Con la puntada final

Boca le cerró los espacios a Racing y consiguió, sobre el final, el premio de la clasificación.

14 Abr 2016
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GOLEADOR. Nicolás Lodeiro, que festeja su conquista en el “Cilindro”, se aprovechó de la ineficacia de la zaga de Racing. dyn

BUENOS AIRES.- En una previa en la que los dos acusaban recibo de equipos con un poderío ofensivo temible, la lluvia de goles pronosticada nunca llegó, pero sí la victoria de Boca y la clasificación a los octavos de final de la Libertadores. ¿Cómo se analiza el 1-0 final? Con el criterio que dice que Boca supo cerrar cada canal ofensivo de un dueño de casa que tuvo a sus tres delanteros tan aislados como loco con chaleco de fuerza. No los dejaron mover los centrales y laterales del “Xeneize” a Bou, Milito y López. Los anularon. Y mientras Racing no contaba con el punch habitual, su medio campo se dedicó a hacer lo que viene haciendo: permitirle espacios a un enemigo que intentó desde su más austera intención de jugar al fútbol.

El partido careció de pirotecnia futbolística. Hubo pierna fuerte, también hubo varios yerros, como uno del juez, que se comió un penal a favor de Racing, y otro del local, cuando Fernando Gago abrió hacia su derecha. Encontró pase en Cristian Pavón y éste, entre amague y despeje al área grande de Racing, tiró un buscapié que ninguno de la “Academia” pudo sacar de las cercanías del arco de Sebastián Saja. ¿Qué pasó, entonces? Nicolás Lodeiro, solo él y su alma, tocó la pelota hacia la zona prometida, cuando el encuentro ya estaba pidiendo la hora. Y si durante todo el partido Racing no pudo ser claro, menos lo hizo estando desesperado.

Buen triunfo de este aguerrido Boca, que de vivir con la calculadora en la mano, se aseguró el pase a octavos de final. Pase lo que pase en la última fecha, el “Xeneize” no será menos que segundo. O líder, como ahora. (Especial)

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