueda con otras; silla que obliga al transeúnte a bajar a la calle, mientras que la señora exclama: “¡Pero, hija! ocupás toda la vereda”.
 
Sugerencias.
Los administradores de grupos de WhatsApp vecinales dan una serie de sugerencias para quienes a diario usan este espacio.
 
Respondé con aportes.- Cuando alguien pregunta algo respondé sólo si vas a hacer un aporte. Nunca escribas algo que no dirías en persona y tené en cuenta que la palabra escrita puede ser fácilmente malinterpretada.
Usá tu propio criterio.- No todo lo que se dice en el grupo es cierto. Leé, evaluá y expresá tu opinión. No hay que creer inmediatamente los rumores, es preferible ser escéptico y esperar a comprobar que es cierto.
No es un grupo de amigos.- Es un lugar para compartir contenidos informativos, no contenidos lúdicos que se recibe de otros grupos de amigos. Eso evitará la acumulación de mensajes sin interés y que los importantes no se pierdan por el camino. Tené en cuenta que no a todas las personas les da gracia que el móvil esté sonando constantemente y les pueda llegar a molestar.
no pelear.- Antes de escribir hay que pensar si es el lugar correcto para discutir algo, ya que una vez que se envíe el mensaje no hay vuelta atrás. Se debe respetar las opiniones de los demás y no prejuzgar. Si algo no sienta bien no hay que convertir un chat público en una discusión privada.

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En sus Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt le da un espacio especial a la “Silla en la vereda”, como un emblema de las noches de verano. Habla de la costumbre de las familias “estancadas en las puertas de sus casas”. Así la describe: “Silla cordial de la puerta de calle, de la vereda; silla de amistad, silla donde se consolida un prestigio de urbanidad ciudadana; silla que se le ofrece al propietario de al lado; silla que se ofrece al joven que es candidato para ennoviar; silla que la nena sonriendo y con modales de dueña de casa ofrece, para demostrar que es muy señorita; silla donde la noche de verano se estanca con una voluptuosa linuya, en una charla agradable, mientras estrila la d´enfrente o murmura la de la esquina. Silla donde se eterniza el cansancio del verano; silla que hace rueda con otras; silla que obliga al transeúnte a bajar a la calle, mientras que la señora exclama: “¡Pero, hija! ocupás toda la vereda”.

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Usá tu propio criterio.- No todo lo que se dice en el grupo es cierto. Leé, evaluá y expresá tu opinión. No hay que creer inmediatamente los rumores, es preferible ser escéptico y esperar a comprobar que es cierto.

No es un grupo de amigos.- Es un lugar para compartir contenidos informativos, no contenidos lúdicos que se recibe de otros grupos de amigos. Eso evitará la acumulación de mensajes sin interés y que los importantes no se pierdan por el camino. Tené en cuenta que no a todas las personas les da gracia que el móvil esté sonando constantemente y les pueda llegar a molestar.

No pelear.- Antes de escribir hay que pensar si es el lugar correcto para discutir algo, ya que una vez que se envíe el mensaje no hay vuelta atrás. Se debe respetar las opiniones de los demás y no prejuzgar. Si algo no sienta bien no hay que convertir un chat público en una discusión privada.

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