“Fue muy doloroso que haya habido una apropiación de los derechos humanos”
La titular del Observatorio de Derechos Humanos del Senado estuvo en Tucumán para dar una charla. La ex senadora y periodista reflexionó sobre la política y el periodismo. Lamentó que la confrontación personal se haya impuesto en la política durante la última década.
05 Junio 2016 Seguir en 
Un anillo plateado en una mano y uno de acrílico colorinche -y enorme- en la otra. Difícil no notarlos, porque la mujer de cabello con reflejos violetas y de ojos celestes hace ademanes permanentemente para poner énfasis en sus conceptos sobre política y periodismo, enhebrados ambos por los de derechos humanos. Imposible no verlos, sobre todo, cuando asegura de que en la elaboración de la “ley democrática”, que es como una masa -graficó- donde todos los sectores deben meter las manos. Norma Morandini tiene dos hermanos desaparecidos -Néstor y Cristina- por el terrorismo de Estado y una madre que marchó en la plaza con un pañuelo blanco en la cabeza; tiene una carrera como cronista en medios extranjeros -durante su exilio- y nacionales; y tiene varios años en el Congreso, donde fue diputada y senadora por Córdoba. Desde febrero se desempeña como directora del Observatorio de Derechos Humanos del Senado.
“Siento que el puesto está hecho a mi medida”, afirmó y se ruborizó. Explicó a LA GACETA que desde ese lugar quiere ser una “predicadora cívica” y que para eso vino a Tucumán, donde hacía muchísimos años que no venía. Morandini estuvo en la provincia invitada por la senadora radical Silvia Elías de Pérez, con quien compartió una charla sobre “Constitución y Derechos Humanos”.
El observatorio
Morandini consignó que el organismo en el que la nombró la vicepresidenta Gabriela Michetti fue creado en 2013 para promover los derechos humanos en la órbita de las leyes. “Nuestra Constitución ha incorporado todos los tratados internacionales y eso fue un impulso democratizador. Si hay algo que es progresista es esa Constitución. Pero hay una gran distancia entre lo que dicen los tratados y nuestra cultura política. En el Senado hay una tensión entre lo que son los derechos como valores y lo que es el federalismo como interés. Veo que puedo hacer un trabajo más conceptual”, proyectó.
“Apropiación”
“No basta con cuestionar la dictadura para ser democráticos. Es mucho más que eso”, lanzó la periodista en relación a la década pasada. Celebró que se la condene y que los juicios por delitos de lesa humanidad se desarrollen en tribunales de todo el país. “Raúl Alfonsín hizo el juicio (a las Juntas) cuando asumió y le arrancaron las leyes de amnistía. Néstor Kirchner sacó el cuadro (del dictador Jorge Rafael Videla) 20 años después. Mi madre fue de las primeras en salir a increpar al poder. Siempre creí que esa era una antorcha que íbamos a pasar a lo más jóvenes para continuar con la memoria y fue muy doloroso que haya habido una apropiación de los derechos humanos, que no son de nadie. Por haber hecho propaganda política y partidaria hemos perdido la gran oportunidad que teníamos de hacer una educación para los derechos humanos”, cuestionó.
Reflexionó que esto permitiría educar para la paz y la ciudadanía, la contracara de la violencia política. “Todos nacemos libres e iguales y tenemos derechos. Esto es simple y profundo, pero no es una verdad incorporada en todos los argentinos. Porque nunca tuvimos en democracia un tiempo de educar en valores. Los Kirchner en estos 12 años pusieron en evidencia lo que esta sociedad tenía adentro ¿Qué teníamos? Mucha culpa escondida. El peronismo sentía culpa y revisó el pasado. Si hubiese ganado (Ítalo) Luder ya se habría firmado la autoamnistía de los militares. Cuando Patricia Walsh vino con la ley para anular las de amnistía, el peronismo nunca bajó al recinto para tratarla. Recién cuando llegó Néstor, por el verticalismo y la disciplina que tiene el peronismo, lo hicieron”, enrostró.
