25 Febrero 2004 Seguir en 
LOS ANGELES.- La polémica película de Mel Gibson "La Pasión", que recrea las últimas doce horas de la vida de Jesucristo, que generado críticas de antisemita entre algunos grupos judíos, mientras otros sectores la acusan de excesiva violencia. Hoy, Miércoles de Ceniza, llega por fin a las pantallas de cine, y ayer hubo protestas de decenas de judíos contra la proyección del filme.
La película ha levantado un fervor capaz de convertir la crucifixión en un lucrativo negocio en la taquilla. Su estreno no puede ser más sonado, y está acompañado por una fuerte polémica, que le ha servido para arrancar en cuatro mil pantallas. Se trata de un número similar al de los grandes estrenos de Hollywood, para un filme de presupuesto muy inferior: unos 30 millones de dólares que la estrella puso de su bolsillo.
Es una inversión asegurada, ya que los cálculos iniciales esperan unos ingresos de entre 30 y hasta 50 millones de dólares durante el primer fin de semana, cifra que haría historia.
"La Pasión" es el proyecto más personal del actor y director Mel Gibson, un católico romano ultraconservador, cuyo tradicionalismo no reconoce las reformas del Concilio Vaticano II.
Gibson, director, guionista y productor de la cinta, comenzó la investigación de documentos y hechos relacionados con la Pasión hace más de doce años, cuando, en la cima de su carrera, sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a redescubrir las Sagradas Escrituras, en especial los Evangelios. Fue basándose en esos textos, como Gibson escribió el guión de esta película, que ha financiado él mismo y en la que ha querido ser fiel a las lenguas que entonces se utilizaban. Por ese motivo, "La Pasión" está rodada en latín y en arameo.
Antes de su estreno en Estados Unidos "La Pasión" desató las iras de algunos grupos judíos que acusaban a Gibson de antisemita, ya que en el filme, además de mostrarse la insistencia de los fariseos, quienes en representación de las altas jerarquías judías demandan la crucifixión de Cristo, en los primeros pases se incluía la frase "su sangre recaiga en nosotros y en nuestros hijos", que luego fue retirada del montaje final.
El cineasta no escatima detalles violentos, desde la primera paliza que recibe Jesús cuando lo llevan encadenado por el monte de Getsemaní, por donde lo tirarán, dejándolo al borde de la estrangulación.
La película se convirtió en el filme que más ha dado que hablar en los Estados Unidos y en el mundo. (Especial)
La película ha levantado un fervor capaz de convertir la crucifixión en un lucrativo negocio en la taquilla. Su estreno no puede ser más sonado, y está acompañado por una fuerte polémica, que le ha servido para arrancar en cuatro mil pantallas. Se trata de un número similar al de los grandes estrenos de Hollywood, para un filme de presupuesto muy inferior: unos 30 millones de dólares que la estrella puso de su bolsillo.
Es una inversión asegurada, ya que los cálculos iniciales esperan unos ingresos de entre 30 y hasta 50 millones de dólares durante el primer fin de semana, cifra que haría historia.
"La Pasión" es el proyecto más personal del actor y director Mel Gibson, un católico romano ultraconservador, cuyo tradicionalismo no reconoce las reformas del Concilio Vaticano II.
Gibson, director, guionista y productor de la cinta, comenzó la investigación de documentos y hechos relacionados con la Pasión hace más de doce años, cuando, en la cima de su carrera, sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a redescubrir las Sagradas Escrituras, en especial los Evangelios. Fue basándose en esos textos, como Gibson escribió el guión de esta película, que ha financiado él mismo y en la que ha querido ser fiel a las lenguas que entonces se utilizaban. Por ese motivo, "La Pasión" está rodada en latín y en arameo.
Antes de su estreno en Estados Unidos "La Pasión" desató las iras de algunos grupos judíos que acusaban a Gibson de antisemita, ya que en el filme, además de mostrarse la insistencia de los fariseos, quienes en representación de las altas jerarquías judías demandan la crucifixión de Cristo, en los primeros pases se incluía la frase "su sangre recaiga en nosotros y en nuestros hijos", que luego fue retirada del montaje final.
El cineasta no escatima detalles violentos, desde la primera paliza que recibe Jesús cuando lo llevan encadenado por el monte de Getsemaní, por donde lo tirarán, dejándolo al borde de la estrangulación.
La película se convirtió en el filme que más ha dado que hablar en los Estados Unidos y en el mundo. (Especial)







