“Es un cambio en la dirección correcta que reduce la presión fiscal y elimina incongruencias, pero que deja pendiente la solución definitiva al problema de las inconsistencias generadas en el impuesto a las Ganancias en los últimos 10 años”. Así definió Andrés Mir, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), a la medida anunciada por Mauricio Macri ayer.
Un informe del Instituto señaló que la modificación en los mínimos, en principio, no va a implicar que una mayor cantidad de trabajadores pase a no tributar el impuesto, al menos de manera permanente. “Esto es así toda vez que, según el decreto 1.242, el impuesto no alcanzaba a aquel trabajador que en septiembre de 2013 tuviera una remuneración inferior a $ 15.000 brutos mensuales, a pesar de las subas salariales posteriores”, enfatizó.
El trabajo indicó que los que sí se verán beneficiados aquellos salariados que estaban alcanzados por el tributo -con salario superior a $ 15.000 mensuales a septiembre de 2013- y que en base a los valores anunciados verán aumentar sus deducciones computables -para el caso del casado con dos hijos- en un porcentaje de entre el 117% y el 73% según su nivel salarial. Según el informe, se espera ahora que se efectúe el envío al Congreso de un proyecto que sirva de base para discutir reformas necesarias, como la escala del impuesto; ajustes automáticos en los parámetros de liquidación y contemplar la situación de los autónomos, entre otras.