Añadió que el terror lleva a las personas a aislarse y que no puede condenarse al vecino que “cerró los visillos para no saber qué pasaba afuera”: “tenemos que criticar el terrorismo de Estado, no a las personas. Sí tuvieron responsabilidades la prensa, la Iglesia, la política y las relaciones internacionales. La reconciliación no es con los torturadores o represores, es con nosotros mismos”. Insistió con lo sucedido durante las últimas décadas. “Los primeros 10 años de la democracia fueron la primavera, éramos felices y buenos. Ninguno le preguntaba al otro si era radical, peronista o socialista. Estábamos con la alegría por el advenimiento de la democracia. El juicio (a las Juntas) se hizo a espaldas de la sociedad, había mucho miedo. Es importante entender eso como un proceso evolutivo. En Buenos Aires se hizo apenas pasó y en Córdoba y Tucumán, provincias muy castigadas, recién hace unos años. Si los 90 fueron una época económica, la tercera década es fue la de la política. El 2001 realmente desnudó los pies de barro que teníamos y de alguna manera estos 10 años pasados demostraron lo que nos falta. Lo que nos falta es que democracia tiene que querer decir lo mismo para todos”, consignó.
Afirmó que en hay una concepción de poder que cree que la democracia es “solo votar y que si tenés muchos votos, la mayoría te deja hacer lo que quieras”. “La democracia es procedimiento. Es lo que defiende a las minorías, sino es una tiranía. Haber cancelado el parlamento para imponer las leyes no es democrático. La democracia es deliberación, es persuasión. Es construir con el otro la ley democrática”. Expresó que esta es una época para entender por qué sucedió lo que sucedió. “Primo Levi decía ‘comprender es imposible, conocer es indispensable’. Quien va a los juicios (de lesa humanidad) nunca más es el mismo. Uno ve y escucha cosas sobre la locura de una sociedad. Me aferré a los valores democráticos porque es el antídoto”, manifestó.
Heridas
Morandini dejó entrever que durante el Gobierno anterior se impuso en la política un modelo basado en la pelea. “Hemos quedado todos heridos. Es la primera vez que estoy hablando, me estaba cuidando de no salir al debate público porque estoy herida. No quiero hacer lo que me han hecho. El ser oponentes y tener diferentes ideas es la riqueza, pero nos hemos lastimado personalmente. Han matado la reputación cuando se burlaban de nosotros en el programa ‘6,7,8’. Nos hicieron desaparecer simbólicamente. No existíamos”, lamentó. Consignó que la ‘Ley de Medios’ llevó a que en el Congreso, por ejemplo, hubiese una sola cámara durante las sesiones. “Sólo mostraban al oficialismo. A nosotros nos perseguían para ver si nos agarraban con un dedo en la nariz o cabeceando”, se quejó.
Se refirió al periodismo militante como un “disparate”. “El periodista es un empleado del público, no un empleado público. La militancia es partidaria. Niega hechos y el periodista no puede pelearse con los hechos”, enfatizó. Consideró que creer que el público no puede discernir la mentira o la tendencia de un medio por sí solo es subestimarlo. “Lo que se hace en la televisión no me gusta”, lanzó. “Lo que se hace en Intratables, por ejemplo. Las primeras veces puse pretextos para no ir. No grito ni insulto y ahí invitan al que gritó ¿Cómo un programa de debate se va a llamar así?. Es una falta de respeto a la gente. Los medios deben promover debates serios”, opinó.
La tragedia de la pobreza
“Todas las sociedades que han salido de situaciones de violencia hicieron acuerdos en torno a la democracia. El ‘Nunca más’ es el mayor consenso alcanzado por esta sociedad. Es el no a la violencia política. Si uno dice eso, el único sistema que garantiza igualdad es la democracia, que es imperfecta y que está invalidada por la pobreza”, conceptualizó la ex senadora. Calificó a la pobreza como “una tragedia”. Instó a la sociedad a trabajar para que todos los ciudadanos tengan las mismas posibilidades y así, erradicarla.
En ese contexto, al ser consultada sobre los niños víctimas del paco, fue dura. “El Estado no lo atendió. Viví el exilio en Portugal y en Brasil. En este último vi en los 80 algo que jamás pensé que vería en mi país. Cuando el estado se va, hay mafias que ocupan el lugar. Si no cumple con las funciones de garantizar salud ni educación, el crimen organizándose aprovecha de los niños, los convierten en rehenes”, consignó.
