SE SIENTE FELIZ. Virginia Röhmer Litzmann ganó varias pruebas de 25 kilómetros.
16 Mayo 2016 Seguir en 

“No sirve de nada que solamente el caballo tenga un buen entrenamiento. También lo debe tener el jinete o la amazona, para que el ejemplar pueda rendir al máximo”, contó María Virginia Röhmer Litzmann, una de las tantas amazonas que practican endurance, disciplina que está en pleno crecimiento en nuestra provincia.
Una prueba de endurance es una competencia contra reloj para evaluar la resistencia del caballo en grandes distancias y la estrategia del jinete para administrar el rendimiento del binomio. “Ambos deben reunir una condición física buena. No hay nada más incómodo para un caballo que un jinete cansado”, explicó José Cúneo Vergés, presidente de la Asociación Ecuestre y Pruebas de Fondo del NOA, donde participan clubes de Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero.
Las carreras incluyen pruebas de 25, 40, 80 y 160 kilómetros y están divididas en etapas. Al final de cada etapa hay un control veterinario y un tiempo de recuperación del equino y el jinete. No hay límite de edad para los jinetes ni limitación de razas equinas. “Pueden participar niños de 7 años, hasta adultos de 70. Es un deporte para la familia y es por eso que en cada prueba se observa compitiendo a padres e hijos. Se disfruta mucho de la naturaleza, ya que pasamos por bosques, cruces de ríos, montañas, senderos y calles”, indicó “Lula” Cúneo Vergés, una de las amazonas más experimentadas de nuestra provincia.
Se utilizan diversas razas para las competencias, aunque el árabe y el anglo árabe son los caballos preferidos. “En este deporte se aprende a valorar al caballo. Se lo ve como un integrante más del equipo y no como un objeto”, cuenta “Gini” Röhmer Litzmann.
“En el endurance aprendés a amar al caballo. Es apasionante. Formas un binomio y te preparas de la mejor forma para cada prueba. Es una preparación física y psicológica para dar lo mejor”, precisó “Lula”.
Durante una jornada de endurance también se realizan pruebas de fondo, reservadas para Caballos Peruanos de Paso. Estos ejemplares se caracterizan por un desplazamiento muy suave y elegante que no repercute en la anatomía del jinete y en consecuencia es muy placentero el desplazamiento aún en trayectos largos. Las distancias a recorrer son menores y la prueba más común es la de 25 kilómetros, divididas en dos etapas. “Es una nueva opción para esta raza y se deja en claro que el caballo peruano también sirve para recorrer largas distancia. Algunos ejemplares se destacan en pruebas de fondo más que en concursos tradicionales, donde se evalúa la morfología”, expresó Horacio Guerineau, vicepresidente de la Asociación Ecuestre y Pruebas de Fondo del NOA.
En el endurance se mezclan velocidad, resistencia y, por sobre todo, un gran respeto por el caballo.
Una prueba de endurance es una competencia contra reloj para evaluar la resistencia del caballo en grandes distancias y la estrategia del jinete para administrar el rendimiento del binomio. “Ambos deben reunir una condición física buena. No hay nada más incómodo para un caballo que un jinete cansado”, explicó José Cúneo Vergés, presidente de la Asociación Ecuestre y Pruebas de Fondo del NOA, donde participan clubes de Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero.
Las carreras incluyen pruebas de 25, 40, 80 y 160 kilómetros y están divididas en etapas. Al final de cada etapa hay un control veterinario y un tiempo de recuperación del equino y el jinete. No hay límite de edad para los jinetes ni limitación de razas equinas. “Pueden participar niños de 7 años, hasta adultos de 70. Es un deporte para la familia y es por eso que en cada prueba se observa compitiendo a padres e hijos. Se disfruta mucho de la naturaleza, ya que pasamos por bosques, cruces de ríos, montañas, senderos y calles”, indicó “Lula” Cúneo Vergés, una de las amazonas más experimentadas de nuestra provincia.
Se utilizan diversas razas para las competencias, aunque el árabe y el anglo árabe son los caballos preferidos. “En este deporte se aprende a valorar al caballo. Se lo ve como un integrante más del equipo y no como un objeto”, cuenta “Gini” Röhmer Litzmann.
“En el endurance aprendés a amar al caballo. Es apasionante. Formas un binomio y te preparas de la mejor forma para cada prueba. Es una preparación física y psicológica para dar lo mejor”, precisó “Lula”.
Durante una jornada de endurance también se realizan pruebas de fondo, reservadas para Caballos Peruanos de Paso. Estos ejemplares se caracterizan por un desplazamiento muy suave y elegante que no repercute en la anatomía del jinete y en consecuencia es muy placentero el desplazamiento aún en trayectos largos. Las distancias a recorrer son menores y la prueba más común es la de 25 kilómetros, divididas en dos etapas. “Es una nueva opción para esta raza y se deja en claro que el caballo peruano también sirve para recorrer largas distancia. Algunos ejemplares se destacan en pruebas de fondo más que en concursos tradicionales, donde se evalúa la morfología”, expresó Horacio Guerineau, vicepresidente de la Asociación Ecuestre y Pruebas de Fondo del NOA.
En el endurance se mezclan velocidad, resistencia y, por sobre todo, un gran respeto por el caballo.







