Cuando se apagó el folclore el Valle quedó en silencio

La distinción como Revelación 2004 le fue otorgada al grupo "Los Mañaneros". Raly Barrionuevo deleitó al público con su profesionalismo.

24 Febrero 2004
La última noche del Festival Nacional del Queso fue una jornada casi perfecta. El buen tiempo, los artistas y la organización confluyeron para que así sea. No era para menos. Turistas, ocasionales visitantes y lugareños, desde temprana hora comenzaron a poblar el predio, donde arrancaron Isidora Alvarez Guanco y Carmen Chaile, quienes inundaron de coplas el aire tafinisto.
Y cuando hizo su aparición el trío "Los Mañaneros" el público despertó con ponchos y pañuelos al aire, celebrando una y otra vez sus canciones. "Los Puesteros" ofrecieron sus chayas, sus escondidos y sus chacareras, y la nota emotiva de esta primera parte la pusieron los niños y los adolescentes de la academia de danzas argentinas "Malambo Tucumano", de la localidad de San Pablo. Los jovencitos, danzaron, antorchas en mano, al son de los ritmos que la gente también festejaba desde el campo al compás del movimiento que pareció generar la definitiva consagración de este ballet.

Premios
Había pasado ya la primera hora del domingo cuando las autoridades municipales, con el intendente Carlos Rodríguez a la cabeza, hicieron entrega de los premios para las tareas de corral y destreza criolla que, durante los cuatro días, tuvieron lugar.
La distinción como Revelación del Festival Nacional del Queso 2004 le fue otorgada al grupo "Los Mañaneros", en mérito a su talento y calidad interpretativa. Y a continuación de estos actos oficiales, se presentó una de las estrellas de la noche, el santiagueño Raly Barrionuevo, quien deleitó al público con su profesionalismo.
También estuvieron "Los Sureños" y Nerio González, quienes lograron mantener encendida la llama del entusiasmo del gentío. Para destacar fue la actuación del humorista Armando Alvarez, que demostró que año a año crece en la búsqueda de la sonrisa y el desparpajo de la carcajada.


Exito
Ya bien entrada la madrugada, el "Dúo Coplanacu" puso la nota de mayor jerarquía y entonces la fiesta estuvo completa. Las cuatro noches del Festival más importante de los Valles fueron coronadas con total éxito.
Al ritmo de zambas, con ecos de chacareras y cuecas y al son de propios ritmos de las coplas, el valle se fue quedando en silencio.

Tamaño texto
Comentarios