Legado de la dictadura
Afirmó que los códigos contravencionales son sólo uno de los ‘legados’ de la dictadura. “No se democratizaron las Fuerzas Armadas y en las cárceles se sigue torturando. Esto es incompatible con la democracia. Lo bueno de nuestro país es la riqueza de las organizaciones que siempre denuncian estas situaciones. Como las mujeres del pañuelo blanco, deberíamos estar agradecidos con ellas porque nos enseñaron ese camino de verdad. Lo que pasa es que vamos incorporando a la plaza pública el reclamo de nuevas madres en duelo. ¿Qué nos pasa que tiene que morir la gente para que nos demos cuenta de que la corrupción mata?”, reflexionó. Afirmó que se hacen leyes “preciosas”, pero que se falla en la educación de valores democráticos. “Saber lo que falta es bueno. Tenemos que tener un gobierno de instituciones y alternancia. Hay que negociar y debatir. Pero negociar no es dar a cambio de algo. No podemos usar la política para hacer jueguitos chiquitos de marcar la cancha”, advirtió.
“Siento que el puesto está hecho a mi medida”, afirmó y se ruborizó. Explicó a LA GACETA que desde ese lugar quiere ser una “predicadora cívica” y que para eso vino a Tucumán, donde hacía muchísimos años que no venía. Morandini estuvo en la provincia invitada por la senadora radical Silvia Elías de Pérez, con quien compartió una charla sobre “Constitución y Derechos Humanos”.
El observatorio
Morandini consignó que el organismo en el que la nombró la vicepresidenta Gabriela Michetti fue creado en 2013 para promover los derechos humanos en la órbita de las leyes. “Nuestra Constitución ha incorporado todos los tratados internacionales y eso fue un impulso democratizador. Si hay algo que es progresista es esa Constitución. Pero hay una gran distancia entre lo que dicen los tratados y nuestra cultura política. En el Senado hay una tensión entre lo que son los derechos como valores y lo que es el federalismo como interés. Veo que puedo hacer un trabajo más conceptual”, proyectó.
“Apropiación”
“No basta con cuestionar la dictadura para ser democráticos. Es mucho más que eso”, lanzó la periodista en relación a la década pasada. Celebró que se la condene y que los juicios por delitos de lesa humanidad se desarrollen en tribunales de todo el país. “Raúl Alfonsín hizo el juicio (a las Juntas) cuando asumió y le arrancaron las leyes de amnistía. Néstor Kirchner sacó el cuadro (del dictador Jorge Rafael Videla) 20 años después. Mi madre fue de las primeras en salir a increpar al poder. Siempre creí que esa era una antorcha que íbamos a pasar a lo más jóvenes para continuar con la memoria y fue muy doloroso que haya habido una apropiación de los derechos humanos, que no son de nadie. Por haber hecho propaganda política y partidaria hemos perdido la gran oportunidad que teníamos de hacer una educación para los derechos humanos”, cuestionó.
Reflexionó que esto permitiría educar para la paz y la ciudadanía, la contracara de la violencia política. “Todos nacemos libres e iguales y tenemos derechos. Esto es simple y profundo, pero no es una verdad incorporada en todos los argentinos. Porque nunca tuvimos en democracia un tiempo de educar en valores. Los Kirchner en estos 12 años pusieron en evidencia lo que esta sociedad tenía adentro ¿Qué teníamos? Mucha culpa escondida. El peronismo sentía culpa y revisó el pasado. Si hubiese ganado (Ítalo) Luder ya se habría firmado la autoamnistía de los militares. Cuando Patricia Walsh vino con la ley para anular las de amnistía, el peronismo nunca bajó al recinto para tratarla. Recién cuando llegó Néstor, por el verticalismo y la disciplina que tiene el peronismo, lo hicieron”, enrostró.
Añadió que el terror lleva a las personas a aislarse y que no puede condenarse al vecino que “cerró los visillos para no saber qué pasaba afuera”: “tenemos que criticar el terrorismo de Estado, no a las personas. Sí tuvieron responsabilidades la prensa, la Iglesia, la política y las relaciones internacionales. La reconciliación no es con los torturadores o represores, es con nosotros mismos”. Insistió con lo sucedido durante las últimas décadas. “Los primeros 10 años de la democracia fueron la primavera, éramos felices y buenos. Ninguno le preguntaba al otro si era radical, peronista o socialista. Estábamos con la alegría por el advenimiento de la democracia. El juicio (a las Juntas) se hizo a espaldas de la sociedad, había mucho miedo. Es importante entender eso como un proceso evolutivo. En Buenos Aires se hizo apenas pasó y en Córdoba y Tucumán, provincias muy castigadas, recién hace unos años. Si los 90 fueron una época económica, la tercera década es fue la de la política. El 2001 realmente desnudó los pies de barro que teníamos y de alguna manera estos 10 años pasados demostraron lo que nos falta. Lo que nos falta es que democracia tiene que querer decir lo mismo para todos”, consignó.
