El museo del futuro: arte y experiencia sensorial a pleno

Expertos en museos reflexionaron acerca de esta era en la que el público deja de ser pasivo.

EN EL MALBA. La muestra ‘’Obsesión infinita’’, de la artista Yayoi Kusama. Telam. EN EL MALBA. La muestra ‘’Obsesión infinita’’, de la artista Yayoi Kusama. Telam.
17 Febrero 2016
Los museos del futuro serán espacios livianos y mucho más populares, concebidos radicalmente a escala humana. Privilegiarán la experiencia y las emociones por encima de las obras de arte, y el “invitado” dejará su impronta, según se animaron a delinear siete especialistas.

Los directores de museo Andrés Duprat, Victoria Noorthoorn, Agustín Pérez Rubio, María José Herrera, Teresa Riccardi, el secretario de Patrimonio Nacional, Américo Castilla y la coordinadora general de Typa, Florencia González de Langarica, se prestaron a vislumbrar -con una pizca de condimento lúdico y mucho de su “expertise”- los museos del futuro.

Es sabido que el prototipo de museo decimonónico creado para conservar y coleccionar va quedando obsoleto y en los últimos años las nuevas tecnologías, las obras interactivas, la participación efusiva del público y la fusión de diversas disciplinas se han combinado para renovarlo y sacudirlo de aquella imagen solemne y estática.

“En el futuro los museos no van a coleccionar objetos sino experiencias. Y no estoy diciendo que se va a erradicar el arte sino que el punto no será el objeto, sino todo lo contrario, la desmaterialización de la mano de las nuevas tecnologías, las pantallas líquidas, el sonido... Se crearán atmósferas, donde el visitante va a dejar su propia impronta”, apunta Pérez Rubio, director artístico del MALBA, en diálogo con Télam.

“Y esto se está viendo ya, aunque tímidamente, en la recuperación de obras de los años 60, que le permiten al espectador volver a tener una experiencia, en relación con el hecho artístico. Desde los museos somos conscientes de que la experiencia que eso supone es más importante. Al final, una colección va a ser un registro de esas experiencias”, reflexiona.

De visitante a invitado

Algo similar opina Castilla, actual secretario de Patrimonio Nacional. Él convocó en 2015 a especialistas de todo el mundo para “El museo reimaginado”, una plataforma de nuevas ideas y enfoques creativos, que dejó asentado un manifiesto con ideas que todo profesional de este campo debería tener en cuenta.

“Imagino a los museos del futuro como vehículos emotivos, con o sin tecnología, con o sin patrimonio, mucho más líquidos y livianos, sin el aparataje físico que tienen hoy en día, donde fluya la comunicación de modo transversal -sugiere Castilla-. Ya no vamos a hablar de espectador, sino de invitado: un transeúnte deseado por el dueño de casa, invitado a que te cuente, que te narre lo que le está pasando”.

“Ningún museo será enteramente lúdico, porque corre el riesgo de lo superficial, ni tan solemne que no invite a participar”, sentencia el también autor y compilador del libro “El museo en escena” .

Para todos

Noorthoorn, directora del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, habla de espacios cada vez más inclusivos y amables, donde el espectador se sienta como en su casa, en un espacio que le pertenece y al cual quiera regresar una y otra vez. Y advierte: “los museos serán cada vez más populares. Las tecnologías ayudarán a expandir la experiencia con las obras de arte, a pensar en diversos caminos del imaginario o del conocimiento que una obra esté señalando. Pero jamás reemplazarán a la experiencia con la obra de arte”.

Según Noorthoorn, los grandes museos del mundo buscan enmarcar esa experiencia única con la obra de arte sea cual fuere: visual, sonora, performática, literaria, histórica, contemporánea, y brindarla a todos los públicos. En esta línea, Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes, asegura que los museos debieron aggiornarse y dar respuestas a las nuevas demandas sociales, proponiendo a sus visitantes múltiples posibilidades y experiencias.

Nuevos protagonistas

La museóloga González de Langarica, una de las fundadoras y miembro de Remcaa (Red de educadores de museos y centros de arte en Argentina) y coordinadora de Fundación Typa, sostiene que el visitante ocupará un lugar más legitimado como co-creador de contenidos y co-diseñador del tipo de experiencias que quiere disfrutar.

Para Langarica, se trata de imaginar que el museo se da vuelta como un guante, se vuelva poroso; que permita en sus espacios, a través de sus colecciones y propuestas, seguir ensayando otros modos de convivencia social, otras maneras de construir el conocimiento, compartirlo, ponerlo a discusión. Un museo del futuro, es un museo que se sigue haciendo y pensando.

Por su parte, la historiadora Riccardi, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA), precisa que las nuevas tecnologías tendrán un espacio significativo. “Es claro que estamos en la era selfie en el museo, y en ese sentido, Internet cumple un papel importante para seguir conectándonos”, destaca.

“Lo que quizás comience a ocurrir en el futuro es que los cibernautas provean más contenidos virtuales que te permitan visualizar espacios que hasta ahora los historiadores imaginamos pero desconocemos. Si estos objetos materiales/inmateriales entran al museo, habrá que pensar las formas en que el arte se irá transformando también en esta nueva era de internet y sus posibles representaciones”, reflexiona Riccardi.

En tanto, Herrera, directora del Museo de Arte Tigre (MAT), alude a un museo con múltiples ofertas, que reúne gente, foro de encuentro para el conocimiento y el esparcimiento. “Espero que esto no afecte a la calidad de las muestras”, se sincera, y apunta que ya no se tratará de “sacralizar” a los objetos, sino ofrecerlos a la contemplación y la reflexión.

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