Adiós a Ariadna Chaves, poesía hecha vendaval

Protagonista del campo literario tucumano del siglo XX, “Mecha” Chaves murió a los 92 años. Su despedida y su legado

RETRATO. Ariadna Chaves por Antonio Berni. La poeta y el pintor mantuvieron una intensa relación. RETRATO. Ariadna Chaves por Antonio Berni. La poeta y el pintor mantuvieron una intensa relación.
04 Abril 2016
Fui la llama/ y desaté el vendaval. / En la corriente/ cielo arriba, /su río me abismó. / Fui un fruto/ al final que se consume. /No se puede morir de tanta muerte/si se lleva consigo tanta vida/. Reconocerán mis pupilas/ese temblor de estrellas abierto para el vuelo/. No se puede morir de tanta muerte/ si se lleva consigo tanta vida/. Reconocerán mis pupilas/ ese temblor de estrellas/ abierto para el vuelo/. No se puede morir/ de tanta muerte/si se lleva consigo/tanta vida. Así, con esta “Elegía para mi muerte”, eligió la poeta María Mercedes Chaves, fallecida el sábado a los 92 años, dejar su propio epitafio. Nacida en Tucumán,la autora de “Las Otras tierras”, “El Arco”, “Intemperie”, “La Flor al dueño”, “Río Circular” fue protagonista del campo literario tucumano de la primera mitad del siglo XX. Aunque no se reconocía parte de ninguna “escuela” o corriente, el poeta y editor Julio Estefan, señaló, en una entrevista con la poeta, en LA GACETA literaria: “es una figura de la literatura tucumana que ha sabido ganarse un lugar destacado entre los escritores de su generación y que, con humildad, sabe reconocer entre ellos a sus mentores y amigos: Guillermo Orce Remis, Horacio Descole, Manuel Corbalán, Antonio Palacios, Arturo Álvarez Sosa, Leonor Vasena, entre otros. Los restos de Ariadna “Mecha” Chaves fueron cremados ayer en Salta. Y, en una rápida semblanza de la poeta, su sobrino, Rodolfo Chaves, la definió como “una vanguardista, tanto en la poesía como en su manera de vivir”. “Era una persona profundamente apasionada, era una enamorada de las cosas, no sólo de las personas. He apreciado de ella su capacidad de ver en lo cotidiano lo que muchos no vemos”, señaló Chaves.

En igual sintonía, el poeta Ernesto Rojas destacó la huella que dejó la poética “femenina y explosiva” de Mecha Chaves. Y Rogelio Ramos Signes, en brevísima despedida, dejó esta semblanza: “Con la partida de la querida Mecha Chaves no solo se va una gran poeta, sino también una manera de escribir y fundamentalmente una manera de pararse dentro de la poesía. Ella vivía cimbrando en ese estado lírico. Nos quedan sus libros y sus múltiples anécdotas. También nos queda la seguridad de su amistad inalterable, y eso es algo que agradezco.”

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