20 Febrero 2004 Seguir en 
VIÑA DEL MAR, Chile.- El mexicano Cristian Castro, que inauguró la 45ª edición del Festival Internacional de la Canción del Viña del Mar, ganó la primera Antorcha de Plata que entrega el certamen a los artistas invitados, aunque su espectáculo fue calificado de "bastante discreto".
Problemas de sonido y una empaquetada presentación -un elegante traje, corbata y pelo engominado- no ayudaron a Castro en un lugar como la Quinta Vergara.
El mexicano tuvo que hacer ingentes esfuerzos para que las 15 mil personas que llegaron al lugar quedaran conformes con su actuación.
Curiosamente, una caída a la platea que le dejó moretones y rasguños mientras cantaba su éxito "Azul" permitió que el público perdonara los errores de su presentación, que se extendió por más de 60 minutos. Su audacia llevó a que el animador del principal evento musical en Chile, Antonio Vodanovic, prácticamente le "regalara" la Antorcha de Plata, que se supone es el premio del público a un artista cuando realiza una notable actuación. "En un momento me di cuenta de que si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca, así que simplemente lo hice", dijo, descartando que se haya caído, como todo el mundo supuso.
La prensa coincide en que la noche inaugural del evento musical más importante de América fue deslucida y sin sorpresas, calificativos que también alcanzaron a Castro, quien sólo salvó su espectáculo cuando recurrió a sus antiguos éxitos.
Después de Cristian Castro se presentó la colombiana Soraya, que aprovechó los primeros lugares que han conseguido sus discos en las emisoras locales, para ganarse la aprobación del "monstruo", como se conoce al público del festival.
Al contrario, la prensa hizo pedazos al italiano Umberto Tozzi, que fue el encargado de seguir entusiasmando al público tras la actuación de Soraya.
La sorpresa la dio el humorista boliviano Sandy, que perdió sus piernas a causa de la diabetes y se desplaza en una silla de ruedas por el escenario. Muchos pensaron que Sandy se ganaría al público por el drama de su vida, que incluso lo llevó a pedir limosnas en las calles de Buenos Aires, pero sus chistes hicieron reír al público. (Télam-Especial)
Problemas de sonido y una empaquetada presentación -un elegante traje, corbata y pelo engominado- no ayudaron a Castro en un lugar como la Quinta Vergara.
El mexicano tuvo que hacer ingentes esfuerzos para que las 15 mil personas que llegaron al lugar quedaran conformes con su actuación.
Curiosamente, una caída a la platea que le dejó moretones y rasguños mientras cantaba su éxito "Azul" permitió que el público perdonara los errores de su presentación, que se extendió por más de 60 minutos. Su audacia llevó a que el animador del principal evento musical en Chile, Antonio Vodanovic, prácticamente le "regalara" la Antorcha de Plata, que se supone es el premio del público a un artista cuando realiza una notable actuación. "En un momento me di cuenta de que si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca, así que simplemente lo hice", dijo, descartando que se haya caído, como todo el mundo supuso.
La prensa coincide en que la noche inaugural del evento musical más importante de América fue deslucida y sin sorpresas, calificativos que también alcanzaron a Castro, quien sólo salvó su espectáculo cuando recurrió a sus antiguos éxitos.
Después de Cristian Castro se presentó la colombiana Soraya, que aprovechó los primeros lugares que han conseguido sus discos en las emisoras locales, para ganarse la aprobación del "monstruo", como se conoce al público del festival.
Al contrario, la prensa hizo pedazos al italiano Umberto Tozzi, que fue el encargado de seguir entusiasmando al público tras la actuación de Soraya.
La sorpresa la dio el humorista boliviano Sandy, que perdió sus piernas a causa de la diabetes y se desplaza en una silla de ruedas por el escenario. Muchos pensaron que Sandy se ganaría al público por el drama de su vida, que incluso lo llevó a pedir limosnas en las calles de Buenos Aires, pero sus chistes hicieron reír al público. (Télam-Especial)







