El ajuste llegó también al Julio Cultural

04 Jul 2016 Por Jorge Figueroa
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La virtual quiebra de la Universidad Nacional de Tucumán por un lado, y la absorción omnipotente de toda actividad por parte del Bicentenario, por el otro, son dos razones que bien pueden explicar por qué la actual edición del Julio Cultural pasa inadvertida, o por qué directamente no figura la programación, ni siquiera en las páginas oficiales universitarias. A excepción de la inauguración del Salón de Arte Contemporáneo en el MUNT, el jueves pasado, y el concierto de la Orquesta Sinfónica, con tango y folclore, el viernes, nada se sabe de la agenda. Se ignora públicamente la principal actividad cultural de la UNT desde hace algún tiempo ya, aunque se espera que a partir de hoy comiencen a difundirse espectáculos y parte de la programación.

Con un presupuesto de crisis (que no supera el millón de pesos), aprobado a último momento luego de largas discusiones, hubo que ajustar propuestas que se venían formulando desde mayo, y otras que directamente se bajaron. Por ejemplo, la muestra de Mafalda, que originalmente iba a funcionar en la Usina (avenida Sarmiento 1.100) con el auspicio de la UNT, tuvo que trasladarse al Ingenio de las Artes, en Lastenia, porque, al parecer, no había dinero para pintar y dejar en buenas condiciones el gran espacio.

Una verdad de perogrullo es que el ajuste llegó también al Julio Cultural, un evento tradicional sobre el que se montaron algunas gestiones para definir políticas de extensión, pero también internas.

Para medir su verdadera importancia, basta afirmar que con el Septiembre Musical, son los grandes eventos provinciales que están agendados en la cartelera cultural nacional desde hace años.

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