Afirmó que en hay una concepción de poder que cree que la democracia es “solo votar y que si tenés muchos votos, la mayoría te deja hacer lo que quieras”. “La democracia es procedimiento. Es lo que defiende a las minorías, sino es una tiranía. Haber cancelado el parlamento para imponer las leyes no es democrático. La democracia es deliberación, es persuasión. Es construir con el otro la ley democrática”. Expresó que esta es una época para entender por qué sucedió lo que sucedió. “Primo Levi decía ‘comprender es imposible, conocer es indispensable’. Quien va a los juicios (de lesa humanidad) nunca más es el mismo. Uno ve y escucha cosas sobre la locura de una sociedad. Me aferré a los valores democráticos porque es el antídoto”, manifestó.
Heridas
Morandini dejó entrever que durante el Gobierno anterior se impuso en la política un modelo basado en la pelea. “Hemos quedado todos heridos. Es la primera vez que estoy hablando, me estaba cuidando de no salir al debate público porque estoy herida. No quiero hacer lo que me han hecho. El ser oponentes y tener diferentes ideas es la riqueza, pero nos hemos lastimado personalmente. Han matado la reputación cuando se burlaban de nosotros en el programa ‘6,7,8’. Nos hicieron desaparecer simbólicamente. No existíamos”, lamentó. Consignó que la ‘Ley de Medios’ llevó a que en el Congreso, por ejemplo, hubiese una sola cámara durante las sesiones. “Sólo mostraban al oficialismo. A nosotros nos perseguían para ver si nos agarraban con un dedo en la nariz o cabeceando”, se quejó.
Se refirió al periodismo militante como un “disparate”. “El periodista es un empleado del público, no un empleado público. La militancia es partidaria. Niega hechos y el periodista no puede pelearse con los hechos”, enfatizó. Consideró que creer que el público no puede discernir la mentira o la tendencia de un medio por sí solo es subestimarlo. “Lo que se hace en la televisión no me gusta”, lanzó. “Lo que se hace en Intratables, por ejemplo. Las primeras veces puse pretextos para no ir. No grito ni insulto y ahí invitan al que gritó ¿Cómo un programa de debate se va a llamar así?. Es una falta de respeto a la gente. Los medios deben promover debates serios”, opinó.
La tragedia de la pobreza
“Todas las sociedades que han salido de situaciones de violencia hicieron acuerdos en torno a la democracia. El ‘Nunca más’ es el mayor consenso alcanzado por esta sociedad. Es el no a la violencia política. Si uno dice eso, el único sistema que garantiza igualdad es la democracia, que es imperfecta y que está invalidada por la pobreza”, conceptualizó la ex senadora. Calificó a la pobreza como “una tragedia”. Instó a la sociedad a trabajar para que todos los ciudadanos tengan las mismas posibilidades y así, erradicarla.
En ese contexto, al ser consultada sobre los niños víctimas del paco, fue dura. “El Estado no lo atendió. Viví el exilio en Portugal y en Brasil. En este último vi en los 80 algo que jamás pensé que vería en mi país. Cuando el estado se va, hay mafias que ocupan el lugar. Si no cumple con las funciones de garantizar salud ni educación, el crimen organizándose aprovecha de los niños, los convierten en rehenes”, consignó.
Legado de la dictadura
Afirmó que los códigos contravencionales son sólo uno de los ‘legados’ de la dictadura. “No se democratizaron las Fuerzas Armadas y en las cárceles se sigue torturando. Esto es incompatible con la democracia. Lo bueno de nuestro país es la riqueza de las organizaciones que siempre denuncian estas situaciones. Como las mujeres del pañuelo blanco, deberíamos estar agradecidos con ellas porque nos enseñaron ese camino de verdad. Lo que pasa es que vamos incorporando a la plaza pública el reclamo de nuevas madres en duelo. ¿Qué nos pasa que tiene que morir la gente para que nos demos cuenta de que la corrupción mata?”, reflexionó. Afirmó que se hacen leyes “preciosas”, pero que se falla en la educación de valores democráticos. “Saber lo que falta es bueno. Tenemos que tener un gobierno de instituciones y alternancia. Hay que negociar y debatir. Pero negociar no es dar a cambio de algo. No podemos usar la política para hacer jueguitos chiquitos de marcar la cancha”, advirtió.







