
PARADIGMA. La mujer es representada relajada o cortándose el pelo.

Decía Heidegger que “en la escritura a máquina, todos los hombres parecen iguales”, pero estaba equivocado. Los emojis son los símbolos más usados en las redes sociales pero una campaña reciente contra la desigualdad de género puso sobre el tapete la discusión si realmente estos ideogramas representan a las mujeres en toda su dimensión humana, sobre todo en el ámbito laboral. “Las chicas mandan más de un billón de emojis cada día, ¿pero realmente las representan?”, reza la cruzada, impulsada por una marca de toallas femeninas.
El spot presenta a varias niñas que sienten que las famosas caritas no expresan adecuadamente sus características y gustos. La empresa utiliza el hashtag #LikeAGirl como parte de la campaña, que pretende romper con los estereotipos que rodean al sexo femenino, así como fomentar el respeto por la diversidad y aumentar la autoestima entre las niñas y adolescentes.
“No hay suficientes emojis que demuestren lo que las niñas hacemos”, dice una de las chicas con un tono de frustración en el video. Mientras otras expresan su deseo de ser contempladas profesiones para ambos sexos. Si una persona quiere enviar por teclado virtual el emoji de una mujer policía, médica, investigadora se encontrará con que esas profesiones solo están representadas por hombres.
Chicas poderosas
La incorporación de nuevos emojis es posible y de hecho responde a las solicitudes de la comunidad mundial, como cuando se dio la petición “Diversify my emoji” en 2014, a través de la cual fueron incluidos cinco colores más para el rostro de una persona, en base a la escala Fitzpatrick que usan los dermatólogos para clasificar tonos de piel.
Y a pesar de que la última actualización del 19 de enero agregó muchos emoticones sobre familias y parejas homosexuales, las mujeres en Whatsapp siguen apareciendo representadas como novias, vestidas de rosa o pintándose las uñas.
“La naturalización de la opresión de la mujer nos acompaña desde hace siglos y sigue arraigada la idea de que la mujer se queda en la casa a criar a los hijos mientras que el hombre sale a trabajar y cazar”, opinó Hilda “Vicky” Disatnik, psicóloga e integrante de La Casa de las Mujeres Norma Nassif y explicó que así se naturaliza la opresión hacia la mujer. “Hoy el uso de la tecnología y en particular del Whatsapp que utilizan millones en el mundo, hace que sea necesario pensar en la transmisión de ideología a través de los emoticones. Y entendiendo que solo es un aspecto de las miles de formas en que se nos transmiten modelos y formas de relaciones entre los géneros es bueno pensar qué transmiten cuando muestran estos estereotipos”, puntualizó la especialista.
Estudiantes mujeres de la Facultad de Filosofía y Letras consultadas por LA GACETA discutieron sobre tales representaciones. “Con respecto a lo laboral no sentí que faltaran símbolos en Whatsapp. Celebro la lucha de la mujer pero no me parece que haga falta ilustrar todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos”, opinó Estefanía Mansilla En cambio, Aldana Díaz disintió con su compañera y objetó: “a mí sí me parece importante trabajar y reflexionar sobre estos ámbitos. No podemos permitir que desde el lenguaje en los medios masivos de comunicación se siga contribuyendo a la desigualdad de género”.
Disatnik destacó la importancia de acercar a los jóvenes “más herramientas para que sean reflexivos y críticos a la vez”, y asimismo transmitirles que ellos también pueden intervenir y coordinar una estrategia lingüística o semiótica para derribar estos parámetros patriarcales. Según la psicóloga, una iniciativa positiva sería seguir creando nuevos emojis y nuevas actualizaciones. “Así como desde Whatsapp implementaron la variedad en el color de piel también agregaría más emoticones de profesiones femeninas como por ejemplo la de doctora, con boca y pestañas remarcadas”, polemizó la ilustradora y comunicadora social Lula Tiboldo y añadió que “también habrá que ver el impacto que implica en el género trans. Yo crearía los elementos típicos de las profesiones, sin personas que los ejerzan”.








