29 Febrero 2004 Seguir en 
Mónica Bellucci podría ser fácilmente el animal más bello del planeta. Siguiendo los pasos de Sophia Loren, Anna Magnani y Silvana Mangano, la sensual y talentosa diva italiana se ha convertido en una de las más aclamadas actrices internacionales. "Al principio, ser actriz de cine parecía estar muy lejos de mi realidad'', confesó Bellucci en una entrevista desde París que le hizo el diario "El Nuevo Heraldo", de Miami. Sin embargo, su despampanante hermosura ha sido un don que los mejores diseñadores de modas y cineastas no han podido resistir. Bellucci ha trascendido la fórmula de ''modelo transformada en actriz'', para establecerse firmemente como una estrella que brilla cada vez más en su propio universo. Su más reciente papel es el de María Magdalena en "La Pasión", dirigida por Mel Gibson, la cual dramatiza la vida de Jesús, desde su agonía en el huerto de Getsemaní hasta su crucifixión. "María Magdalena es humana, muy sencilla, una pecadora que pudiera representarme a mí, a ti, a cualquier persona'', observa Bellucci. La actriz, que se considera agnóstica, quiso trabajar en el proyecto desde que supo su existencia y finalmente lo logró tras entrevistarse en Roma con Gibson, quien le dijo que desde hace 15 años deseaba realizar la película. "Sabía que era un proyecto arriesgado, de mucha valentía y muy difícil, pero me guié por mi instinto'', afirma. Para ella el resultado es una ''bella obra de arte''. De igual modo, considera infundadas las acusaciones de antisemitismo que ha suscitado la cinta en algunos sectores. Bellucci llamó la atención en Estados Unidos con su interpretación de la enigmática viuda que estremece a un pequeño pueblo italiano en Malena (2000), dirigida por Giuseppe Tornatore. ''Fue la película que me dio la oportunidad de tener una verdadera carrera internacional'', subraya. Sin embargo, esta voluptuosa mujer ya era una destacada actriz en Europa, celebrada por su singular belleza. "La belleza a veces es una inspiración. ¿Por qué no?'', dice. "Pero en 10 años no luciré igual. Por eso es que siempre busco lo interno, porque la belleza física no es suficiente". En 1990, el director y productor Dino Risi le ofreció el papel protagónico de la serie televisiva italiana "Vida con hijos", junto a Giancarlo Giannini. En el cine, debutó en "La riffa" (1991), de Francesco Laudadio. Bellucci habla italiano, francés e inglés, por lo que ha podido hacer varios crossovers. Su actuación en el filme francés "El apartamento" (1996) le valió una nominación para el premio César como mejor actriz. En 2002, se vio en medio de una encendida polémica por su papel de una mujer violada en "Irreversible" (2002). ''La alta calidad en cualquier actuación está basada en el nivel de humanidad de la interpretación'', afirma. "La humanidad hace que el papel se convierta en una persona real, ya sea un personaje bueno u horrible". (Especial)







