15 Febrero 2016 Seguir en 
El festejo ya llevaba varias horas en la casa de Alfonso Carrizo al 700, en el barrio de San Cayetano. Se celebraba el cumpleaños número 28 de un joven de la zona y en la vivienda había numerosos invitados, música y alcohol. Alrededor de las 2 llegó junto a un grupo de amigos Roberto Alejandro Romano, y tres horas después perdió la vida: un joven de 20 años lo había apuñalado.
No habían peleado ni discutido, por lo que Romano ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Los asistentes llamaron al 107 pidiendo socorro, pero la víctima falleció antes de que llegara el móvil.
Según confirmaron fuentes policiales, el asesino buscó refugio en su casa a pocos metros de donde era la fiesta. Hasta allí llegaron los amigos de la víctima, para evitar que se escapara mientras llamaban a los efectivos. A los pocos minutos al agresor se lo llevaron aprehendido. Se espera que hoy sea llamado a declarar ante el fiscal Diego López Ávila.
Sin mediar palabra
Ayer a la mañana declararon seis personas como testigos del hecho. Todos tuvieron una versión coincidente. Según lo que se pudo reconstruir, ni Romano ni su asesino habían sido invitados al festejo, sino que habían ingresado por conocidos. Incluso, antes de la agresión, se habrían saludado. Cerca de las 5 el asesino se acercó a Romano y, sin decir palabra, le asestó las puñaladas.
Pese a que el servicio médico de urgencias llegó al lugar, Romano murió antes de llegar a un centro asistencial. Su cuerpo mostraba cuatro heridas punzantes, pero todavía no se pudo precisar si recibió cuatro o tres puñaladas, y que una de ellas le haya ocasionado un orificio de entrada y otro de salida.
El asesinato habría tenido lugar por una mala relación de varios años entre Romano y su asesino. Los testigos confirmaron que no hubo terceros involucrados. En el lugar se secuestraron dos elementos: la hoja de un cuchillo similar a los que se usar en las carnicerías y un machete. Aunque no hubo confirmación oficial, se cree que la primera fue el arma que dejó sin vida a la víctima. También se secuestró una gran cantidad de prendas de vestir, empapadas en sangre.
No habían peleado ni discutido, por lo que Romano ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Los asistentes llamaron al 107 pidiendo socorro, pero la víctima falleció antes de que llegara el móvil.
Según confirmaron fuentes policiales, el asesino buscó refugio en su casa a pocos metros de donde era la fiesta. Hasta allí llegaron los amigos de la víctima, para evitar que se escapara mientras llamaban a los efectivos. A los pocos minutos al agresor se lo llevaron aprehendido. Se espera que hoy sea llamado a declarar ante el fiscal Diego López Ávila.
Sin mediar palabra
Ayer a la mañana declararon seis personas como testigos del hecho. Todos tuvieron una versión coincidente. Según lo que se pudo reconstruir, ni Romano ni su asesino habían sido invitados al festejo, sino que habían ingresado por conocidos. Incluso, antes de la agresión, se habrían saludado. Cerca de las 5 el asesino se acercó a Romano y, sin decir palabra, le asestó las puñaladas.
Pese a que el servicio médico de urgencias llegó al lugar, Romano murió antes de llegar a un centro asistencial. Su cuerpo mostraba cuatro heridas punzantes, pero todavía no se pudo precisar si recibió cuatro o tres puñaladas, y que una de ellas le haya ocasionado un orificio de entrada y otro de salida.
El asesinato habría tenido lugar por una mala relación de varios años entre Romano y su asesino. Los testigos confirmaron que no hubo terceros involucrados. En el lugar se secuestraron dos elementos: la hoja de un cuchillo similar a los que se usar en las carnicerías y un machete. Aunque no hubo confirmación oficial, se cree que la primera fue el arma que dejó sin vida a la víctima. También se secuestró una gran cantidad de prendas de vestir, empapadas en sangre.







