Walt Disney saluda a nuestro diario

-INTERVENCIÓN. “El genial creador nos manda un cordial saludo”, decía el epígrafe de la época. Al mismo tiempo, Villa hizo intercalar a Disney con sus personajes en su mesa. -INTERVENCIÓN. “El genial creador nos manda un cordial saludo”, decía el epígrafe de la época. Al mismo tiempo, Villa hizo intercalar a Disney con sus personajes en su mesa.
02 Abril 2016

MANUEL RIVA / LA GACETA 

Las historietas y los diarios tuvieron una simbiosis extraordinaria, similar a la que se desarrolla entre fotógrafos, periodistas e ilustradores. LA GACETA desde un principio usó el dibujo como ilustración para la presentación de sus noticias, y antes que la fotografía, que apareció varios números después de su creación.

La historieta satírica fue clave en la revista Caras y Caretas, al igual que en otras revistas de la época, es decir, finales del siglo XIX y principios del XX. Pero en esta ocasión vamos a recordar una etapa interesante del dibujo de historietas: los años 30 del siglo pasado, en nuestro diario.

Por nuestras páginas pasaron personajes como Tarzán, Dexter de la policía secreta, Mandrake, Popeye, El hijo del águila, El Gato Félix, El ratón Mickey o Los tres chanchitos entre otros. Todos esos personajes se volvieron protagonistas de las páginas del suplemento LA GACETA GRÁFICA, una publicación ilustrada que salía todos los jueves. De tal manera que junto a los dibujantes de fama mundial como Lee Falk, Phil Davis, Chic Young, Segar, Zane Gary, Sullivan, Knerr y Walt Disney estaban nuestros reconocidos plumines Ricardo Saravia y Andrés Villá. El primero desarrollaba su visión de la política internacional, que por aquellos años estaba dominada por el naciente poder de la Alemania nazi; mientras que Villa apuntaba más a las cuestiones internas: fue el creador de la famosa “La Nota del día”. Perduró durante décadas en nuestro diario, con su particular crítica e irónica visión de la realidad local. Ambos hicieron de la sátira política un arma temible e impecable.

Biografía  

El suplemento que en la mayoría de sus 24 páginas tabloide había historietas, dibujos y cuentos ilustrados. También presentaba algunas notas de moda, cine, música, pasatiempos, deportes y sociales. Su primer número vio la luz el 9 de abril de 1936.

Entre sus secciones se destacaba “Desfilan los grandes dibujantes” donde se presentaban las reconocidas figuras de la época. En esta oportunidad el protagonista era Walt Disney, que mandaba un saludo para nuestro diario y era acompañado por dos de sus personajes: Mickey y uno de los chanchitos. La imagen era una intervención de Villá que permitía a los tucumanos conocer a los famosos autores de sus historietas preferidas. No había televisión, quizás en los cines se podrían ver dibujos animados de esos personajes, pero saber sobre sus autores, su vida y sus creaciones iba de la mano de la prensa escrita.

El artículo que acompaña es una breve biografía de Disney. Allí se contaba que había nacido en diciembre de 1901, las peripecias que tuvo que pasar por la enfermedad de su padre, y hasta el año durante el cualque fue chofer de ambulancia en Francia, durante la Primera Guerra Mundial. Para esta tarea tuvo que mentir su edad para ser anotado e ir al frente de combate.

Al volver de Francia su familia se había trasladado de su ciudad natal de Chicago a la de Kansas. A continuación se informaba: “En Chicago había seguido los cursos de una escuela de arte, pero habiéndola abandonado para ir a los campos de batalla, no volvió más a ingresar en ninguna otra escuela, de modo que toda la enseñanza artística del famosos dibujante la adquirió antes de los 16 años.

Estaba resuelto a ser artista. Su primer esfuerzo en ese sentido fue de hacer llegar hasta un director de diario de Kansas City que había en la ciudad un individuo con un buen material apto para utilizarse. La respuesta fue un cheque acompañado de una invitación a hacerse cargo de un trabajo regular en el diario. Llegó ese día cuando se presentó un muchacho desalineado y que calzaba pantalones largos por primera vez. Tuvo un áspero diálogo con el director que no podía creer que él era el individuo. El muchacho quería ser artista del Kansas City Star, el diario que había repartido en su infancia ayudando a su padre. Pero consiguió trabajo en una agencia de publicidad donde le pagaban 50 dólares al mes.

Éxito temprano

tuvo un relativo éxito que con apenas 20 años le permtió abrir su propio negocio donde otros artistas de la zona presentaban sus trabajos. Su labor de dirección comenzó a dejarlo si tiempo para crear pero decidió seguir con sus técnicas y en ese momento se le ocurrió la idea del ratón Mickey. Al respecto escribió: “pensé que el público simpatizaría con un pequeño animal que se permitiera criticar nuestras manías y chifladuras, las tonteras que hacemos diariamente y que nos hace reír cuando son los otros que las hacen”. Antes de finalizar la nota se decía: Mickey ha tenido un éxito colosal. Los agentes sin excepción están de acuerdo para afirmar que Disney ha sido el suceso más ruidoso del cine sonoro.

“El secreto real y verdadero del éxito del Ratón Mickey es que no tiene nunca conciencia de su gracia y que es imperturbablemente serio en las cosas que hace, lo mismo que Ud. y yo”, decía Disney de su querido personaje. En la crónica se hace un reconocimiento al trabajo del artista norteamericano al expresar que “sus juegos están bien planeados, sus situaciones netamente colocadas, su dibujo es de una técnica excepcional y el artista pasa por ser unos de los mejores, sino el mejor en inventar historietas inteligentes que dejan a su ratón siempre muy ocupado”.

La tira cómica de Mickey aparecía en LA GACETA desde hacía años, mientras que la historia de Los Tres Chanchitos era un producto nuevo que había aparecido pocos meses antes. Pero su popularidad hacía que ambas tiras se publicaran también en el suplemento dominical, la por entonces famosa Segunda Sección. “Las numerosas personas que han aplaudido sin reserva las gambetas de Mickey sobre el telón no dejan de detenerse cada día al ver en nuestro diario las hazañas del popular ratón”.

Una biografía de Disney bastante corta porque apenas nos encontrábamos transitando 1936. No se hablaba del pato Donald, un personaje recién estrenado; ni de los parques de diversiones; ni de todo el emporio que generó el famoso dibujante y que aún persiste como la mayor factoría de entretenimiento para la familia en el mundo.

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